En Google X se ‘cocina’ un laboratorio ultrasecreto con ideas para el futuro

Diciembre 05, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Claire Miller y Nick Bilton
En Google X se ‘cocina’ un laboratorio ultrasecreto  con ideas para el futuro

Andrew Ng (izquierda), profesor de Stanford y miembro del laboratorio de Google X, en el Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad de Stanford, California.

En ese lugar desconocido el futuro está siendo diseñado por robotistas e ingenieros eléctricos. Un proyecto que promete.

Un un laboratorio ultra-secreto en una ubicación de la Bahía de California no revelado, donde los robots operan libremente, el futuro está siendo imaginado. Es un lugar donde su refrigerador se conectaría a Internet, de manera que podría ordenar víveres cuando empezaran a escasear. Su plato publicaría en una red social qué está usted cenando. Su robot podría ir a la oficina mientras usted se queda en casa en pijama. Y usted podría, quizá, tomar un elevador al espacio exterior. Estos son algunos de los sueños perseguidos en Google X, el laboratorio clandestino donde Google está abordando una lista de 100 ideas que apuntan a las estrellas. En entrevistas, una docena de personas discutieron la lista; algunas trabajan en el laboratorio, otras en Google, y algunas han sido informadas del proyecto. Pero ninguna habló públicamente porque Google mantiene tan en secreto el esfuerzo, que muchos empleados ni siquiera saben que existe el laboratorio. Aunque la mayoría de las ideas en la lista están en etapa conceptual, para nada cerca de la realidad, dos personas informadas sobre el proyecto dijeron que un producto sería dado a conocer para fines de año, aunque no dijeron cuál sería.“Están bastante adelantados ahora”, dijo Rodney Brooks, profesor de ciencias computacionales e inteligencia artificial y fundador de Heartland Robotics.En la mayoría de las compañías la innovación significa desarrollar aplicaciones o anuncios en línea, pero Google se ve de manera diferente. Aun cuando se ha convertido en una corporación importante y las empresas incipientes de tecnología le besan los talones, el laboratorio refleja su ambición de ser un lugar donde se lleva a cabo investigación y desarrollo transcendentes. Una portavoz de Google, Jill Hazelbaker, declinó hacer comentarios sobre el laboratorio, pero dijo que invertir en proyectos especulativos era una parte importante del ADN de Google. “Aunque las posibilidades son increíblemente emocionantes, por favor tengan en mente que las sumas involucradas son muy pequeñas en comparación con las inversiones que hacemos en nuestras empresas básicas”, dijo. En Google, que usa técnicas de inteligencia artificial y aprendizaje de máquinas en su algoritmo de búsqueda, algunos de los proyectos descabellados quizá no sean tan extravagantes como parecen a primera vista, aun cuando desafíen los límites de la actividad principal de búsqueda en Internet de la compañía. Sergey Brin, co-fundador de Google, está profundamente involucrado en el laboratorio, dijeron varias personas con conocimiento sobre el mismo, y elaboró la lista de ideas junto con Larry Page, el otro fundador de la compañía, que trabajó en Google X antes de convertirse en director ejecutivo en abril; Eric E. Schmidt, su presidente y otros altos ejecutivos. Google podría convertir una de las ideas –los autos sin conductor que liberó en las carreteras de California el año pasado– en una nueva empresa. Poco impresionado por el espíritu innovador de los fabricantes de autos de Detroit, Google ahora está considerando fabricarlos en Estados Unidos, dijo una persona informada sobre el esfuerzo. La compañía podría vender tecnología de navegación o información para los autos, y teóricamente podría mostrar anuncios basados en la ubicación a los pasajeros conforme se acercaran a negocios locales mientras juegan a Angry Birds en el asiento del conductor. Los robots figuran prominentemente en muchas de las ideas. Desde hace tiempo han capturado la imaginación de los ingenieros, incluido Brin, que ya ha asistido a una conferencia a través de un robot en vez de hacerlo en carne y hueso. Un ingeniero de Google familiarizado con Google X dijo que estaba operando tan misteriosamente como la CIA: con dos oficinas, una anodina para la logística, en el campus de Mountain View de la compañía, y una para los robots, en una ubicación secreta. Uno de los líderes en Google X es Sebastian Thrun, uno de los principales expertos en robótica e inteligencia artificial del mundo, que enseña ciencias computacionales en Stanford e inventó el primer auto sin conductor del mundo. Como Google X es un semillero para grandes apuestas que pudieran convertirse en fracasos colosales o las próximas grandes empresas de Google –y podría tomar años determinar cuál es el caso-, simplemente la idea de estos experimentos aterroriza a algunos accionistas y analistas. Page ha tratado de tranquilizar a los analistas diciendo que los proyectos locos son una diminuta proporción del trabajo de Google. “Hay algunos pequeños proyectos especulativos que se dan en cualquier momento dado, pero somos administradores muy cuidadosos del dinero de los accionistas. No estamos apostando grandes cantidades a ellos”, dijo.

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