Elecciones, una prueba de fuego para el kirchnerismo en Argentina

Elecciones, una prueba de fuego para el kirchnerismo en Argentina

Octubre 18, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | corresponsal en Buenos Aires
Elecciones, una prueba de fuego para el kirchnerismo en Argentina

De izquierda a derecha los candidatos Daniel Scioli, del Frente para la Victoria, y Mauricio Macri, exjefe de gobierno de Buenos Aires, de la coalición Cambiemos.

Los argentinos eligen presidente el domingo próximo. Daniel Scioli lidera las encuestas.

La incertidumbre reina en el país,  a una semana de que se realicen  las elecciones presidenciales argentinas previstas para el 25 de este mes. Aunque las encuestas pronostican un claro ganador, el oficialista Daniel Scioli, del Frente para la Victoria, actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, no se sabe si lo hará con el suficiente margen para triunfar en la primera vuelta, o si deberá someterse a una segunda vuelta del 22 de noviembre, en la cual su triunfo no está para nada asegurado. Los sondeos de opinión indican que Scioli tiene cerca de un 40% de los votos, que Mauricio Macri, exjefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, de la coalición Cambiemos, obtendría cerca del 30%, y que Sergio Massa, diputado y exjefe de gabinete de Cristina Kirchner, por la alianza UNA, estaría en el orden del 20%, más o menos. Según la Constitución, un candidato gana en primera vuelta, si obtiene más del 45% de los votos, o si obtiene más del 40%, con una diferencia de más del 10% sobre el segundo. Si se toma el error estadístico, esto quiere decir que Scioli no tiene asegurado su triunfo el próximo domingo. En una segunda vuelta, el resultado dependerá de cómo se distribuyan los votos del tercero en discordia: si Macri es segundo, habrá que ver por quién votan los partidarios de Massa, y viceversa. Los otros tres candidatos, que suman cerca del 10% de los votos, son Margarita Stolbizer, Adolfo Rodríguez Sá y el candidato del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño. Las elecciones del próximo domingo tienen trascendencia para toda América Latina, porque se trata de saber si continúa el ciclo de 12 años de gobiernos kirchneristas iniciado el 25 de mayo de 2003, o si se quiebra la ola y se abre paso un nuevo gobierno alejado de las posiciones sostenidas por Néstor y Cristina Kirchner.  Como en Brasil en 2014, cuando Dilma Rousseff fue reelecta por un margen mínimo de votos, demostrando una gran polarización social, esta vez, la Argentina será el nuevo campo de batalla donde se midan las fuerzas de los gobiernos denominados progresistas, y de los partidos que les oponen en todos los países.   A favor del candidato oficialista, Daniel Scioli, está el deseo de una amplia franja de la población de mantener los logros económicos de estos doce años, como el empleo, la estabilidad laboral, los planes sociales, los subsidios al transporte y los servicios públicos, la extensión de la jubilación, entre otros. En contra, está el cansancio de la mitad o más de la población, afectada por la inflación (los economistas calculan un 28% este año, en contraposición a las cifras oficiales), el alto impuesto a las ganancias que pagan los trabajadores asalariados y cansada del estilo de la presidenta Cristina Kirchner, que este año realizó 43 cadenas nacionales por televisión. Por eso, Scioli se mantiene en un techo de cerca del 40%, y no logra abrir terreno entre las clases medias de las ciudades y el conurbano bonaerense. Pero Mauricio Macri, el rival mejor posicionado, tampoco logra romper con claridad hacia arriba con los resultados obtenidos en las elecciones primarias de agosto de este año, porque persiste el temor de que su gobierno elimine algunas de las conquistas de los últimos años, y porque le cuesta deshacerse de su imagen de empresario, candidato preferido de las clases medias de la capital argentina, y de los sectores empresarios. Sergio Massa, que lleva en sus listas muchos candidatos peronistas, intenta diferenciarse con propuestas más radicales frente a la inseguridad, al narcotráfico y a la economía, pero lo acusan de haber sido el jefe de gabinete de Cristina Kirchner, y no ha mostrado un crecimiento que le permita superar a Macri y pasar a la segunda vuelta con Scioli. “La consecuencia es clara: no funcionó la polarización entre Scioli y Macri, como parecía lógico que iba a suceder, y la elección sigue planteada entre tres”, asegura a El País el analista Rosendo Fraga, del Centro para la Nueva Mayoría. “La oposición no logró articular una propuesta interesante para la gente”, dice el periodista Jorge Lanata, que ha hecho las denuncias más importantes contra el gobierno de Cristina Kirchner y sus funcionarios. La oposición “se ha presentado muy dividida y con discusiones muy miserables, pequeñas, de cargos y de listas. Ningún de los candidatos que se están presentando atacan lo que yo llamaría las deformidades centrales de la Argentina. Solo hablan de cosas de coyuntura”, agrega.  En el medio, están los graves problemas económicos que deberá afrontar el  nuevo mandatario que asuma el 10 de diciembre. La inflación, la brecha cambiaria entre el dólar oficial que se cotiza a 9.50 y el dólar negro o ‘blue’ que vale 16 pesos.  El conflicto con los fondos buitre, que demandaron a la Argentina en Nueva York, es uno de los principales problemas para volver a acceder a créditos internacionales.  Los bonitas que no ingresaron a los canjes de deuda de los últimos diez años y que detentan un 7% de los bonos argentinos, exigen el pago del 100% de sus títulos, por encima del derecho del 93% de bonistas que aceptaron rebajas sustanciales y largos plazos para recuperar sus capitales.  Todo esto, en el marco de una economía mundial con un lento crecimiento, con los precios en caída de las materias primas y la recesión en Brasil.   De llegarse a una segunda vuelta, Macri y Massa tratan de convencer a los votantes del otro, pero, como dice Rosendo Fraga, “si la opción fuera Scioli-Macri, los votantes de Massa, dado el origen peronista de muchos de ellos, se dividen entre ambos. Si la segunda vuelta resultara entre Scioli y Massa, la mayoría de los votantes de Macri optarían por el segundo, dada su actitud antikirchnerista. Esta es la clave con la cual Massa intenta disputar el lugar de primer candidato de la oposición”. “Es así como en los diez días de campaña que restan, Scioli estará concentrado en alcanzar el 40%, Macri en explicar que el voto útil contra el gobierno es él porque está en el segundo lugar, y Massa en transmitir que él tiene más posibilidades de ganarle a Scioli en la hipotética segunda vuelta”, dice Rosendo Fraga.   

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