El mundo teme reactivación de una carrera armamentista

Abril 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País .
El mundo teme reactivación de una carrera armamentista

Ucrania envió ayer fuerzas especiales a Slaviansk, ciudad en la que individuos armados ocuparon desde el sábado edificios de la policía y de las fuerzas de seguridad.

Los movimientos militares de Rusia y EE. UU. inquietan a Occidente y al Kremlin. Rusia sigue siendo la segunda potencia militar.

La situación en Ucrania y Crimea ha reactivado los movimientos de armas y aviones de combate de Estados Unidos y Rusia. Si bien la situación no ha pasado de amenazas y sanciones, crece la inquietud en torno a que el mundo pueda entrar en una nueva carrera armamentista.En Occidente preocupan los movimientos militares rusos cerca de la frontera con Ucrania y en el Kremlin inquietan los avances de la Otan, que se aproxima cada vez más a sus fronteras, así como los avances militares de Estados Unidos, pues temen que ese país logre una superioridad que destruya la paridad nuclear entre las dos potencias, arrojando por la borda décadas de negociaciones de desarme. Resurge el Ave FénixLa desintegración de la Unión Soviética y la crisis económica de los años noventa llevaron a las fuerzas armadas rusas a una crisis casi terminal: miles de hombres y de armas fueron retirados de Europa desordenadamente; las armas nucleares fueron guardadas en lugares improvisados; las mejores unidades fueron desmovilizadas; los oficiales y soldados no recibían sueldos en meses; había un exceso de oficiales y las empresas del complejo militar industrial estaban paradas acumulando deudas y dejando ir a los mejores especialistas. En 1994, el ejército perdió la primera guerra contra Chechenia, una república de menos de un millón de habitantes. Pero, a partir de 1999, cuando Vladimir Putin llegó a ser primer ministro y luego presidente, la situación se revirtió. Las fuerzas armadas iniciaron la segunda guerra de Chechenia de manera exitosa.En el 2008 se puso en marcha un programa, que consistió en transformar el ejército en una fuerza moderna, adecuada a las exigencias del siglo XXI. Para ello había que restaurar las garantías sociales del personal militar, reemplazar la agotada infraestructura soviética de un ejército preparado para librar una guerra convencional en Europa (Segunda Guerra Mundial) y dotarlo de armas modernas. Como dijo Putin, “teníamos que construir un ejército móvil, en permanente disposición de combate”. A tal fin, Rusia destina un 4.47 % de su PBI a defensa, un porcentaje similar al de EE. UU.. En el 2013, la cifra llegó a 70.000 millones de dólares, y, según el informe de Jane’s Defense Weekly en Londres, el plan sería aumentar el gasto de defensa a 98000 millones en el 2016, tres veces más que en el 2007. Las reformas han sido estructurales y materiales. La estructural más importante fue organizar al ejército sobre la base de la brigada como unidad esencial, estableciendo comandos unificados. Así, el número de unidades en el ejército pasó de 1890 en el 2008 a 172 en el 2012. Se redujo el número de oficiales, bajó el servicio militar obligatorio para dar paso hacia un ejército profesional. Los salarios han subido dos y tres veces en relación con el 2008, y se ha reducido la lista de los que esperaban vivienda: en diciembre del 2012 la lista era de 15.000, cuando cuatro años antes era de 160.000.En cuanto al equipamiento, el programa costará 770.000 millones de dólares, la mitad de los cuales se gastará en modernizar las fuerzas nucleares estratégicas, en un programa de diez años que deberá terminar en el 2020. El complejo militar industrial también se ha modernizado. Gracias a ello, Rusia ha vuelto a recuperar su dinamismo como exportador de armas, solo detrás de EE. UU. y Alemania. ¿La paridad nuclear cuestionada?Aunque el presidente Barack Obama se haya referido a Rusia como una “potencia regional”, la verdad es que el país euroasiático sigue siendo la segunda potencia nuclear y militar del mundo. Según el Boletín de Científicos Atómicos, en marzo del 2013 Rusia tenía 4300 cabezas nucleares, de las cuales 1600 están en misiles, otras 700 están en depósito y otras 2000 no son estratégicas. Según el tratado de delimitación de armas estratégicas Start, firmado en el 2010 con EE. UU., ambos países deberán limitar las cabezas nucleares a 1550 y los sistemas de lanzamiento a 800. Rusia tiene 313 misiles balísticos intercontinentales que pueden portar 976 cabezas nucleares. La flota naval tiene once submarinos nucleares y continúan las pruebas del misil Bulava, que transporta múltiples ojivas y cambia de dirección en su aproximación al objetivo. Desde diciembre operan dos submarinos de nueva generación, Yuri Dolgoruky y Alexandr Nevsky, y ocho más serían entregados hasta el 2020.Rusia tiene 66 bombarderos que pueden cargar un estimado de 200 misiles crucero y bombas y se crearon las Fuerzas de Defensa Aeroespaciales, cuya tarea es la protección de los edificios militares y gubernamentales.Antes de los hechos de Crimea, Vladimir Putin señaló las preocupaciones del Kremlin ante el desarrollo de nuevos sistemas ofensivos por parte de EE. UU., en primer lugar, los sistemas antimisiles, que buscan limitar la capacidad ofensiva rusa. La guerra fría se basó en el concepto de “mutua destrucción asegurada”, es decir, que la paridad nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética era la garantía fundamental de que no iba a haber una guerra nuclear. En 1972 se firmó el Tratado Anti Misiles, para prohibir que alguna de las dos partes desarrollara tecnología antimisiles, porque esto destruiría la capacidad de respuesta del otro país. Pero en el 2001, el presidente George W. Bush se retiró del Tratado, y desde entonces EE. UU. viene desarrollando el “escudo anti misiles” en Polonia y la República Checa.Pero lo que más preocupa al Kremlin es el programa Ataque Global Inmediato de EE.UU., aviones hipersónicos, con cargas no nucleares, que vuelan a alta velocidad y gran altura sin ser detectados, y que pueden llegar a cualquier lugar del mundo en una hora, asestando golpes de extraordinaria precisión. “Estos sistemas junto con los antimisiles, pueden reducir a cero todos los acuerdos de limitación y reducción de armas estratégicas, y violar la balanza de fuerzas estratégicas”, dijo Putin en diciembre, quien además advirtió: “Nadie debe ilusionarse con la posibilidad de conseguir una superioridad militar sobre Rusia. Esto no lo vamos a permitir”.

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