El ropaje heroico de los jefes latinoamericanos

El ropaje heroico de los jefes latinoamericanos

Octubre 18, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, corresponsal de El País.

La popularidad de muchos mandatarios va en declive y los acecha una masa opositora. En este nuevo siglo, cuando llegaron al poder presidentes campesinos, obreros, sacerdotes, ex guerrilleros y ex guerrilleras, no pocos de ellos afrontaron verdaderos intentos desestabilizadores de derecha.

Cuando hace tres semanas Rafael Correa se aflojó la corbata y se desabotonó la camisa, por un momento algunos temieron o llegaron a pensar que el líder ecuatoriano podría morir como el ex presidente Salvador Allende, a manos de un grupo de militares complotados para derribarlo. Con el curso de las horas, lo que se presentó como golpe, terminó, como es conocido, siendo una rebelión policial protestando contra una ley que les rebaja sus condiciones laborales. Quizá por la sangre latina, los líderes de América del Sur son propensos a ocultar sus fracasos tras el ropaje heroico de víctimas. En este nuevo siglo, cuando llegaron al poder presidentes campesinos, obreros, sacerdotes, ex guerrilleros y ex guerrilleras, no pocos de ellos afrontaron verdaderos intentos desestabilizadores de derecha, como el golpe de estado contra Hugo Chávez en el 2001, o el desafío de la Media Luna blanca contra el indio y campesino Evo Morales, en Bolivia. Pero en los últimos años, la tendencia ha sido otra: la caída de la popularidad de estos presidentes, que se presentaron como progresistas, y que han ido perdiendo el apoyo de las bases que los llevaron al poder. Para ocultar este hecho, muchos de ellos acuden al argumento de que los opositores son golpistas de derecha que los quieren derrocar. El hecho es que, si bien estos grupos pueden existir, las amenazas principales a la popularidad de los gobernantes no vienen de estos sectores, sino de amplias capas sociales descontentas.Correa: ¿golpe o rebelión policial?Rafael Correa llegó al Gobierno en el 2007, con el respaldo del movimiento indígena, en especial de la Confederación Nacional de Agrupaciones Indígenas de Ecuador, Conaie, que fue uno de sus principales apoyos en las elecciones del 2006, en la Asamblea Nacional Constituyente del 2007, y en los nuevos comicios presidenciales del 2009. Pero el mes pasado, durante la cumbre del Alba en Ecuador, sobre la diversidad racial, Hugo Chávez y Evo Morales vieron a cientos de personas protestando: “Correa, racista, falso socialista”.Correa tiene que cerrar con urgencia el déficit fiscal y poner a su país en la senda del pago de las obligaciones externas. Para ello, no ha vacilado en introducir una radical reforma del servicio público que desató las violentas protestas.Para el analista argentino Rosendo Fraga, del Centro Nueva Mayoría, los hechos fueron “un motín policial, generado más por motivos gremiales o sociales que políticos”, ya que los amotinados “no pretendían tomar el poder, no tenían líderes claros ni un petitorio muy definido”. El profesor Fabián Calle, del Instituto Torcuato di Tella de Buenos Aires, coincide: “Fue una cuestión gremial que le salió bien a Correa, en un contexto un contexto muy polarizado”.Triunfos, pero no tantosEn Brasil, la candidata oficialista Dilma Rousseff del Partido de los Trabajadores, PT, no pudo darse el lujo de ganar en la primera vuelta y deberá medirse en un segundo turno con el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña, Psdb.El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que ya cumple ocho años en el poder, y conserva una popularidad del 80%, celebró el resultado electoral, que le permitió ampliar su mayoría en el Congreso, pero Dilma perdió 7% de los votos en los últimos diez días de campaña. Estos fueron dados a Marina Silva, la candidata del Partido Verde.En Venezuela, las elecciones legislativas significaron un importante avance de la oposición, agrupada en la Mesa de Unidad Democrática, que obtuvo 5,7 millones de votos y 65 lugares en la Asamblea Nacional. Si bien el Socialista Unido de Venezuela, Psuv, de Chávez obtuvo menos votos -5,4 millones- las argucias del sistema electoral le permitieron mantener el control de la legislatura, aunque no pudo retener los dos tercios para gobernar por decreto.El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner atraviesa un mal momento. A punto de cumplir tres años en el poder, a los que se suman los cuatro años de presidencia de su esposo Néstor, ya nada parece salirle bien. El último enfrentamiento fue con la Corte Suprema de Justicia, que votó en contra de uno de los artículos de la polémica Ley de Medios, una de las principales iniciativas oficiales, diseñada para desguasar al Grupo Clarín, el principal emporio mediático del país. En los últimos meses, Cristina Kirchner le quitó a Clarín la licencia de Fibertel, la comercializadora de Internet por banda ancha, y acusó ante la justicia a los jefes de Clarín y de La Nación por haber comprado la empresa de Papel Prensa a la familia Graiver.En Uruguay, el presidente José Mujica enfrentó la semana pasada el primer paro general de 24 horas contra su gobierno, impulsado por gremios de funcionarios estatales que reclaman mejoras salariales y que se oponen a un plan de reforma del Estado que busca flexibilizar las relaciones laborales en el sector público.Y en Bolivia, la mayoría de los diarios amanecieron el jueves de la semana pasada con las tapas en blanco en protesta por la Ley contra el Racismo y toda forma de discriminación, que promueve el gobierno de Evo Morales y discute el Senado.Repulsión ecuatorianaEn su afán de buscar inversiones extranjeras, Correa promulgó una Ley de Minería, que permite concesiones de gran tamaño a compañías ecuatorianas y extranjeras, lo que desató la ira de los indígenas, pues se sintieron traicionados y en febrero, la Conaie resolvió lanzar una escalada de protestas. En cuanto al agua, la Constitución del 2008 ordenó que el Poder Legislativo aprobara una nueva ley “que regule los recursos hídricos”, pero esa ley no ha sido expedida.En cuanto al petróleo, su explotación en la Amazonía causó daños al ambiente de comunidades indígenas ancestrales que la habitan, generando importantes protestas el año pasado.

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