El rey del prime time, derrotado por su 'rating'

Julio 24, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Óscar López Noguera, asesor prensa Javeriana Cali. Corresponsal Noticias Uno y Periodista 90 Minutos.

¿Cómo mantenerse 25 años como conductor de un talk show televisivo exitoso y sobrevivir? Esa es una pregunta que sólo la puede responder Larry King. Y precisamente esa fue la respuesta que finalmente no tuvo este ícono del periodismo de varias generaciones estadounidenses a quien sus seguidores se le fueron “envejeciendo” y a quien hoy los raintigs de sintonía destronaron.Desde su primera entrevista hace 25 años al entonces gobernador de Nueva York, Mario Cuomo, para el primer programa de Larry King Live, por su set, que podía estar ubicado en cualquiera de las grandes ciudades norteamericanas, y que siempre reunió las mismas características de sobriedad, entrevistó a más de 40000 personajes, acertando en su forma de conducir con su voz cadenciosa, su imagen de hombre “bonachón”, y atento anfitrión.Larry, cuyas tirantas especialmente rojas lo caracterizaron, se convirtió en ese abuelo o ese padre que todo norteamericano quería que estuviera en la sala de su casa conversando con alguno de los líderes de opinión de ese país o del mundo. O de pronto en ese amigo que les podía mostrar un tema de manera “serena”, sin afanes, pero sobre todo sin protagonismos de un anchorman. ¿Será que las nuevas generaciones ya no querían ese abuelo en la TV? ¿Sería esta una de las preguntas que no resolvieron los “genios” de CNN para decidir que este programa cambiara de presentador? El rey Larry siempre puso en práctica su estrategia: “el secreto a una buena entrevista es conseguir a la huésped hablar de él o de ella misma, y ponerse en el fondo”. Y esa fue una tendencia, pues King siempre confirmaba que se prepara lo menos posible para cada programa e intentaba proyectar una imagen de la sinceridad en cada entrevista. Además King siempre mantuvo durante 25 años un estilo en el que evitó la confrontación, y mucho menos generar agudas polémicas en sus conversaciones con celebridades de Hollywood, atletas y políticos, quiénes nunca pudieron decir “no” a una cita con millones de televidentes y su amigo Larry King. ¿Será que a King lo derrotaron finalmente la falta de polémicas y agarrones que mueven pasiones como raitings? Un conductor con carisma, y no con la “verdad revelada”, ese es King. Un presentador que deja hablar y no que se quiere mostrar. Un presentador que deja que sus invitados expresen sus ideas y no que quiere imponérselas o enjuiciarlas en público. Estos fueron elementos de Larry y el equipo de CNN que siempre lo acompañó y que lo convirtió en ídolo en un país en el cual la experiencia y la madurez de sus periodistas es sinónimo de respeto y además de credibilidad. A King son muchos los que han querido imitarlo, copiarle, asimilarle o de pronto plagiarle en su estilo, pero él fue, es y será único en su especie, un 'anchor' veterano y que antes de la televisión tuvo un bagaje radial que le dio toda esas condiciones para triunfar frente a las cámaras, claro en un proceso en el que CNN y Ted Turner apostaron con todo para que Larry fuera una de sus “cartas” en la lucha del cable norteamericano. El recambio generacional dejó a King sin su reino y feudo. Así como le había ocurrido a su colega y diva televisiva Oprah Winfrey, después de 25 años con su show en la ABC y que hoy transmite por su propio sistema de cable. Millones de televidentes comenzarán a extrañar sus hombros caídos, sus tirantes, y su particular estilo al hablar, por el momento el reemplazante de King en el horario sería el británico Piers Morgan, uno de los jurados de los exitosos ciclos Britain’s Got Talent. ¿Será que King no le perdonaron que envejeciera? Dios salve al Rey. Una reflexión a nuestro campo. ¿Será que a Fernando González Pacheco, tal vez el único presentador colombiano, que en sus 'Charlas con Pacheco', tuvo algunos elementos similares al King norteamericano, también lo desplazaron por su longevidad? Pacheco, siempre fuiste y serás el más grande.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad