"El peronismo es una máquina de crear pobres": diputada argentina

"El peronismo es una máquina de crear pobres": diputada argentina

Octubre 20, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País en Buenos Aires

La diputada argentina Elisa Carrió, opositora del gobierno de Cristina Fernández, es favorita en las encuestas para ganar las elecciones parlamentarias por Buenos Aires el próximo domingo.

La diputada argentina Elisa Carrió es, como ella se define, una “política incorrecta”, que ha llenado los juzgados de denuncias contra presidentes y funcionarios de todos los gobiernos de los últimos años en Argentina. Su estilo apocalíptico y sus denuncias le han costado caro, como en 2011, cuando Cristina Fernández de Kirchner fue reelecta presidenta y ‘Lilita’, como le dicen, obtuvo apenas un 1,8% de los votos. “La sociedad mató a la mensajera”, dice Carrió. Dos años después, renació como el ave fénix, y en agosto, obtuvo la mejor votación en las elecciones internas de los partidos. Las encuestas la dan como posible ganadora en las elecciones parlamentarias del próximo domingo 27 de octubre en el estratégico distrito de la Capital Federal, por su partido Unen. El País dialogó en Buenos Aires con Elisa Carrió, quien recordó una frase de la filósofa alemana Hannah Arendt, que, como ella misma dice, la retrata de cuerpo entero: “El arte de la política es el arte de volver a comenzar”.¿Cómo explica que hace dos años haya obtenido tan pocos votos y hoy esté liderando las encuestas en la Capital?He tenido seis millones de votos, cinco, quinientos mil, en 2011 pagué un precio altísimo por sostener la verdad frente a la sociedad. En ese momento dije: aunque no saque ni un solo voto, no voy a cambiar. Esa es una prueba personal que uno tiene que pasar para ayudar a pensar a la sociedad porque los verdaderos problemas en Argentina son la mentira, la corrupción y el narcotráfico.Soy una política incorrecta, no tengo nada que ver con la política tradicional, no vivo pendiente de la política sino de mis amigos, mis libros, la música, y muchas veces a la sociedad, que está de fiesta, no le gusta que venga un mensajero a decirle que están robando en el patio, pero cuando se da cuenta que de verdad le robaron, el mensaje quedó. Matamos la mensajera, pero el mensaje quedó. Es un reconocimiento a esta lucha. ¿Cómo observa hoy al peronismo en Argentina?En Argentina lo único que le interesa al peronismo es el poder, y construyó una fábrica de pobres para mantenerlo. El peronismo que nació para otorgar derechos, hoy es una maquinaria de crear pobres para sostenerse en el poder. Los trajeron del norte para ganar las internas políticas. “Construimos una fábrica de pobres en el conurbano para mantener el poder y nos fue bien”, me dijo un político peronista. Nosotros decíamos que debía haber un ingreso ciudadano universal que debía comprender a todos los niños, como en Europa. Pero Cristina les dio este ingreso solo a las madres que no trabajan, con lo cual tornó rehenes a los niños y a las madres.¿Cómo ve a la presidenta Cristina Fernández hoy?Ella tiene muy buena salud, se golpeó el 12 de agosto. Como consecuencia de esto tuvo esto que es menor, pero es una mujer sometida a un enorme estrés, tiene una derrota (en las elecciones internas del 12 de agosto) y tiene miles de dólares que son ilegales. Vivir sobre la mentira debe ser insoportable. Este mes de reposo es justamente el tiempo necesario para no estar el día de la elección. ¿El kirchnerismo hizo todo mal o rescata algo bueno?Yo soy una republicana nata, construir el autoritarismo es una perversión. Yo creo en la democracia liberal, en el pluralismo, pero la matriz del régimen induce a lo que se llama una dictadura de mayorías. La república es división de poderes y la democracia liberal es derechos humanos, más reglas de la mayoría, más tribunales independientes que aseguren los derechos de las minorías. Si hay un sistema que tiende a concentrar el poder en una sola mano, a convertir el parlamento en una notaría, y a digitar y a manejar jueces, no estamos en presencia de una democracia, cuando además se ha producido un sistema de saqueo generalizado en materia de energía y de obra pública. Por eso, yo no puedo decir qué está bien y qué está mal, porque la matriz es perversa. El filósofo alemán Martín Heidegger decía que no compartía todo del nazismo pero que la universidad estaba bien. Yo no puedo decir que no comparto la matriz autoritaria, pero que me parece bien ciencia y tecnología. No se puede, en aras de algunas cosas, convalidar un régimen. Los he visto robar demasiado. La metodología no empezó ahora, sino en el 2003. ¿Usted opina que Cristina va a terminar procesada como los ex presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa?Sí, pero más. Hay mecanismos internacionales aceitados que pueden usarse, gracias a los tratados internacionales en materia de corrupción y a las normas de la Seca en Nueva York. Hoy es más fácil encontrar dónde están los fondos, que en la época de Ferdinando e Imelda Marcos, los ex dictadores de Filipinas. La mejor justicia, más que la condena, es la devolución del dinero, esta debería ser la gran lección moral en un país donde todos los dirigentes políticos se han comportado como ladrones y no como funcionarios públicos, y no hablo solo de este gobierno. Yo denuncié la corrupción del menemismo, denuncié la corrupción de mi gobierno, que era el del presidente Fernando de la Rúa, y que hoy está siendo juzgado por lo que se llama la Ley Carrió, que permite que diputados y senadores sean juzgados, y he denunciado la corrupción del kirchnerismo. En esto nunca he cambiado. ¿Los candidatos no se animan a criticar la gestión de la presidenta Cristina?Nadie se anima a luchar contra la corrupción porque todo el mundo tiene relaciones con las empresas que nosotros denunciamos y que son testaferros de los Kirchner. Acá hay una política por abajo donde todos acuerdan algunas cosas. Por eso yo soy antisistema, no porque no me quieran los embajadores ni los empresarios. No pertenecer al sistema es no recibir dinero de las campañas, y como lo prohibo, eso me da libertad. Yo ya hubiera sido presidenta, por eso nunca lo fui. Eso fue lo que pasó con el presidente Luis Inácio Lula da Silva en Brasil, con el escándalo del mensalao después. Soy creyente, la paciencia todo lo alcanza, no hay que moverse, Dios no se muda, los principios y las conductas no se mudan.¿Sueña con ser presidente de la Argentina? Yo no tengo una ambición, solo quiero ser presidenta si el pueblo cambia, si está decidido a sostener un cambio moral, no soy adicta al poder. Me voy a presentar, y que resuelva el pueblo quién es un liderazgo republicano y constitucional. Mucha gente pactó mi eliminación del sistema político, pero parece que resucité.¿Cuál es la fórmula del éxito de la alianza Unen?La alianza Unen tiene tres principios: respeto a la Constitución, imprescriptibilidad de los delitos de corrupción, para atrás y para adelante, y revolución fiscal, que baje los impuestos a las pequeñas empresas, a los trabajadores, eliminar los derechos de exportación a todos los productos menos a la soya. Estas son las tres bases que se tomaron en todos los países que se convirtieron en República. ¿Hay un avance del tráfico de droga en Argentina?El narcotráfico se está apoderando de la Argentina. Hace 15 años fui a decir que Rosario se iba a volver la capital del narcotráfico, cuando terminaran la Ruta 34, que viene desde Salta y que pasa por afuera de las ciudades y termina en Rosario, donde se distribuye la droga. En la Argentina no había carteles como en Colombia, ni había producción, pero a partir de la devaluación del 2001 empieza la producción de droga en Argentina. El país es el tercer exportador de cocaína y en los últimos cuatro años también ha crecido enormemente el lavado de dinero. Con la expulsión que hace Colombia del Cartel de Medellín, hay carteles en Argentina. Si uno recorre la zona norte del gran Buenos Aires, Pilar, Nordelta, Tigre, se va a dar cuenta que hay carteles, incluso varios embajadores me han dicho que hay hasta carteles sudafricanos. ¿Cómo analiza la integración regional?Creo en una estrategia de América de acá a cincuenta años, el mundo está cambiando aceleradamente, toda la estrategia del mundo que conocimos en el Siglo XX, se terminó. El conflicto se traslada al Pacífico, ya no es el Atlántico, Europa esta vieja, la hija de Europa y de la modernidad es América. No se ha entendido que las relaciones comerciales solo pueden darse por el diálogo entre culturas: por un lado toda América, desde Canadá hasta Tierra del Fuego, con las culturas asiáticas.

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