El pastor del fin del mundo que cautiva a Roma

Marzo 17, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País en Buenos Aires
El pastor del fin del mundo que cautiva a Roma

El ahora papa Francisco es amante del fútbol y del tango. También gusta de los autores clásicos. No es amante de la tecnología, escribe en una vieja máquina.

Detrás de la humildad del arzobispo de Buenos Jorge Mario Bergoglio, ahora papa Francisco, se esconde un hombre de juicios duros.

Pagó su cuenta del hotel, usa la misma cruz y los mismos zapatos que antes. El nuevo papa evoca con su nombre a San Francisco de Asís, y está provocando una conmoción en Roma con la austeridad y sencillez que lo caracterizaron en su vida religiosa.El hombre que viajaba en subterráneo o en bus, que vivía en un pequeño cuarto al lado de la Catedral, cuyo primer viaje al exterior fue a Colombia, en 1969, el sacerdote de juicios duros y controvertidos, es un conservador moderado que ha llegado a la jerarquía más alta de la Iglesia para enfrentar la crisis provocada por los escándalos de pedofilia, corrupción, y por el drenaje de fieles. Del Piamonte al barrio de FloresEn pleno verano de 1929, cuando la familia Bergoglio llegó de Italia en barco, la abuela Rosa usaba un caluroso abrigo de cuello de zorro, porque en su forro llevaba el producto de la venta de los bienes en Piamonte. De niño, el actual papa acompañaba a su padre al club San Lorenzo, del cual es socio hasta el día de hoy, y los sábados escuchaba ópera con su mamá por la Radio del Estado. Tuvo una novia en su adolescencia a quien le escribió un papelito en el cual decía: “Si no te casas conmigo, me hago cura”. Palabras de muchachos, dichas sin propósito, pero que terminaron haciéndose realidad. A los 17 años descubrió su vocación religiosa. “Dios es el que te ‘primerea’, uno lo está buscando, pero Él te busca primero”, contó Bergoglio sobre esa experiencia, en una de las pocas entrevistas que existen, publicada en el libro El Jesuita. Pero su ingreso al seminario fue cuatro años después, pues en ese momento “mi cabeza no estaba puesta solo en las cuestiones religiosas, porque también tenía inquietudes políticas”. Se decidió por los jesuitas, “atraído por su condición de fuerza de avanzada de la Iglesia, hablando en lenguaje castrense, desarrollada con obediencia y disciplina, y por estar orientada a la tarea misionera”. A su papá le pareció bien, pero su mamá no lo aceptó y no lo visitó en el seminario sino muchos años después. El resto de su carrera ya es mundialmente conocida: se ordenó a los 33 años, se licenció en Teología y Filosofía, fue provincial de la Compañía de Jesús, rector del Colegio Máximo de San Miguel. En 20 años, desde que fue nombrado obispo en 1992, su carrera pegó un salto que lo llevó hasta El Vaticano: en 1998 fue nombrado arzobispo de Buenos Aires; en 2001, cardenal. Fue presidente de la Conferencia Episcopal por dos periodos, entre 2005 y 2011, y si bien su elección como papa causó sorpresa, lo cierto es que fue el segundo cardenal más votado en el cónclave de 2005, cuando fue elegido Joseph Ratzinger. El padre BergoglioFederico Wals, que trabajó en los últimos seis años como su asistente personal, dijo a El País que no le sorprenden los gestos del papa Francisco, como pagar la cuenta del hotel, reducir la guardia personal, viajar en el bus con los cardenales. “Para nosotros es común, a mí me llamaba todas las mañanas y me decía ‘buen día, habla el padre Jorge’, porque quería que lo sintiéramos así, no como cardenal. Siempre era el primero en servirte, en abrirte la puerta, en preguntarte cómo estabas si veía que tenías un mal día, siempre tenía abierta la puerta de su despacho. Nosotros recibíamos muchos pedidos de audiencia, anotábamos el nombre y el teléfono y le dejábamos un papelito en su escritorio, y él en persona contestaba. Llamaba y decía ‘hola, habla el padre Bergoglio’”. “Por las mañanas salía a comprar el periódico, íbamos a todas partes en bus o en subterráneo, y él pagaba su pasaje, aunque muchas veces los choferes lo querían dejar pasar gratis, pero él no aceptaba. No tenemos auto oficial, guardaespaldas, ni chofer, siempre iba vestido de sacerdote y no de obispo”. Lo que impactó a los cardenales europeos, para Wals, es “la idea de una Iglesia cercana, sin burocracia, de puertas abiertas. Hace unos meses, en una conferencia frente a los obispos, criticó a los que no bautizaban a los hijos de las madres solteras. El quería dejar de lado la burocracia, si las madres están casadas o solteras. No era de quedarse sentado en su oficina, viajaba a las parroquias. También tenía un profundo compromiso con los judíos, a quienes consideraba nuestros hermanos mayores, y el año pasado participó del Hanukah, la fiesta religiosa judía, prendiendo una de las siete velas en una sinagoga”, cuenta. La actividad social de Bergoglio ha sido uno de sus rasgos más destacados, contra la trata de personas y la esclavitud laboral, apoyando a las víctimas, visitando villa miseria.Emilio Pérsico, secretario de Agricultura Familiar, líder del Movimiento Evita y uno de los dirigentes sociales más conocidos del Frente para la Victoria de la presidenta Cristina Kirchner, quien trabajó mucho con Bergoglio, le dijo a El País: “Cuando se enteró de que estábamos armando la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, es decir, de trabajadores que no tenían trabajo estable, como los cartoneros y los más humildes, se conectó con nosotros y le interesó mucho. Fue a varias misas con los cartoneros, con los costureros, apoyó a las madres que luchan contra la droga en los barrios, temas de violencia sexual, de lucha contra la trata”. Se comprometió con las causas de la trata de personas y del trabajo esclavo, apoyó a las víctimas de la tragedia de Cromañón, cuando murieron 194 jóvenes en un incendio en una discoteca.El papa peronistaEn El Vaticano, la llegada de Bergoglio ha sido recibida como un paso para la renovación de una Iglesia sacudida por los escándalos, burocrática, alejada de los problemas sociales, que pierde cada vez más peso en el mundo. En Argentina, la imagen del nuevo papa es la de un conservador moderado, que no pertenece a las alas más retrógradas ni a las más progresistas de Iglesia, que expresa sus opiniones sobre los temas más candentes de la política nacional y muy crítico contra los gobiernos.Desde 2005, ni Néstor Kirchner ni su esposa Cristina volvieron a los Tedeum del 25 de mayo en la Catedral Metropolitana. En 2008, Bergoglio reclamó a Cristina que tuviera un “gesto de grandeza” para destrabar el conflicto con el campo; en 2009 dijo que “el peor riesgo es homogeneizar el pensamiento” y llamó a terminar con la crispación social, en 2010 reclamó superar el estado de confrontación permanente y en 2011 pidió “desterrar las ambiciones desmedidas”.Pérsico trata de suavizar esta visión de enfrentamiento entre Bergoglio y los Kirchner. Dice que “Francisco es un papa peronista”, “peronista clásico, de pensamiento político nacionalista”, como se expresó en su defensa de las Malvinas. “Como compañero, es muy peronista, como pastor tiene mucho compromiso con los humildes, y como parte del gobierno de la Iglesia es un hombre de construir consensos”, dice.El pasado cuestionadoEl punto más controvertido de su biografía fue su actuación durante la dictadura militar, por el secuestro de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics en el barrio de Flores cuando él era provincial de los jesuitas. Si bien no existe ninguna acusación legal en su contra, organizaciones de derechos humanos y los familiares de Yorio han dicho que Bergoglio les quitó la protección a los dos curas, permitiendo que fueran secuestrados. Él negó esto, contando que se entrevistó con los generales Jorge Videla y el almirante Emilio Massera para pedir por ellos, y que cinco meses después los sacerdotes aparecieron con vida.Graciela Fernández Meijide, que fue miembro de la CONADEP, la comisión que investigó los crímenes de la dictadura, y que tiene un hijo desaparecido, declaró que nunca hubo ninguna acusación contra él. Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980, señaló que no consideraba a Jorge Bergoglio cómplice de la dictadura, pero que “le faltó coraje para acompañar nuestra lucha por los derechos humanos en los momentos más difíciles”. Es que, como escribe el analista Ceferino Reato en el diario Perfil, el problema ha sido “la falta de autocrítica de la Iglesia sobre su cuestionado papel durante la dictadura”. La tarea que le esperaSobre Francisco se cierne una inmensa responsabilidad. Los ojos de millones de católicos miran hacia él para que emprenda una profunda reforma de la Iglesia. La pobreza, la desigualdad, las nuevas realidades sociales, el divorcio, los derechos de la mujer y de las distintas identidades sexuales, los cambios en la vida familiar, la merma de católicos ante el avance de evangélicos y de otras religiones y cultos, son los temas que saltarán todos juntos en la mesa de su escritorio a partir del martes, cuando sea consagrado.Teólogos y sacerdotes señalan que con el nuevo pontífice Francisco el catolicismo recupera su misión pastoral y que habría cambios esperanzadores. Informe especial: el papa Francisco llenará de humildad y austeridad la Iglesia

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