El legado de Néstor Kirchner como presidente de Argentina

El legado de Néstor Kirchner como presidente de Argentina

Octubre 28, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Agencia EFE

"A mí me tocó sacar a la Argentina del infierno", solía decir el esposo de la actual presidenta Cristina Fernández.

"Animarme a abrir la puerta del despacho para entrar", respondió Néstor Kirchner ante la pregunta sobre cuál había sido el mayor mérito de su presidencia, que inició en una Argentina convulsionada por una crisis económica y social sin precedentes.Sin falsa modestia, Kirchner recordó las difíciles condiciones en las que le tocó asumir en mayo de 2003 al reflexionar sobre su gobierno en la última entrevista que concedió, en enero pasado.Kirchner --que asumió el poder con apenas un 22% de los votos y en un contexto de fuerte rechazo popular a la clase dirigente -- rompió con las políticas neoliberales que guiaron el país durante la última década del siglo XX, orientó la diplomacia argentina hacia Latinoamérica, derribó el muro de impunidad que protegía a los responsables de crímenes de lesa humanidad y revalorizó la autoridad presidencial y la militancia partidaria."A mí me tocó sacar a la Argentina del infierno" , solía decir el esposo de la actual presidenta Cristina Fernández.Con índices de desocupación de dos dígitos y más de la mitad de la población bajo la línea de pobreza en un país que había declarado el mayor 'default' en la historia financiera mundial, Kirchner revitalizó el rol del Estado en la economía mediante el control del tipo de cambio y del flujo de importaciones e importaciones, con lo cual engrosó las arcas del Banco Central.También reestatizó empresas de servicios públicos privatizadas durante la década de 1990, impulsó el crédito para fomentar el consumo e invirtió millones en obras públicas. Otro hito del período de Kirchner fue despegar al país de la influencia del Fondo Monetario Internacional (FMI), cancelando el pasivo con ese organismo por 9.500 millones de dólares, en 2006. Además, llevó con éxito una reestructuración de la deuda con acreedores privados por la cuarta parte del monto original adeudado. Hasta sus más acérrimos enemigos le reconocen dos decisiones fundamentales: la remoción de los jueces de la Corte Suprema desprestigiados por su excesiva dependencia del Ejecutivo, y su reemplazo por juristas prestigiosos e independientes. Y la promoción en el Congreso de la anulación de las leyes de amnistía que protegían a los jerarcas de la última dictadura militar (1976-1983), reactivando cientos de causas judiciales que estaban archivadas.Una de las imágenes más fuertes de su presidencia fue cuando ordenó retirar el retrato del presidente de facto Jorge Rafael Videla del Liceo Militar."Significó mucho para todo el movimiento de derechos humanos, fue el primer presidente en escucharnos y en hacer posible que las políticas de la memoria se transformen en políticas de Estado y en hacerse eco de nuestros reclamos", lo recordó Verónica Castelli, militante de H.I.J.OS, agrupación que reúne a hijos de desaparecidos durante el régimen."Se nos ha ido un baluarte" , expresó el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.Kirchner rompió las "relaciones carnales" con Estados Unidos que habían caracterizado la política exterior argentina y la reorientó hacia Latinoamérica, estableciendo una cercanía --muchas veces cuestionada -- con el líder venezolano.En mayo de este año, el ex presidente asumió como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).La recuperación de la autoridad presidencial, dañada por la crisis de 2001, y de la noción de la política como herramienta de transformación son otros de los legados de Kirchner, un dirigente de la llamada generación del 70, cuyos máximos exponentes fueron asesinados por la dictadura."Con él desaparece el político más influyente de la Argentina, el que marcaba la agenda de la discusión pública y el ritmo de la vida política nacional" , opinó el analista Atilio Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales. En el debe, Kirchner no cumplió la promesa de reforma política que había sostenido durante la campaña de 2003. Por el contrario, se refugió en las viejas prácticas clientelistas que caracterizan desde hace décadas al movimiento Justicialista (peronista). La bandera de transparencia agitada desde sus filas quedó a media asta cuando la justicia puso en la mira a varios de sus principales funcionarios por casos de corrupción. Tampoco pudo nunca explicar el impresionante crecimiento de su patrimonio en coincidencia con su ejercicio del poder. En materia social, Kirchner reabrió las negociaciones salariales entre los gremios y las patronales y concedió aumentos a los postergados jubilados. Pero sus propios seguidores admiten que todavía resta un largo camino para alcanzar la equidad social prometida. "Estoy satisfecho con lo que me tocó hacer y con el tiempo que me tocó vivir. Todo lo que traté de hacer y me animé, lo hice" , cerró Kirchner su última entrevista, concedida al diario Página 12.

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