El de Grecia e Italia, un apretón que saca ‘chispas’ en Europa

El de Grecia e Italia, un apretón que saca ‘chispas’ en Europa

Septiembre 25, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, especial para El País
El de Grecia e Italia, un apretón que saca ‘chispas’ en Europa

Varios estudiantes gritan eslóganes durante la protesta realizada en Atenas, Grecia, por los enésimos nuevos recortes anunciados por el Gobierno para evitar la suspensión de pagos.

Mientras los gobiernos buscan salidas a la crisis con austeridad, la población no para de protestar. En Grecia se necesitan con urgencia 8.000 millones de euros para evitar la parálisis estatal.

Los griegos y los italianos no han parado de protestar. Critican con todas sus fuerzas los anuncios de sus gobiernos relacionados con eliminación de puestos de trabajo, de subsidios y de muchos de los beneficios de los que hasta hoy gozan. Pero parece que no hay otra salida a la enorme crisis fiscal que afrontan esas naciones. En el caso de Grecia, por ejemplo, necesita con urgencia 8.000 millones de euros para evitar la parálisis estatal, pero el paquete de ayuda total es de 130.000 millones de euros, una cifra que casi no cabe en la cabeza.Lo cierto es que los líderes de la eurozona y de los organismos internacionales intentaban tomar nuevas medidas para apaciguar el hundimiento de la economía griega, pues parece inevitable la suspensión de pagos (default). La idea es evitar que la crisis contagie a Italia, la tercera economía de la eurozona, cuya deuda soberana es superior a la de Grecia, Portugal e Irlanda.Nouriel Roubini, el profesor estadounidense que predijo la crisis financiera de 2008, afirma que Grecia debe hacer una suspensión de pagos ordenada de su deuda soberana y abandonar el euro.Sin embargo, las autoridades políticas europeas continúan cerrando los ojos, colocando parches para intentar frenar un desenlace fatal.Grecia, una situación insostenibleEl gobierno griego anunció el despido de 30.000 empleados estatales, que se sumarán a los 200.000 ya licenciados, provocando una nueva oleada de protestas sociales, que coloca cada vez más contra las cuerdas al gobierno socialista de Yioryios Papandreu. La agencia de calificación financiera Moody's rebajó en dos escalones la nota de los principales bancos griegos.Los planes de rescate diseñados por la Unión Europea no han funcionado, porque en los hechos no han significado ningún alivio de la deuda. Y si el país mediterráneo no vuelve a la senda del crecimiento, no podrá pagar, para lo cual necesita recuperar su competitividad.Para Nouriel Roubini, “Grecia está encerrada en un círculo vicioso de insolvencia, baja competitividad y depresión que se profundiza cada vez más. Su deuda pública se acerca al 200% de su PIB”. El profesor insiste en que tiene que hacer una suspensión ordenada y salir voluntariamente de la eurozona.¿Pero qué implica eso? Pérdidas de capital para las instituciones financieras de la Eurozona que han prestado enormes cifras al país mediterráneo. Las deudas de los bancos y las empresas griegas con otros países europeos en euros pegarán un salto hacia arriba. Los bancos griegos quebrarán. Un informe estima que el costo económico durante el primer año, será del 50% del PIB. Pero una vez que un país se haya atrevido a quebrar la barrera del euro, el riesgo cambiario y monetario se trasladará de inmediato, y las conexiones interbancarias trasladarán los movimientos telúricos a todo el planeta. Solo los bancos de Estados Unidos son acreedores de Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España por 478.000 millones de euros.Italia, en la miraLa deuda de ese país representa el 120% de su PIB. Y desde que Standard & Poor’s redujo la calificación de la deuda italiana, la situación no ha hecho más que agravarse. La popularidad del primer ministro Silvio Berlusconi, quien en una conversación privada dijo que ejercía como primer ministro “en su tiempo libre”, con la ola de escándalos sexuales a cuestas, ha caído por debajo del 25%, ha perdido el apoyo de los sindicatos, que vienen realizando huelga tras huelga y manifestación tras manifestación, y acaba de perder el apoyo de los empresarios. Cofindustria, la asociación empresarial, dijo que es hora de que Berlusconi se vaya, argumentando que Italia es el país en la fila detrás de Grecia, y acusó la “fragilidad de su gobierno, su embarazosa cadena de escándalos, y su incapacidad de tomar medidas dolorosas pero necesarias”.Standard & Poor’s informó que el problema está en la resistencia a las reformas económicas entre los sindicatos y los sectores público y de profesionales. Berlusconi logró la aprobación de un plan de austeridad de 54.000 millones de euros, pero con posterioridad aflojó en varias de las medidas iniciales por temor a las repercusiones políticas. Luego las retomó ante las protestas de las autoridades europeas y ante nuevos signos de la desconfianza de los mercados sobre la habilidad del gobierno italiano de honrar sus deudas.“El país atraviesa una espiral de la cual es difícil que salga sin ayuda externa”, según el grupo consultor Re-Define. Por ahora las dos naciones esperan que los líderes del G20 y del FMI siga ayudando.La Eurozona está que ardeLas perspectivas son grises: la dirigencia política está dando muestras de no saber qué hacer con la crisis, adoptando medidas parciales y tardías, corriendo detrás del pánico que se empieza a apoderar de las plazas financieras.“El desorden financiero europeo no es más un problema de países pequeños y periféricos como Grecia. Lo que está en curso es una corrida a gran escala contra las economías más importantes de España e Italia. En este punto, los países en crisis son un tercio del PIB de la zona euro, por lo cual la moneda europea está ante una amenaza existencial”, sentenció Paul Krugman, Premio Nobel de Economía.El destino del euro está en manos de la canciller alemana Ángela Merkel, sometida a la presión de la opinión pública que no quiere gastar más en lo que consideran “los indisciplinados griegos”, y la presión mundial para que continúe liberando fondos para impedir la debacle griega y una eventual desintegración de la euro zona. A estas alturas, romper la zona euro es mucho más complicado que hacerla.

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