El chavismo no la tiene fácil en las elecciones legislativas del 6 de diciembre

Noviembre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Juan Francisco Alonso, corresponsal en Venezuela.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha tomado medidas que serían para frenar a la oposición.

La inflación que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), cerrará este año en 160 % y la escasez de alimentos, medicinas y productos de higiene han dañado  la imagen del Gobierno al punto que todas las encuestas vaticinan que el chavismo no revalidará el próximo 6 de diciembre su actual mayoría en el Parlamento. El presidente Nicolás Maduro parece consciente de los malos pronósticos y así lo dejó en claro el  5 de octubre, cuando en  la juramentación del comando de campaña oficialista aseveró: “Yo creo que las elecciones del 6 de diciembre pudieran ser las más difíciles que ha enfrentado la revolución jamás”. Aunque acto seguido matizó sus palabras al decir “ese pueblo en la calle puede estar molesto, pero sabe que a donde llega un hombre bolivariano llega un hombre honesto. Esa ventaja es inestimable. Hay ventajismo en las elecciones, sí, hay ventajismo moral”. Días después, en su programa de televisión, el Mandatario soltó: “Tenemos que prepararnos para ganar las elecciones del 6 de diciembre como sea, ganar como sea, que triunfe la paz como sea, tenemos que garantizar ganar las elecciones”.  No pocos en el país interpretaron esta declaración como un llamado desesperado e incluso el anuncio de un fraude, ya que las encuestas más favorables apuntan que la oposición  de  la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se impondrá al oficialismo con 17 puntos de ventaja, lo cual podría traducirse en  85 y 90 diputados para los primeros frente a 77 u 82 para los segundos. “Hay señales muy claras en el aire de que el Gobierno tiene cuesta arriba ganar el 6 de diciembre, su situación es muy difícil, debido a la dimensión de la crisis económica,  que ha hecho que la mala vida se haya instalado entre los venezolanos y esté generando una indignación en todos los estratos”, afirmó el exdirector del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela, Luis Salamanca, quien agregó: “Hay quienes creen que la oposición ya ganó y lo que se discute ahora es por cuánto y cómo responderá el Gobierno a esa derrota”. Para el analista la decisión del oficialismo de adelantar el proceso de renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ),  que  debía hacerse en 2016 cuando a 13 de los 32 magistrados se les vencieran sus mandatos de 12 años, es una de esas señales. “En el chavismo están conscientes de que existe la posibilidad de una derrota aplastante y por eso se están preparando y quieren asegurarse el control del TSJ,  organismo que no solo podría bloquear determinadas acciones del Parlamento sino  que puede enjuiciar a diputados y cambiar la correlación de fuerzas, como ya vimos en esta legislatura, cuando destituyó a tres opositores y le entregó así al oficialismo la mayoría calificada para darle poderes especiales a Maduro”, dijo, al tiempo que advirtió que  “el chavismo quiere convertir al TSJ en la última trinchera de la revolución”. Al experto no le sorprende que el oficialismo busque  el control de la justicia, pues recordó que en los últimos meses tribunales y otras instituciones han adoptado medidas destinadas a favorecerlo en las urnas, en clara alusión a la intervención de tres partidos opositores, lo cual puso en vilo los acuerdos a los que llegaron una docena de partidos antichavistas para confeccionar sus listas de aspirantes, y a las inhabilitaciones contra 5 candidatos, entre ellos María Corina Machado, quien en 2010 fue la  más votada. El aumento del 30 % del salario mínimo decretado hace diez días, el cuarto en lo que va de 2015, es   para  Salamanca un intento de frenar la debacle, pues “los chavistas están esperando del Gobierno mensajes positivos, que se traduzcan en bienes”. El catedrático de ciencias políticas de la Universidad Católica Andrés Bello, Juan Manuel Track, señaló otros  indicios de la preocupación del oficialismo. El cierre de la frontera con Colombia y la decisión de declarar estado de excepción en 24 municipios de  4 estados limítrofes, en los cuales se juegan 9 curules, bajo la excusa de combatir el contrabando y el paramilitarismo es uno de esos hechos.   “Esta medida buscaba aglutinar y movilizar a las bases chavistas descontentas con la situación económica desviando la atención hacia un enemigo extranjero, lo cual parece no haberse logrado; pero también tiene por propósito desmovilizar e intimidar a la oposición”, explicó Track, tras agregar que   no habrá libertad para que todas las opciones puedan expresarse de manera igualitaria y suficiente. El video que circula en  redes sociales, donde  se ve y escucha a un directivo de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada exigiendo que cada profesor y estudiante garantice 10 votos al Gobierno y pidiendo que denuncien a los “trabajadores escuálidos (opositores)”, es para Track otra muestra de inquietud de las autoridades. “La intimidación y el hostigamiento a los trabajadores públicos ha sido una constante en estos 15 años, sin embargo, eso venía acompañado de millones de votos voluntarios, pero ahora que se pronostica que ese caudal se reducirá, esta estrategia parece que no servirá para mucho”, aseveró el analista.

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