Egipto apura la trascendental carrera hacia las elecciones

Mayo 22, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Sal Emergui, corresponsal de El País en Medio Oriente

Entre los candidatos presidenciales hay un exministro de Mubarak. Los comicios serán esta semana.

Doce candidatos y 52 millones de votos tienen una cita con la historia. Las primeras elecciones democráticas en Egipto decidirán quien será el presidente con su primer round el 23 y 24 de mayo. Si los sondeos no se equivocan, la identidad saldrá de la segunda vuelta a mediados de junio dando un carpetazo así a décadas de dictadura y más de un año de violenta e incierta transición tras la caída de Hosni Mubarak.Con una economía crítica, una de sus principales columnas (turismo) prácticamente derrumbada, una masa social cada vez más islamista reivindicándose semanalmente en la Plaza Tahrir y unas Fuerzas Armadas a la expectativa, el nuevo presidente no lo tendrá fácil.La complejidad del cargo y la enorme dificultad del reto no han evitado que decenas de candidatos se presentaran para intentarlo. Tampoco sorprende, teniendo en cuenta la novedad que supone acudir a unas urnas libres.A la recta final han llegado pocos. A estas alturas, la ventaja es de Amr Musa (76), un viejo conocido del régimen de Mubarak. Exministro de Exteriores y ex secretario de la Liga Árabe, que intenta zafarse de su traje político de la época anterior. Su principal rival, el ex dirigente de los Hermanos Musulmanes, Abdel Moneim Abul Futuh (60), se ha encargado de recordarlo como hizo en el primer debate televisivo del país.Abul Futuh ha conseguido aglutinar a un importante sector islamista y salafista sin ahuyentar a los jóvenes liberales. De raíces conservadoras, exporta la imagen de islamismo moderado y entre sus seguidores cuenta con Wael Ghanim, el famoso ejecutivo de Google que prendió la mecha virtual de las protestas de Tahrir que acabaron con el anterior régimen.El objetivo de Abul Futuh es alcanzar la segunda vuelta para batirse en un cara a cara con Musa. Para eso, confía superar al enemigo de la casa que lo expulsó hace un año. Se trata de Mohamed Mursi (60), candidato del partido Libertad y Justicia de los Hermanos Musulmanes. Aunque Abul Futuh tiene ventaja en carisma y, según las encuestas, apoyo, si el aparato del principal movimiento se moviliza con su habitual disciplina, su hombre “oficial” puede dar la sorpresa.Mursi debe luchar contra su etiqueta de “parche improvisado” tras la descalificación del potente candidato, el magnate islamista Jairat al Shater. Este ingeniero estuvo 12 años en la cárcel por pertenecer a un grupo clandestino e ilegal. Finalmente, su candidatura fue anulada por la comisión electoral al arrastrar una condena.Teniendo en cuenta que ya domina el Parlamento, ¿por qué los Hermanos Musulmanes incumplen su palabra y se presentan a la Presidencia? “Sólo llegando al cargo de presidente podremos influir de forma decisiva y establecer el Gobierno de Egipto”, responde Seif Islam Hassan El Banna, hijo del fundador de este grupo.Con el 70% de los escaños en manos islamistas y salafistas, la figura presidencial es fundamental para oficializar el cambio de poder en Egipto.Mientras los candidatos apuran sus últimas opciones en mítines y tours electorales, la Junta Militar del Mariscal Tantawi que aún lleva las riendas del país se muestra preocupada. Conoce las acusaciones según las cuales no quiere dejar el poder y al mismo tiempo teme que un vacío del mismo relance el caos. Ante los miedos que concita la consulta popular, Tantawi garantiza: “Las elecciones de Egipto serán un modelo para el mundo”.En juego está la idiosincrasia de Egipto y el papel del Islam en la vida de los egipcios. ¿Quién redactará la nueva Constitución? ¿Qué grado de influencia tendrá la Ley Islámica (Sharia) en la naturaleza del Estado? ¿El Ejército? ¿Cuál será la relación con Israel o Irán?Las respuestas, en las urnas y en los caminos que conducen a la expectante Plaza Tahrir.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad