Ecuador se alista para elegir nuevo presidente este domingo

Febrero 17, 2017 - 11:21 p.m. Por:
AFP
Elecciones Ecuador

Lenín Moreno, quien fuera vicepresidente de Rafael Correa y lidera los sondeos presidenciales, perdió la movilidad de sus piernas en 1998 cuando sufrió un asalto y recibió un disparo en la espalda.

En la que se ha considerado una campaña insípida, 12,8 millones de ecuatorianos acudirán mañana a las urnas para elegir a su nuevo presidente y vicepresidente.

Junto con estos comicios se realizarán las elecciones legislativas para elegir a los asambleístas y a los representantes al Parlamento Andino. También se hará una consulta popular donde los ciudadanos debe decidir si avalan o no que los funcionarios estatales que tengan cuentas y empresas en paraísos fiscales.

Lenín Moreno, quien fuera vicepresidente del actual mandatario, Rafael Correa, encabeza los sondeos de intención de voto con un 32 % , seguido del exbanquero conservador Guillermo Lasso con 21,5%.
En tercer lugar se ubica la exdiputada derechista Cynthia Viteri, con 14 %, y en cuarto al exmilitar de centroizquierda Paco Moncayo con 7,7 %.

Para triunfar en primera vuelta un candidato necesita el 40 % de los votos (descontados los blancos y los nulos) y una diferencia de 10 puntos respecto al segundo.

Sin Correa en liza, el oficialismo llega a los comicios lastrado por la crisis económica, el descontento de las clases medias tras el fin de la bonanza petrolera y el desgaste por tantos años de enfrentamiento del Mandatario con varios sectores, como los indígenas, los ambientalistas y los medios de comunicación.

Analistas aseguran que esta ha sido la campaña más errática y desabrida de los últimos años, en la que el ambiente electoral ha pasado desapercibido en las calles.

“El país se acostumbró a un liderazgo personalista muy fuerte, el de Correa, y la comparación les perjudica a los ocho candidatos, incluido el del gobierno”, explicó el politólogo Simón Pachano.

“Además, estaba previsto que la campaña se definiera entre correísmo y anticorreísmo, pero la debilidad del candidato correísta y la división entre los candidatos anticorreístas lo desdibujó todo”, agrega el experto de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

A pocas horas de la elección hay entre 30 y 35 % de indecisos, según los sondeos, algo que los expertos consideran poco habitual en la historia reciente de Ecuador.

“No recuerdo que haya habido tanta incertidumbre en una elección. El propio Lenín Moreno genera confusión, incertidumbre. Su mensaje no ha sido claro. Al principio se presentó como ‘descorreizador’, como el de la mano tendida, pero en las últimas semanas se fue reencontrando en el relato correísta”, opina el analista político Franklin Ramírez.

Otra teoría apunta a que gran parte de los indecisos se corresponden con electores anticorreístas que están esperando para darle el voto al opositor que a última hora esté mejor posicionado para ir a la segunda vuelta contra el correísmo, como una forma de castigo.

También la indecisión es producto de recientes casos de corrupción, como el de la petrolera estatal Petroecuador, que implicó a un exministro de Correa, y el de los supuestos sobornos de Odebrecht a funcionarios ecuatorianos por valor de 33,5 millones de dólares.

“Estos casos no han golpeado a la campaña, pero han servido para que el tema de la corrupción se instale como tema en la política ecuatoriana”, opina Paulina Recalde, gerente general de la encuestadora que lleva su nombre.

El adiós a Correa

Rafael Correa deja la Presidencia de la República tras diez años de impronta socialista con su “revolución ciudadana” y con la que se granjeó enemigos en diferentes sectores.

Personalista y confrontador, carismático y polémico, este economista de 53 años formado en Estados Unidos y Europa ha encabezado el período más estable de la historia reciente ecuatoriana, en parte gracias a la bonanza petrolera con la que modernizó el país y elevó sus índices de desarrollo.

Su salida se da en medio de una delicada situación económica por la dolarización, q ue deja al oficialismo desgastado y a la oposición sin su gran enemigo.

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