Doce días después del atentado de París la Policía no encuentra a Salah Abdeslam

Noviembre 25, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | AFP.

Salah Abdeslam, el francés, de 26 años, es buscado por su implicación activa en los atentados del 13 de noviembre en París.

Salah Abdeslam, buscado por los atentados de París, llevaba una vida de parrandero, marcada por pequeños robos y una radicalización relámpago en Molenbeek, un barrio popular de Bruselas. Lea también: Se busca a nuevo sospechoso vinculado con los atentados de París.

La televisión difunde sin cesar la foto de este joven moreno con el pelo engominado y sus características: "individuo peligroso", 1 metro 75 centímetros y ojos marrones.

El francés, de 26 años, es buscado por su implicación activa en los atentados del 13 de noviembre en París. Su hermano Brahim fue uno de los kamikazes.

En Molenbeek, donde reside la familia Abdeslam, Salah no dejó sin embargo la imagen de un aprendiz de yihadista, sino más bien la de un chico presumido y juerguista.

Como sus hermanos, Mohamed y Brahim, Salah vivía con sus padres y su hermana en un lindo edificio con vista a la alcaldía. Era una familia unida, "abierta y liberal, no muy religiosa", recuerda Olivier Martins, ex abogado de Brahim.

Salah y Brahim tuvieron una juventud normal. "Les gustaba el fútbol, iban a discotecas, volvían con chicas", cuenta Jamal, educador y amigo de los hermanos Abdeslam. "Bebedores, fumadores, pero no radicalizados", completa Youssef, otro de sus conocidos.

Y un día, según Jamal, llegaron "las malas compañías, en un mal momento". Entre sus amigos estaba Abdelhamid Abaaoud, quien se convertiría luego en uno de los yihadistas belgas más notorios y en el presunto cerebro de los atentados de París. Luego de un robo en 2010 coincidieron en la cárcel.

De vacaciones

Salah trabajó como técnico en la STIB, la empresa de transporte público de Bruselas. En marzo de 2013 abrió un bar con su hermano, 'Les Béguines', en la planta baja de un edificio de ladrillos rojos de Molenbeek.

Brahim era el propietario; Salah, el gerente.

Detrás del mostrador no sólo se bebía cerveza. "Muchos fumaban droga también, dijo uno de los parroquianos, Abdel. "Con Brahim, apenas entrabas trataba de venderte algo", recuerda.

El hallazgo, a mediados de agosto, de porros a medio consumir en los ceniceros durante un control de las autoridades terminó por provocar el cierre del bar a partir del 5 de noviembre. ¿Señal de que algo se preparaba? Los hermanos ya habían traspasado el negocio el 30 de septiembre.

En los últimos meses "ya no bebían y rezaban un poco más que de costumbre", dijo otro hermano, Mohamed, detenido Bruselas al día siguiente de los ataques pero liberado luego sin cargos.

En el bar, desde hacía un tiempo algunos clientes notaron que se consultaba más internet: "Cada vez que entrabamos en el café, había discursos del Estado Islámico, es decir llamados a la guerra", dijo uno de ellos a un programa de la televisión francesa.

Brahim, el dueño, también miraba videos del grupo yihadista. "A veces, cuando se enojaba, decía que haría estallar todo", aseguró otro cliente al canal francés France 2.

El viernes 13 Brahim se hizo estallar en el bulevar Voltaire. ¿Le esperaba a su hermano, Salah, el mismo destino? Los investigadores se interrogan sobre su papel durante los atentados.

La única certeza es que Salah alquiló dos vehículos y dos habitaciones utilizados por los comandos. La noche de los atentados dejó en el distrito 18 de París un coche, quizás luego de haberlo utilizado para llevar a los kamikazes al estadio de Francia. ¿Debía cometer Salah un ataque en el norte de París, como sugiere la reivindicación de Estado Islámico?

En Montrouge, al sur de París, se halló un cinturón de explosivos cerca de un lugar en donde Salah fue localizado por su teléfono celular luego de los ataques. Desde entonces está prófugo, tras haber sido probablemente llevado a Bélgica por dos amigos venidos de Molenbeek.

"Espero no equivocarme (...) que Salah en el último minuto decidió no cometer actos graves", confió a France 2 su hermano Mohamed, para quien Brahim y Salah fueron "manipulados".

Mohamed dice que no notó nada. "Dos o tres días antes de los atentados", constató que sus dos hermanos no habían regresado. Su madre le dijo que habían encontrado pasajes muy baratos para irse de vacaciones.

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