Dilma Rousseff fue suspendida de la presidencia de Brasil y va a juicio político

Mayo 12, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | AFP

La mandataria quedó suspendida de su cargo durante 180 días, mientras se realiza el proceso en su contra. Mientras tanto, asumirá como presidente interino su vicepresidente, Michel Temer.

Dilma Rousseff fue apartada este jueves del gobierno de Brasil, al final de una sesión histórica en la que una gran mayoría del Senado votó a favor de iniciarle un juicio de destitución.

Lea también: Michel Temer, el político que salió de las sombras para conquistar el poder en Brasil.

La salida de Rousseff de la presidencia marca el fin a los más de 13 años del izquierdista Partido de los Trabajadores, PT, en el poder del gigante sudamericano.

Al final de una maratónica sesión que duró casi 22 horas, 55 senadores (de un pleno de 81) se pronunciaron en favor de juzgar a la mandataria y apartarla del poder durante 180 días.

Rousseff es acusada de "crimen de responsabilidad" por encubrir déficit presupuestarios y engrosar las arcas con préstamos de bancos estatales durante su campaña a la reelección de 2014.

La exguerrillera izquierdista de 68 años, quien en 2011 asumió como la primera presidenta de Brasil, será reemplazada por su vicepresidente Michel Temer, de 75 años, mientras es sometida al juicio político.

La destitución definitiva de Rousseff requiere, sin embargo, de dos tercios de los votos del Senado (54 de un total de 81 miembros) al final del juicio. Menos de los votos que se registraron este jueves en el Senado, lo que hace muy poco probable que vuelva al poder.

Muchos cuestionan este proceso en la cámara alta, donde una mayoría está acusada de corrupción. Un estudio de la ONG Transparencia Brasil reveló que 61% de los 81 miembros del Senado han sido condenados o acusados de delitos en algún momento.

La mandataria se va del cargo con apenas un 10% de popularidad, en medio de una grave recesión económica y un escándalo de corrupción que ha manchado a buena parte de la élite del poder en Brasilia. Y se quedará sin inaugurar los Juegos Olímpicos que se celebran en agosto en Rio de Janeiro.

"Es desproporcionado, es como si quisiéramos penalizar con pena de muerte una infracción de tránsito", dijo la senadora Gleisi Hoffmann, exjefa de gabinete de Rousseff y miembro del PT.

"El impeachment es un remedio amargo, pero necesario" frente a la baja popularidad de Rousseff, el aumento del desempleo y la caída de la producción, dijo durante la sesión el senador opositor José Serra del partido PSDB, posible canciller del nuevo gobierno de Temer.

"Se está cometiendo una injusticia histórica. Se está condenando a una inocente”, denunció el abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo, al defender a Rousseff ante el Senado.

"Si (el golpe es) consumado, se romperá el orden constitucional", alertó.

"Esto es una farsa, corruptos tratando de juzgar a corruptos. No va a solucionar nada para Brasil", afirmó en Sao Paulo un ciudadano que solo quiso dar su primer nombre, Joao Sebastiao.

Día de gloria para Temer

[[nid:535246;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/05/000_ai3o0.jpg;full;{Los brasileños viven en medio de una tormenta política desde el 17 de marzo, cuando se puso en marcha el trámite de un juicio de destitución a la presidenta Dilma Rousseff, acusada de supuesto maquillaje de las cuentas públicas.Vídeo: AFP}]]

Como si de un gran partido de fútbol se tratara, los brasileños siguieron los debates del Congreso desde sus hogares o en los bares, pero pocas personas salieron a las calles, contrario a las multitudinarias protestas del último año.

"Quiero manifestar que no apoyaré al nuevo gobierno", dijo Graziano Cassanega, un vendedor de 35 años, vestido con la camiseta roja que distingue a los simpatizantes del PT, en la emblemática Avenida Paulista de Sao Paulo.

Llego el día de gloria para Temer, del partido de centroderecha PMDB, quien fue hasta hace poco el número dos y escudero de Rousseff. Durante un tiempo su aliado, y ahora uno de sus principales enemigos.

Tanto esperaba este momento que hace unos días divulgó accidentalmente un audio con el discurso que dirigiría a la nación en caso de que la mandataria fuera destituida.

Los mercados apuestan que Temer puede cambiar el rumbo de la economía del país. Pero el vicepresidente brasileño tiene una popularidad bajísima y enfrenta enormes desafíos, casi los mismos que hundieron a Rousseff.

De Planalto a la Alvorada

Rousseff dejará el Palacio del Planalto (sede del gobierno) y se dirigirá al Palacio de Alvorada, la residencia oficial, desde donde preparará su defensa.

Increíble destino para esta mujer reelegida en octubre de 2014 por cuatro años, que llegó a tener 77% de popularidad al comienzo de su primer mandato, impulsada por programas sociales que sacaron a millones de personas de la pobreza.

Gran parte de su desgaste se debe también al megafraude descubierto hace dos años en la estatal Petrobras, que tiene en la mira a decenas de políticos de su PT y a aliados, así como a poderosos empresarios.

La exguerrillera no es blanco de ninguna investigación o acusación por corrupción. Pero tanto socios como rivales, muchos de ellos legisladores en funciones que votaron su juicio, son indagados o acusados en este inmenso escándalo que robó a Petrobras más de 2.000 millones de dólares.

Rousseff acusa a Temer de orquestar un "golpe moderno" en su contra y aduce que gobernantes de la oposición que la precedieron practicaban las mismas maniobras fiscales de las que se le acusa.

Torturada y encarcelada durante la dictadura militar (1964-1985), ha prometido una y otra vez que luchará hasta el final.

Pero está políticamente cada vez más aislada. De momento la gran pregunta es si saldrá discretamente del Planalto o si lo hará acompañada de sus seguidores, con la mirada desafiante que siempre la ha caracterizado.

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