Diálogo Tunecino, clave para único legado exitoso de la Primavera Árabe

Octubre 11, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Guillaume Klein, agencia AFP

La organización, ganadora del Nobel de Paz, ayudó a afianzar la democracia en Túnez. Conozca los esfuerzos realizados desde 2011.

El Nobel de la Paz al Diálogo Nacional tunecino es un respiro para una frágil democracia naciente, sobre la que planean graves amenazas en materia de seguridad luego de los atentados en el Museo Bardo y en Susa.

El viernes, los principales actores del diálogo nacional de 2013, como la central sindical UGTT y las grandes instituciones y gobiernos del mundo rindieron homenaje a la única transición exitosa de la Primavera Árabe, que se originó en Túnez a inicios del año  2011.

Pero subrayaron los desafíos mayores en materia de seguridad y en el terreno económico a los que ese país de África del Norte sigue enfrentándose.

Frente a tales amenazas, el jefe de Estado tunecino Béji Caïd Essebsi, lanzó un llamado a la unidad.

“La guerra que llevamos a cabo contra el terrorismo solo podremos ganarla si estamos unidos”, declaró el primer Presidente democráticamente elegido a fines de 2014, al término del proceso de transición.

“Creo que la única arma contra el terrorismo es el diálogo. Es nuestra responsabilidad”, reiteró el presidente de la Liga tunecina de derechos humanos (LTDH), Abdelsatar Ben Moussa, ONG miembro del cuarteto premiado con el Nobel.

Entre los fracasos de los gobiernos que se sucedieron desde 2011, como el dirigido por el movimiento islamista Ennahda, figura la incapacidad para detener el auge del movimiento yihadista extremista, responsable de la muerte de decenas de turistas y  soldados y agentes de seguridad.

Este año el país se vio especialmente afectado por los atentados del Museo del Bardo (en marzo, 22 muertos) y de Susa (fines de junio, 38), ambos reivindicados por el grupo extremista Estado islámico, EI.

A inicios de julio, Túnez, donde miles de individuos se enrolaron en grupos yihadistas, se vio obligado a reinstaurar el estado de urgencia que prevaleció entre el  2011 y  marzo de 2014.

Percibida como un riesgo de retroceso en materia de libertades públicas, la medida, que otorga poderes excepcionales a las fuerzas del orden, fue levantada finalmente el pasado 2 de octubre, aprovechando la relativa calma en el terreno de la seguridad.

Desde marzo, unas veinte “células terroristas” fueron desmanteladas, según el Ministerio del Interior.

Túnez también emprendió la construcción de un muro en su frontera con Libia, donde el caos permitió la emergencia del grupo EI.

“Supervivientes de la Primavera”

La atribución del Nobel de la Paz al Cuarteto para el Diálogo Nacional tunecino es una “exhortación democrática” a ese país aún frágil, único “superviviente” de la Primavera Árabe, pero también un mensaje a los países en los que la revolución fue aplastada, estima el especialista francés Vincent Geisser.

Túnez “es el único país recorrido por la Primavera  que prosigue un proceso democrático. Tiene un balance muy positivo, con verdaderos logros: ha aparecido una nueva generación de jóvenes que hacen política, han florecido los espacios de protesta”, dice el investigador del Instituto de Investigaciones y Estudios sobre el Mundo Árabe y Musulmán, cuando se le pregunta si ese país es “la última esperanza” de la democracia en la región.

“Hay una sociedad civil posrevolucionaria, contrapoderes, instituciones, un Parlamento elegido democráticamente”, pero “pese a esos logros, Túnez está aún en una zona gris”. “Hay una coalición de grandes partidos hegemónicos en el Parlamento sin real oposición” y “tentaciones autoritarias”, acota Geisser.

Y recalca que “la gran reforma prometida del aparato de seguridad nunca se realizó”, “sin contar el contexto externo”, el caos libio y la amenaza yihadista.

El especialista señala que los grandes ausentes de este premio Nobel son los diputados constituyentes (elegidos en 2011 en las primeras elecciones luego  de la caída del régimen del expresidente Zine el Abidine Ben Alí) “que trabajaron durante tres años y crearon la primera Constitución democrática del mundo árabe”.

¿Un Nobel que augura cambios? 

Los aliados de Túnez, encabezados por Estados Unidos y Francia, empezaron a reforzar su cooperación en materia de seguridad, ya que el país se convirtió en “aliado principal no miembro de la Organización de Tratado Atlántico Norte, OTAN”. Y anunciaron un programa de 20 millones de euros destinado a apoyar a las fuerzas especiales y los servicios de inteligencia.

Pero el peligro continúa. El mes pasado, la Avenida Habib Bourguiba, arteria principal de Túnez donde se encuentra el Ministerio del Interior, fue en gran parte cerrada a los vehículos durante varios  días a causa de las “amenazas”.

El jueves pasado el diputado Ridha Charfeddine de Nidaa Tounes, la primera fuerza política, fue objeto de una tentativa de asesinato en Susa, lo que hizo recordar las muertes  de los opositores de izquierda Chokri Belaïd y Mohamed Brahmi.

Cómo se formó  el Cuarteto

Se formó a mediados de 2013, cuando el proceso de democratización peligraba por los asesinatos políticos y  disturbios sociales en el país. 

El Cuarteto organizó un largo y complicado “diálogo nacional” entre los islamistas y sus opositores, obligándolos a sacar el país de la parálisis institucional en la que estaba sumido tras la caída del régimen autoritario de Zine El Abidin Ben Alí, en 2011.

En 2013, esos asesinatos contribuyeron ampliamente al bloqueo político, solo superado gracias al trabajo del Diálogo Nacional.

En la actualidad las diferentes teorías sobre quién fue verdaderamente el que ordenó las muertes, reivindicados por extremistas que adhirieron al Estado Islámico, muestran las fracturas de una sociedad tunecina extenuada luego de cuatro años de dificultades económicas.

El sector vital del país, el turismo, se encuentra devastado, puesto que, a causa de los atentados, los visitantes provenientes del continente europeo se han reducido a la mitad desde enero pasado y varias cadenas hoteleras internacionales cerrarán sus sedes en invierno.

Esperanzado, el diario canadiense La Presse escribió en su sitio internet que el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz “¿no será tal vez el desencadenante que cambie todo?”.

 

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