Crisis entre Israel y Gaza, un laberinto al que no se le ve la salida

Julio 20, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Sal Emergui | Corresponsal en Israel

Líderes del mundo claman por una negociación y el fin de la ofensiva. ¿Cuáles son los caminos de este largo conflicto en el Medio Oriente?

La incursión terrestre israelí -centrada de momento sólo en la destrucción de túneles del grupo islamista Hamas que sirven para penetrar en Israel- eleva el miedo de los habitantes de Gaza, pone en alerta a los grupos armados y acerca dos desenlaces posibles: la continuación de la escalada con posible ampliación de la ofensiva terrestre o un acuerdo de tregua.Mientras los más de 20.000 miembros del brazo armado de Hamas, Azzadin Al Qassam, siguen escondidos, a la espera de combates con soldados israelíes y lanzan sin cesar proyectiles contra más del 80 % del territorio de Israel, la población de Gaza reza para que acabe la pesadilla. Con casi 300 muertos y 1800 heridos en 13 días de escalada, varios centenares de casas destruidas, graves problemas de agua y falta de espacio para protegerse de las bombas en las 23 escuelas de la UNWRA (Agencia de la ONU dedicada a los refugiados palestinos), los gazatíes no se imaginaban ni en sus peores pesadillas celebrar de esta forma el mes sagrado del Ramadán. “Escuchamos constantemente bombas a nuestro alrededor. No podemos hacer nada para protegernos, estamos en manos de Ala”, lamentaba esta semana Yusuf a los medios locales. A diferencia del líder de Hamas, Jaled Meshal que vive en Catar, la mayoría de habitantes de Gaza desean un alto el fuego inmediato. Que venga alguien y consiga terminar la violenta escalada entre Israel y Hamas.Ese “alguien” normalmente es Egipto pero bajo la presidencia de Abdelfatah Al Sisi, Hamas le considera aliado de Israel y no un mediador neutral. Es más, los dirigentes de este movimiento denuncian que desde el golpe de estado en El Cairo contra el presidente islamista Mohamed Mursi, Egipto ha hecho todo lo posible (cierre del paso de Rafaj, destrucción de centenares de túneles de contrabando…) para ahogar a Hamas y su régimen en Gaza.Tras condenar los incesantes ataques en Gaza y pedir el cese de la ofensiva terrestre israelí, el ministro de Exteriores egipcio Sameh Shukri, señaló en un claro mensaje al grupo que ven como “cómplice” de Los Hermanos Musulmanes: “Si Hamas hubiera aceptado la tregua diseñada por El Cairo se habrían salvado decenas de vidas”. Palabras que apoyan la tesis oficial israelí pero al mismo tiempo dificultan que Hamas acepte la propuesta de alto el fuego. A estas alturas, no se sabe quien tiene más ganas de castigar a Hamas, Netanyahu o Al Sisi.“No habrá tregua hasta que se cumplan nuestras condiciones”, advierte Meshal. ¿Cuáles son? Al inicio de las gestiones ante el mediador egipcio, Hamas presentó una lista con diez requisitos para cesar el fuego. Sabedor que es irreal pensar que todos se cumplan, Hamas considera algunos puntos líneas rojas. En primer lugar, la apertura de todos los pasos fronterizos de Gaza, enfatizando un mecanismo que garantice el funcionamiento normal del paso egipcio de Rafaj. En segundo lugar, la liberación de 56 miembros de su grupo detenidos en Cisjordania hace un mes tras el secuestro y asesinato de tres adolescentes judíos y que habían sido liberados en el Canje Shalit (2012). En tercer lugar, varias medidas económicas relacionadas con Gaza. “Preferimos estar bajo la ocupación de Israel que nos administre electricidad, agua y demás servicios vitales, que bajo el bloqueo”, afirma el portavoz de Hamas, Sami Abu Zurhi que critica el “abandono” de Egipto y la Liga Árabe.Al mismo tiempo, el brazo armado de Hamas, Azzadin Al Qassam, no quiere llegar a la tregua sin un “gran éxito operativo”, es decir, sin un atentado en la frontera o que el impacto de uno de sus proyectiles en el sur de Israel provoque varios muertos. De momento, sin embargo, la batería defensiva Cúpula de Hierro ha interceptado la mayoría de misiles lanzados a centros urbanos.Egipto habría aceptado dialogar sobre el paso de Rafaj pero con dos condiciones. Primero, que se llegue a un acuerdo de alto el fuego. Segundo, que la terminal palestina de Rafaj esté bajo control de las fuerzas del presidente palestino, Abu Mazen. Las mismas que en el 2007 fueron expulsadas por Hamas de forma violenta. Abu Mazen condena duramente los ataques aéreos y la ofensiva terrestre al tiempo que exige a Hamas aceptar la propuesta de tregua egipcia.En Israel, en tanto la escalada ha dejado dos muertos (uno de ellos un soldado), 15 heridos y muchos traumas ante centenares de proyectiles en el mayor ataque desde la guerra del 2006 frente al grupo Hizbulá en el Líbano. En el sur de Israel, hay una difícil mezcla de sentimientos. Por un lado, deseo de volver a pasear por las calles sin el sonido de las sirenas, las carreras a los refugios y los impactos de los proyectiles. Por otro, el rechazo a que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, finalice la operación “Margen Protector” sin destruir los túneles con Gaza que consideran “amenaza terrorista de primer orden” y se asegure que no vuelva haber ataques desde Gaza en unos meses.“¿Qué haría Colombia si su capital y principales ciudades estuvieran atacadas con misiles desde el exterior constantemente? Nosotros teníamos que haber respondido mucho antes. Dígame un país que tiene tanta paciencia y luego cuando está en guerra avisa a la población antes de atacar y le sigue transfiriendo alimentos, electricidad y productos básicos”, nos comenta el joven Eidan en la semidesierta ciudad de Ashdod. “Netanyahu debe seguir hasta que Hamas diga que no querrá molestarnos nunca más”, añade Malka antes de ver como la Cúpula de Hierro neutraliza un nuevo cohete.Netanyahu intenta defender ante la comunidad internacional la decisión de una ofensiva terrestre en Gaza: “La incursión terrestre viene después de que Israel aceptó la propuesta de tregua egipcia y la tregua humanitaria pedida por la ONU. En ambos casos, Hamas siguió atacando. Nosotros atacamos objetivos terroristas y lamentamos cada vez que por error hay una víctima inocente”. Ante la preocupación de los israelíes por la ofensiva terrestre en una zona tan poblada y al tiempo con tantas armas y túneles, Netanyahu afirma: “Hemos agotado todas las opciones antes de tomar la decisión. El precio a pagar puede ser alto pero si no neutralizamos los túneles que usa Hamas contra nuestros ciudadanos, el precio puede ser mucho peor. El atentado frustrado del jueves, en el que 13 terroristas penetraron cerca de un Kibutz es el ejemplo”. Cuando se cumple casi dos semanas de bombardeos y proyectiles, la semiparalizada Israel y la castigada Franja de Gaza podrían estar muy cerca de la tregua. Lo que es evidente es que estos dos meses en Cisjordania, Israel y Gaza no han contribuido a acercar los corazones de ambos pueblos. Todo lo contrario.

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