Crecen críticas al Gobierno chino por minimizar problema de contaminación

Crecen críticas al Gobierno chino por minimizar problema de contaminación

Febrero 27, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co | EFE

Aunque la polución se disipó este jueves en Pekín, algunos sectores critican que solo se declararan dos días de alerta naranja.

Pekín amaneció este jueves con cielo azul y soleado, después de siete días de grave contaminación que envolvió a la ciudad con una densa niebla tóxica, aunque la temporal solución del problema ha dado paso a muchas críticas contra la gestión de las autoridades, acusadas de intentar minimizar la situación.Medios locales, grupos ecologistas e internautas en redes sociales se preguntan cómo es posible que con índices de polución que superaban las mediciones máximas Pekín sólo declarara estos días la alerta naranja, segunda en gravedad, y no la elevara en ningún momento a alerta roja, el máximo nivel de emergencia."Las autoridades no fueron lo suficientemente protectoras, deberían escuchar la opinión pública a la hora de establecer las alertas", destacó al respecto Huang Wei, portavoz de la oficina de Greenpeace en Pekín.La alerta roja hubiera supuesto, por ejemplo, que se interrumpieran las clases para los niños pequineses y de hecho un instituto de la ciudad que sí cerró hizo fue obligado a reabrir sus puertas.El instituto, afiliado a la prestigiosa Universidad de Pekín, suspendió las clases el martes y en la mañana del miércoles, pero las autoridades educativas ordenaron su reapertura en la tarde, alegando que la alerta naranja no justificaba esa clausura.Sí hubo restricciones en el tráfico, así como prohibición de utilizar barbacoas y fuegos artificiales, que en los días de las festividades de Año Nuevo Chino contribuyeron también a la contaminación atmosférica en la ciudad.La polución fue especialmente grave el miércoles, con niveles en torno a 580 en el índice de Calidad del Aire (cuando el supuesto límite máximo es 500) y visibilidad mínima.Médicos de los hospitales de Pekín, citados por el oficial China Daily, registraron aumentos de casi el doble en el número de pacientes con afecciones respiratorias.En lo que se ha tomado como un gesto de protesta, algunas estatuas de la ciudad aparecieron con mascarillas, entre ellas una popular escultura de Miguel de Cervantes en el campus de la Universidad de Pekín.La situación mejoró en la noche del miércoles con una llovizna y fuertes vientos que arrastraron hacia el este la gran nube de smog que atenazaba el norte de China.Médicos de la Oficina de Prevención del Cáncer de Pulmón de Pekín señalaron que los casos de esta enfermedad han aumentado en la capital en la pasada década, de 49,12 casos por cada 100.000 personas en 2002 a 75,2 casos en 2010, algo sin duda ligado al empeoramiento de la calidad del aire.Ante la creciente preocupación por esta situación, el presidente chino, Xi Jinping, a quien cita la agencia Xinhua, manifestó que se aumentarán los esfuerzos para reducir el smog de Pekín y otras partes del norte de China.Xi paseó esta semana por zonas turísticas e instalaciones medioambientales de la capital como gesto de compromiso con la búsqueda de soluciones al problema.El Ministerio de Protección Medioambiental acusa de parte del problema del smog en Pekín a industrias pesadas contaminantes en la provincia de Hebei, vecina a la capital, que no detuvieron su producción pese a la orden de hacerlo en días de altos niveles de contaminación."Las violaciones descubiertas por los equipos de inspección serán duramente castigadas", señaló un comunicado ministerial, aunque expertos advierten del coste económico que puede tener un aumento a los límites de producción en Hebei, provincia que produce la cuarta parte del acero nacional.Estudios sobre la economía de esa provincia, donde se encuentran varias de las ciudades más contaminadas del mundo, estiman que las medidas que el Gobierno chino se ha propuesto tomar a largo plazo para atajar la polución podrían reducir un 3 por ciento el PIB provincial.El Gobierno local de Pekín planea invertir 124 millones de dólares en programas de mejora de la calidad del aire, y su alcalde Wang Anshun, quien acompañó esta semana al presidente chino en su paseo "concienciador" por la ciudad, aseguró en enero que no conseguir acabar con el problema "le podría costar la cabeza".En años pasados, multitudinarias protestas en ciudades de todo el país lograron detener proyectos industriales que según la ciudadanía supondrían un grave deterioro medioambiental, por lo que el régimen comunista teme que la cuestión de la contaminación a la larga se convierta en el principal foco de inestabilidad social.

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