Crece tensión por referendo independentista de Cataluña

Crece tensión por referendo independentista de Cataluña

Septiembre 28, 2017 - 11:30 p.m. Por:
Diego Muñoz / Especial para El País 
Cataluña

Miles de estudiantes de secundaria y universitarios manifestaron ayer en la plaza Universidad de Barcelona a favor del derecho a decidir en el referendo.

EFE

Los refuerzos policiales que han partido de diferentes ciudades españolas con destino a Cataluña para controlar el orden público durante el referendo independentista de este domingo, han sido despedidos por decenas de personas como si marchasen a la guerra.

Los despiden al grito de “A por ellos, oé”, el mismo que entonaron los seguidores de la “roja” en los partidos del Mundial de fútbol de Suráfrica que ganó la selección española.

Quedan pocas horas para cumplirse la fecha del 1 de octubre, escogida para el referendo -que ya ha sido prohibido por segunda vez por el Tribunal Constitucional- y nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar.
Aunque algunas señales, como el cambio de actitud de la Policía autonómica (Mossos d´Esquadra) podrían predecir que el Gobierno español tomará el control y evitará la puesta en marcha de la jornada. Pero de igual manera el Gobierno catalán no está dispuesto a echarse atrás y sigue con su plan.

¿Pero a qué precio?

“Hemos venido a Cataluña –dice uno de los mandos policiales que llegó a Barcelona desde Huelva- a evitar el 1-O y garantizar el orden y la tranquilidad en las calles. Esperamos no encontrar violencia, pero es posible que la haya, porque estamos informados de que hay planes para armar jaleo. Ojalá no suceda y no tengamos que recurrir a la violencia. Es nuestra última opción”.

Cerca de tres mil hombres de la Guardia Civil y la Policía Nacional se encuentran ya en Barcelona como refuerzo, mientras el presidente Mariano Rajoy, ausente en muchos aspectos, conseguía el apoyo de su homólogo norteamericano Donald Trump en la Casa Blanca.

Son casi todos miembros de las fuerzas de choque, agentes legitimados a utilizar la violencia si es necesario para preservar la tranquilidad y seguridad ciudadanas.

Los altos mandos policiales no esperan que la situación se complique, pero en caso de que suceda, estarán preparados.

“Nosotros lo que hemos visto –dice Marlon Díaz Montiel, estudiante bogotano de la barcelonesa Universidad Pompeu Fabra- es que todo ha sido muy decente, ha habido muchas concentraciones, pero no ha habido disturbios. Es gente muy joven la mayoría y no está de acuerdo con la violencia. Lo que les duele es que venga tanta Policía”.

La juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, admitió el pasado miércoles la denuncia de la Fiscalía por delito de sedición a los implicados el 20 y 21 de septiembre en las manifestaciones para impedir la actuación de la Policía Nacional en los allanamientos que se realizaron en la Consejería de economía y otras dependencias de la Generalitat y frente a la sede del Tribunal de Justicia donde se pedía libertad para los detenidos.

“Estamos en un escenario –le ha dicho en el Senado Joan Tardá, el representante de Ezquerda Republicana per Catalunya a la ministra de Sanidad Dolors Montserrat –en el que ustedes han desencadenado un tsunami represivo contra las libertades y los derechos democráticos. Ustedes tienen la necesidad de mostrar el poder del Estado y su mentalidad es la de, a por ellos, que son catalanes”.

Otro de los frentes abiertos en esta “guerra” ha sido el de la lucha por el control de la Policía autonómica, los llamados Mosos de D´Escuadra, que un comienzo se mostraban a favor del referendo, pero que faltando pocas horas decidieron acatar las órdenes de la Fiscalía General de la Nación, pero advirtiendo que el cumplimiento de las instrucciones, puede acarrear “actos de violencia”.

El pasado martes, el Fiscal Superior de Cataluña José María Romero, ordenó a la Policía autonómica que precintase, antes del domingo, las escuelas y centro cívicos que figuran en la lista de lugares destinados a recibir los votos de los ciudadanos y que no se permita ninguna votación a menos de 100 metros de dichos lugares.

Lo que no están seguros es qué hacer si la votación se realiza en mitad de la calle y a más de los 100 metros del perímetro impuesto.

De otra parte, algunas fuentes del Ministerio de Interior coinciden en señalar que si la policía interviene para evitar la celebración del referendo, si se cierran los lugares señalados para la votación como ha ordenado la Fiscalía, se decomisa el material y se detiene a los instigadores, habrá algunos focos de violencia provocados por grupos radicales y antisistema. Además la Policía dice haber detectado movimientos de la llamada Kale Borroka, grupos violentos del País Vasco, especializados en violencia callejera, que al parecer tratarán de llegar a Barcelona este fin de semana.

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha remarcado que pase lo que pase, se realizará el referendo y que para ello, ya están organizadas las mesas de votación y los miembros de cada una de ellas.

“Haremos campaña hasta el último momento. Esto no lo para nadie- agregó Puigdemont-, a pesar de todas las trabas que ha impuesto el Estado, saltándose incluso la carta de Derechos Humanos Europea. Hemos visto cosas que no veíamos desde la época de Franco. Lo que ha pasado estos días no lo olvidaremos nunca, ni los silencios cómplices ni la cooperación necesaria para que el Gobierno haya podido perpetrar una actuación tan severa”.

Ante las aseveraciones de Puigdemont, cerca de 400 profesores de Derecho de toda España, incluyendo 50 de universidades catalanas, han firmado un manifiesto en el que contradicen al Presidente catalán, en lo referente a la fundamentación jurídica del referendo de autodeterminación de Cataluña, suspendido por el Tribunal Constitucional.

“Cataluña – dice el informe- no es entidad que disfrute de un derecho de separación del estado reconocido por el Derecho Internacional, por lo que el Derecho de Libre Determinación, no puede constituir un fundamento jurídico para consultar a los ciudadanos sobre su independencia”.

También recuerda que “según la doctrina de las Naciones Unidas y la jurisprudencia internacional sobre el derecho de autodeterminación, la posibilidad de independizarse solo se reconoce en caso de los pueblos o los territorios coloniales sometidos a subyugación, dominación o explotación extranjera”.

Familias rotas

La independencia de Cataluña ha creado un clima de tensión que va más allá de las instituciones. Las familias se han visto afectadas por sus opiniones sobre el referendo. Unos a favor y otros en contra, cuyos planteamientos se han hecho por lo general en la mesa del comedor y que han terminado en posiciones innegociables.

“No nos hemos divorciado porque nos propusimos no habar de política en casa –dice Ainoa Valdefuentes, nacida en Madrid, pero que vive en Barcelona desde hace seis años- es que comenzábamos a hablar y al final casi que nos íbamos a los golpes porque a los dos nos apasiona la política. Álvaro no acepta que le diga que todo esto ha sido para ocultar los altos índices de corrupción de los gobiernos catalanes y yo no acepto que Cataluña se separe”.

La comida de los domingos se volvió en muchos hogares un campo de batalla

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