Crece presión internacional ante grave crisis en Venezuela

Junio 01, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co / AFP

La OEA discute este miércoles una declaración para propiciar el diálogo en Venezuela. Sigue presión por el referendo revocatorio de Maduro y el mandatario venezolano dice que está dispuesto a dialogar con la oposición.

Aumenta la tensión en Venezuela ante la grave crisis económica que enfrenta y que la tiene en el centro del debate mundial. 

Mientras que en sesión extraordinaria, la OEA presiona para que la comunidad internacional se ocupe de la situación que hay en el país petrolero, la oposición venezolana exigió este miércoles a las autoridades electorales acelerar un referendo revocatorio del mandato de Nicolás Maduro. 

La OEA discutía este miércoles una declaración para propiciar el diálogo en Venezuela, con las diferencias de enfoque sobre la situación del país suramericano.

La reunión fue convocada la víspera por Argentina con el fin de "identificar, de común acuerdo, algún curso de acción que coadyuve a la búsqueda de soluciones" en Venezuela "mediante un diálogo abierto e incluyente entre las autoridades y todos los actores políticos y sociales de esa nación para preservar la paz y la seguridad en el país", según el borrador de la declaración.

"Es un texto conciliador y moderado", dijo el representante alternativo de Argentina, Julio César Ayala.

El proyecto de declaración recibía el apoyo de Estados Unidos, Colombia, Brasil, Canadá, México, Perú, Barbados, Uruguay, Guatemala, Panamá, Belice, Costa Rica, República Dominicana y Honduras.

Pero Venezuela protestó que se hubiese admitido la iniciativa argentina y no una presentada simultáneamente por esa delegación que no había sido incluida en la agenda, lo que produjo una dilatada discusión sobre los procedimientos en el seno de la OEA, con sede en Washington.

Tras un receso, el presidente del Consejo Permanente, el embajador argentino Juan José Arcuri, ordenó suspender la reunión e iniciar inmediatamente una nueva sesión para discutir ambas propuestas.

Los dos proyectos de declaración se unían en declarar apoyo a la iniciativa de mediación liderada por los exmandatarios de España, José Luis Rodríguez Zapatero; República Dominicana, Leonel Fernández; y Panamá, Martín Torrijos, para un diálogo entre gobierno y oposición en Venezuela.

"No importa quién venga a propiciar el diálogo, lo importante es que se dé", dijo el representante de Guatemala, Luis Raúl Estévez.

Pero la declaración venezolana insistía en buscar el "pleno respaldo a la institucionalidad democrática y constitucional" del gobierno del presidente Nicolás Maduro y rechazar "cualquier intento de alteración del orden constitucional venezolano".

"El punto central de la propuesta nuestra es que si se quiere apoyar a Venezuela lo primero que hay que hacerse es apoyar a su gobierno legítimo, legal y constitucional", señaló el embajador venezolano, Bernardo Álvarez.

Bolivia y Nicaragua apoyaron la propuesta venezolana.

"Nosotros también estamos preocupados por Venezuela porque el país se está deshaciendo. Hay varias tentativas, la tentativa de Argentina, la tentativa de Unasur, ahora de la OEA de encontrar una solución pacífica para Venezuela", dijo el canciller del gobierno interino de Brasil, José Serra.

"No me parece fácil pero mi expectativa es que alguna pueda resultar", señaló Serra, durante una reunión ministerial de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económicos, Ocde, en París.

En el mismo evento, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, también se expresó en este sentido.

"Reitero que lo que Chile quiere es agotar las gestiones diplomáticas para un diálogo efectivo. Real, con resultados concretos y eso, por cierto, incluye todas las acciones pacíficas constitucionales, incluyendo el referendo revocatorio", dijo el ministro chileno.

"Hermano Almagro no sea instrumento de intervencionismo al pueblo revolucionario de Venezuela", señaló el presidente boliviano Evo Morales en Twitter, al señalar que su posición es una "agresión" similar a la que efectuó antes el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en contra del mandatario Nicolás Maduro.

En el mismo tono, la canciller venezolana Delxy Rodríguez indicó: "Sabemos que lo que viene es una intervención, inclusive armada. Por eso estamos alertando a toda la región. El imperio decidió que es la hora de tomar nuestros recursos".

[[nid:541585;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/06/apoyo-maduro.jpg;full;{Venezolanos que apoyan al gobierno de Maduro salieron en las calles para rechazar la Carta Democrática invocada por la OEA.Foto: AFP}]]

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reiteró la noche de este martes su voluntad de dialogar con la oposición con el acompañamiento de los expresidentes de España, República Dominicana y Panamá.

"Ratifico que nosotros nos vamos a mantener en la mesa de diálogo de República Dominicana y vamos a respetar todo lo acordado", dijo Maduro.  

La declaración del mandatario venezolano se conoció después de que el secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, Luis Almagro, decidiera convocar a una sesión urgente para debatir el caso de Venezuela al considerar que existe "alteración del orden constitucional" que afecta gravemente "el orden democrático".

Maduro rechazó la decisión de Almagro

Siete diputados de la opositora Mesa de la Unidad Democrática, MUD, -mayoritaria en el Parlamento- entregaron en el Consejo Nacional Electoral, CNE, al que acusan de aliado del chavismo, un documento para exigirle que fije las normas y fechas de los pasos para convocar al referendo.

"Exigimos a las autoridades electorales que se pongan a tono con la historia, con el sufrimiento del pueblo y liberen las barreras que impiden que el referendo sea este año", dijo el vicepresidente parlamentario, Enrique Márquez, quien encabezó la comisión legislativa.

Paralelamente, miles de jóvenes socialistas se manifestaban en las afueras del Palacio de Miraflores, sede de la presidencia, contra la decisión del secretario general de la OEA.

"Almagro que no se meta en los problemas de Venezuela, ocúpese de su vida que aquí el pueblo venezolano resuelve su situación", dijo Emilio Segovia, uno de los manifestantes.

Para la oposición, el tiempo apremia. Si el referendo se hace antes de 2017 -cuando se cumplen cuatro años del mandato-, y Maduro lo pierde, se debe llamar a elecciones. Si ocurre el próximo año, sería sustituido por el vicepresidente, nombrado por el gobernante.

Pero el proceso es engorroso. El jueves apenas concluye la revisión de 1,8 millones de firmas que le entregó la oposición hace un mes para activar el referendo. Luego deberán ser validadas con huella dactilar y recoger otras cuatro millones de rúbricas para convocar la consulta.

Según la encuestadora Datanálisis, 70% de los venezolanos apoya un cambio de gobierno. Para revocar el mandato de Maduro, se necesita más de los 7,5 millones de sufragios con que fue elegido en abril de 2013.

A la presión internacional y de la oposición se suma el malestar popular ante el agravamiento de la escasez de alimentos y medicinas, y el costo de la vida. El país petrolero tiene la inflación más alta del mundo (180,9% en 2015 y proyectada por el FMI en 700% para 2016).

"El pueblo venezolano no se calará (aguantará) que se manosee el revocatorio y se atrase para el interés del gobierno (...) porque es la única válvula de escape que tiene", subrayó Márquez.

Lea también: ¿Por qué la furia de Maduro al conocer activación de Carta Democrática de la OEA?

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