Controversia por actuación del Papa Francisco durante dictadura militar en Argentina

Marzo 15, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País en Buenos Aires
Controversia por actuación del Papa Francisco durante dictadura militar en Argentina

Al cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy papa Francisco, algunos sectores de Buenos Aires, le cuestionan que como máximo jerarca de los jesuitas en Buenos Aires le faltó una posición más dura durante la dictadura argentina.

Adolfo Pérez E., premio nobel de la Paz, desestima acusaciones en contra del hoy Papa Francisco. “Quizás le faltó coraje para defender a sus sacerdotes”.

La controversia por la actuación del cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, durante la dictadura militar (1976-1983) surgió desde 2005, cuando su nombre fue el segundo más votado en el cónclave que eligió a Joseph Ratzinger. En ese momento, el periodista y abogado Horacio Verbitsky, director del Centro de Estudios Legales y Sociales, CELS, denunció que Bergoglio, en su calidad de máxima autoridad de la Compañía de Jesús, les había quitado su apoyo a los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics, que trabajaban en las villas o asentamientos pobres del barrio de Flores. Los dos sacerdotes, secuestrados en mayo de 1976 por un grupo de tareas de la Armada, dos meses después del golpe de estado, fueron torturados en la Esma (Escuela de Mecánica de la Armada), y después de cinco meses fueron liberados.Bergoglio era muy cercano a Guardia de Hierro, una organización peronista de derecha, que era la versión opuesta a los Montoneros de izquierda.En el año 2010, Bergoglio tuvo que prestar testimonio ante la justicia argentina por la causa del secuestro de los dos sacerdotes. El exdiputado Luis Zamora, abogado de la querella, dijo que el obispo había sido un testigo reticente.En el libro Jesuita, que compila una serie de entrevistas con Bergoglio, el nuevo papa justifica su accionar diciendo que, la misma noche, cuando se enteró del secuestro, comenzó a moverse y que estuvo dos veces reunido con el general Jorge Rafael Videla y con el almirante Massera por el caso de los dos sacerdotes. “Vivían en el llamado barrio Rivadavia del Bajo Flores. Nunca creí que estuvieran involucrados en ‘actividades subversivas’ como sostenían sus perseguidores, y realmente no lo estaban. Pero, por su relación con algunos curas de las villas de emergencia, quedaban demasiado expuestos a la paranoia de caza de brujas. Como permanecieron en el barrio, Yorio y Jalics fueron secuestrados durante un rastrillaje. (…) Afortunadamente, tiempo después fueron liberados, primero porque no pudieron acusarlos de nada, y segundo, porque nos movimos como locos.”, dijo. Bergoglio también contó que Jalics, que no vive en Buenos Aires, lo viene a ver cuando visita Argentina y que una vez concelebraron la misa. En el mismo libro, Bergoglio señaló que él, personalmente, ocultó en el colegio Máximo de la Compañía de Jesús, en la localidad de San Miguel, donde residía en ese momento, a personas perseguidas por la dictadura, y que luego de la muerte de monseñor Enrique Angelelli, un obispo que se caracterizó por su compromiso con los pobres, cobijó en el colegio a tres seminaristas de su diócesis. También dijo que sacó del país, por la frontera con Brasil, a un joven que se parecía a él, con su cédula de identidad, vestido de sacerdote.El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, tampoco comparte las denuncias contra Bergoglio. “Quizás no tuvo las fuerzas o el coraje de defender mejor a los sacerdotes frente a la situación que se vivía en ese momento. Pero yo no lo veo como cómplice de la dictadura”, afirmó.“Fueron pocos los obispos que nos acompañaron y otros sí fueron colaboracionistas con la dictadura. Pero no creo esto de Bergoglio”, remarcó Pérez Esquivel. “Lo que sí creo es que Bergoglio tendría que haber actuado con más coraje en la situación que involucraba a sus sacerdotes. Era el superior de los jesuitas”.

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