Conozca cómo la guerra en Siria tensa cada vez más la frontera con Israel

Agosto 12, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Sal Emergui | Corresponsal de El País en Medio Oriente
Conozca cómo la guerra en Siria tensa cada vez más la frontera con Israel

Línea divisoria. En los Altos del Golán, frontera internacional que divide a Israel, Libia, Siria y Jordania, las Naciones Unidas ejerce control y soberanía desde su base de mando.

El País visitó una de las fronteras más vigiladas del mundo, donde el conflicto sirio entre el régimen de Bashar Al Assad y los rebeldes traslada su escenario cada vez más cerca a Israel. Crónica.

El druso Hasan Asdat se sube al punto más alto de la colina y divisa el horizonte. A escasos kilómetros se encuentran familiares y amigos. Vecinos que no se pueden abrazar. Les separa una valla fronteriza y una realidad muy diferente. Hasan vive en los (aún) tranquilos Altos del Golán ocupados por Israel en la guerra del 67. Sus parientes se encuentran en una aldea siria que sufre el caos en el que está profundamente sumido el país.Los momentos críticos en la batalla de Alepo o el vertiginoso ritmo de deserciones de dirigentes, oficiales y asesores del presidente sirio, Bashar al Assad, son seguidos con temor en esta tensa frontera.Los violentos acontecimientos en el barrio de Salaedin pueden tener consecuencias en esta estratégica meseta.Los drusos del Golán no ignoran las dantescas dimensiones del conflicto tomando partido en sus propios hogares. “Como la mayoría de los drusos aquí, yo siempre apoyé a la dinastía Asad, pero hay cosas que he visto que me han dado mucha rabia. Las matanzas de civiles es algo que no se puede permitir. Claro que no olvido que los rivales de Asad no son tan inocentes y muchos son yihadistas fanáticos”, nos dice Hasan en la aldea de Bukata.Hace unos días, varios proyectiles cayeron cerca de su casa procedentes de los combates en la localidad vecina de Jubata Jashab. Es el desagradable recordatorio de que la guerra está más próxima de lo que el pastoral paisaje puede invitar a pensar.Para algunos turistas que visitan las aldeas fronterizas drusas, sin embargo, es una surrealista oportunidad de ver en directo combates de uno de los conflictos más calientes del mundo.Estamos en la frontera entre Israel y Siria, enfrentados y técnicamente en guerra, pero que han procurado tener su frontera en paz. “Tememos una avalancha de refugiados sirios y por supuesto una infiltración de terroristas”, advierten a este diario desde el ejército israelí que ha reforzado a marchas forzadas la vigilancia en la línea fronteriza.Hace una semana, un ciudadano sirio intentó infiltrarse en Israel. Tras no hacer caso a las advertencias del Ejército, fue herido en las piernas y luego atendido en un hospital de la zona.En la principal aldea drusa bajo control israelí, Majdal Shams (10.000 habitantes) los enfurecidos debates sobre el destino de Asad, Siria y el Golán se mezclan estos días con la defensa a ultranza de Iyad Jamil Asad al-Johari. El pasado 28 de junio y tras regresar de sus estudios de Medicina en Siria, Al Johari (38) fue detenido por los servicios secretos israelíes. Le acusan de espiar a favor de Siria, “contacto con agentes extranjeros” y “entrega de información al enemigo”. Le imputan haber entregado a la Inteligencia siria datos confidenciales sobre bases militares en el norte de Israel (nombres, localización, tamaño…) así como “chivatazos” sobre entrenamientos militares israelíes en el Golán y movimientos rutinarios de las tropas patrullando la zona a lo largo y ancho de la frontera. Asimismo, creen que intentó movilizar a dos amigos suyos para actuar como confidentes.“Las acusaciones son ridículas. Hoy en día todo se puede encontrar en Internet así que mi cliente no necesitaría hacer eso”, dice su abogado mientras su padre añade: “Mi hijo ha sido secuestrado. Es inocente, nunca consideraría hacer una cosa así. Estamos muy sorprendidos y esperamos que Iyad sea liberado pronto”.En la casa de Asdat, sin embargo, la atención se centra en Alepo y la vital vía de esta ciudad con la frontera de Turquía. Es la batalla clave-quizá a la espera de Damasco- desde que en marzo del 2011, la ciudad de Deraa (a pocas decenas de kilómetros del Golán), se levantara de forma pacífica contra la dictadura de Asad.Los partidarios de Asad lo tienen claro. El Ejército, con 400.000 efectivos, dispone de una abrumadora ventaja militar, gracias también a su Fuerza Aérea y toda su artillería pesada. “Asad acabará con la resistencia de Alepo muy pronto”, pronostican, rechazando las informaciones de los rebeldes sobre su lucha y avances en la ciudad.El Ejército Libre Sirio (ELS) confía en una exitosa táctica de guerrillas, la inercia de la revolución, la cada vez más importante ayuda militar exterior y sobre todo las deserciones de figuras del régimen que huyen antes que el barco del presidente Asad se hunda.El Golán es una meseta que Israel ocupó a Siria tras ganar la Guerra de los Seis Días en el 67. Pero sólo fue en el 81 cuando el Parlamento de Jerusalén aprobó la anexión del territorio dando la posibilidad a sus habitantes drusos a tener nacionalidad israelí. Hoy, la mayoría sigue conservando su carné sirio y muy pocos aceptaron la del Estado ocupante. 1.158 kilómetros cuadrados que hacen este enclave fronterizo de cuatro países (Jordania, Líbano, Israel y Siria). Asimismo, hoy la Base de Interposición de Naciones Unidas también ha elevado la alerta ante la cercanía de la guerra en Siria.En los Altos del Golán, conviven 21.000 judíos y otros tantos 20.000 drusos. Estos, en su gran mayoría, afirman anhelar un acuerdo de paz que les devuelva a estar bajo la soberanía siria. De ahí que es vital quien tendrá el poder. ¿Un Asad desgastado e impopular, un régimen islamista o el caos total con grupúsculos de la Al Qaeda operando con libertad dentro y desde Siria?De momento, sin embargo, asistimos al debate sobre el presente. “Si Asad se encuentra con la espada en la pared, me temo que acabe usando las armas químicas contra sus propios ciudadanos”, advierte Dadim Safari recordando un temor que comparten también los servicios secretos israelíes y estadounidenses. Un vecino replica: “Yo no apoyo a Asad, sino a Siria que esta en peligro debido a la llegada de muchos terroristas extranjeros desde Iraq, Jordania, Líbano y Turquía”.En Mashdal Shams, se levanta una cafetería con una coqueta fachada. En el interior encontramos a la bella drusa Henad, de sólo 17 años. Harta de política, intereses y muerte, su única aspiración es poder estudiar Enfermería. ¿En Siria? ¿En Israel? “En Majdal Shams”, contesta con la inocente convicción de que su aldea será siempre una burbuja ajena a la guerra.Fuera de la cafetería, sí se escuchan los tambores de la terrible guerra en Siria. No hay burbuja que valga. En el Golán, reina la preocupación por lo que pasa en el territorio vecino, la incertidumbre por los efectos que puede acarrear y el miedo, cada vez más palpable, a que la guerra traspase sus tranquilas colinas. En tal caso, los enfrentamientos en el Golán no serán sólo dialécticos.

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