Con frialdad, venezolanos celebraron triunfo de Nicolás Maduro

Abril 15, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co | AP

Atrás quedó el entusiasmo desbordado que se vivía en las victorias del fallecido presidente Hugo Chávez. La falta de liderazgo de Maduro podría ser la principal causa.

Sin el entusiasmo que caracterizó las celebraciones de pasados triunfos electorales, los partidarios del presidente Hugo Chávez festejaron con algo de frialdad la victoria por estrecho margen del presidente encargado Nicolás Maduro, candidato oficialista y heredero político del fallecido gobernante. La falta de un liderazgo propio de Maduro, a quien Chávez designó como su sucesor y pidió que votasen por él si, como ocurrió, no lograba recuperarse de su cuarta operación contra el cáncer, pareció desalentar a muchos de los seguidores del carismático líder socialista. Chávez copó la escena en esta nación sudamericana, en particular en su partido, donde pareció impedir en muchos casos a su aliados sobresalir, alimentando como ningún otro gobernante venezolano el culto a su personalidad de un pueblo que los eligió y reeligió en tres ocasiones desde 1998. Maduro fue declarado ganador de los comicios presidenciales del domingo luego de escrutados el 99,12% de los votos. El dirigente oficialista contabilizó 7, 5 millones de votos o el 50,66%, ante su rival opositor Henrique Capriles que recibió 7,2 millones de votos o 49,07% de los votos, de acuerdo con cifras oficiales. Esto evidenció un retroceso del chavismo en las preferencias del electorado y el avance de sus adversarios. En octubre pasado, Chávez se impuso con más de ocho millones de votos, mientras que Capriles, que entonces también fungió como candidato unitario de la oposición, consiguió poco más de seis millones, convirtiéndose en su más serio rival en 14 años. Tras el triunfo de Maduro fueron escasos los puños al aire, estuvieron ausentes los saltos delirantes que Chávez realizaba y que sus seguidores seguían al unísono, y tampoco abundaron los gritos apasionados que acompañaban cada palabra, frase pegajosa y los cánticos con que Chávez aderezaba sus alocuciones de victoria desde lo que llamaba "el balcón del pueblo" o un balcón en la casa de gobierno. A cuenta gotas, caravanas de automóviles tocando sus bocinas, acompañadas de grupos de motorizados, que portaban grandes banderas con el tricolor nacional y otras de color rojo con las siglas del partido de gobierno "PSUV" se hicieron presentes en la zona del Palacio de Miraflores o la sede gubernamental en el centro capitalino. "Ese era el hombre, tenemos que apoyar a Maduro como dijo Chávez. Eso de `hijo de Chávez' le queda todavía grande, pero puede ser un buen presidente si comprende que hay que buscar la paz y la unión entre todos los venezolanos, darle al país la seguridad que el pueblo merece" , dijo Eduardo Calero, un estudiante de 23 años, que acudió al palacio de gobierno a expresar su satisfacción por el triunfo, pese a sus reservas. "Le cumplimos a Chávez, ahora esperamos que Maduro nos cumpla, menos palabras y más obras" , indicó. "Maduro no es Chávez, pero para defender el legado del comandante Chávez, evitar que todo se pierda, lo apoyamos. Tiene que hacer mucho para reconquistar a mucha gente. Esta vez ganamos, pero no hay que confiarse" , agregó. Las multitudes que solían acompañar las apariciones de Chávez tampoco se hicieron presente. Si bien en la sede del gobierno se congregaron cientos de seguidores del oficialismo, estos no eran suficientes para disimular la existencia de numerosos espacios vacíos. Poco después de terminado el discurso de Maduro, muchos chavistas vestidos con camisetas rojas en las que se podía leer "Chávez corazón del pueblo" y "Chávez te lo juro mi voto es para Maduro" , se marcharon en silencio y muchos reflejaban el cansancio en sus rostros. Los venezolanos acudieron el domingo a las urnas para elegir al sucesor de Chávez, quien gobernó Venezuela por 14 años y falleció el 5 de marzo a consecuencia de un cáncer. El desgaste de dos campañas presidenciales en menos de seis meses y la acumulación de graves problemas por resolver pueden estar erosionando el entusiasmo de muchos chavismo: de los comicios presidenciales de octubre a los de la víspera, el oficialismo perdió al menos 685.000 votos y que habría capitalizado la oposición.

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