¿Cómo surgió el Estado Islámico, objetivo militar de grandes potencias?

Noviembre 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Camilo Montaño Duque | Reportero de El País

Según documentos del Combating Terrorism Center, CTC, el aparato financiero de Estado Islámico se puede comparar al de un grupo de crimen organizado. Conozca sobre este grupo que siembra el terror en Medio Oriente.

El avión que partió desde la ciudad egipcia de Sharm el-Sheij rumbo a San Petersburgo solo duró 23 minutos en el aire.  El vuelo pretendía aterrizar en la ciudad rusa la tarde del  31 de octubre, en no menos de seis horas, pero apareció por última vez en los radares del Ministerio de Aviación Civil egipcio cuando sobrevolaba la vasta península del Sinaí. “Los soldados del Califato lograron abatir un avión ruso en la provincia del Sinaí”, publicaron en las redes sociales miembros del  grupo fundamentalista Estado Islámico. “Es nuestra respuesta a los ataques rusos que han asesinado a cientos de musulmanes en tierra siria”. Por acciones como esta, además de  los asesinatos públicos y las decapitaciones grabadas y publicadas en sus páginas web,  la agrupación extremista, que controla gran parte Irak y Siria, se ha convertido en el objetivo militar número uno de países como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia y Arabia Saudita. El origen del Califato En 1997, tras haber purgado cinco años en prisión por intentar derrocar a la monarquía jordana, Abu Musab Al Zarqawi marchó hacia Afganistán para reunirse con Osama Bin Laden. La inteligencia del reino de Jordan cuenta que el joven yihadista llegó hasta el Emirato Islámico de Afganistán, la vasta zona controlada por fundamentalistas talibanes, a pedir un préstamo de 200.000 dólares; su intención era establecer un campo de entrenamiento militar.  Bin Laden, según narra la inteligencia alemana, concedió el permiso al joven, le extendió el dinero, pero no intentó vincularlo directamente a Al Qaeda. Sin embargo, siete años más tarde, cuando la organización Talibán contempló el poderío que había conseguido consolidar Al Zarqawi en varias zonas de Irak, decidieron nombrarlo jefe de Al Qaeda en ese país.  Al Zarqawi fue abatido por el ejército norteamericano en 2006. Sus predecesores, tratando de continuar con los preceptos originales de la organización, cambiaron su nombre a Estado Islámico de Irak, pero encontraron resistencia por parte del directorio central de Al Qaeda. En 2013, cuando los hombres de Al Zarqawi ya se encontraban plenamente establecidos en la revolucionada Siria, Abu Bakr Al Bagdadi, el nuevo líder de Estado Islámico, rompió toda relación con Al Qaeda, y  desde una mezquita de  Mosul, se autoproclamó Califa y jefe absoluto del ejército extremista.  “Bajo mi guia, el mundo islámico recobrará su dignidad, poder y derechos”, sentenció. Poderío militar y económico En los días siguientes a la proclamación del Califato, Estado Islámico inició una campaña expansionista.  Con las armas que habían conseguido durante sus años de militancia en Al Qaeda, logró cosechar numerosos éxitos militares en Irak y Siria, donde se asaltaron cuatro bases militares. Con esto logró conseguir una importante cantidad de fusiles, cañones antiaéreos, morteros, vehículos, y demás armamento pesado, que pasaron a engrosar su pie de fuerza en la región. Para esa época, varios expertos señalaron  que los índices de reclutamiento habían aumentado. Karen Koning AbuZayd, miembro de la comisión del consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, dijo que los nuevos miembros  “veían que  esos tipos eran fuertes, que ganan batallas, que consiguían dinero”, y por esta razón decidieron sumarse a sus filas. Sin embargo, para sostener una guerra en dos frentes internacionales, el poderío militar no es suficiente. Según documentos del Combating Terrorism Center, CTC, el aparato financiero de Estado Islámico se puede comparar al de un grupo de crimen organizado. Extorsiones, secuestros, cuotas de seguridad, impuestos,  botines de guerra, son algunas de las estrategias que utiliza el grupo extremista para recaudar dinero; sin embargo,  el mercado negro del petróleo, es el  que le genera mayor rentabilidad. Antes que iniciaran los bombardeos de la coalición en agosto de 2014, se estimaba que Estado Islámico producía 200.000 barriles al día en Siria y 80.000 en Irak. Según estimaciones del CTC, si vendían el barril a 18 dólares, usando las rutas de contrabando que datan de Sadam Hussein, el grupo radical podía ganar poco más de 5 millones de dólares al día.  

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