Cicatrices del régimen de Pinochet siguen abiertas entre los chilenos

Septiembre 08, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, especial para El País
Cicatrices del régimen de Pinochet  siguen abiertas entre los chilenos

La hija del presidente chileno Salvador Allende, la senadora Isabel Allende, carga una ofrenda floral en la tumba de su padre durante un homenaje el 7 de septiembre de 2013, en Santiago de Chile. El 11 de septiembre se cumple el 40 aniversario del golpe de estado de Augusto Pinochet que puso fin al gobierno socialista en el poder y acabó con la vida de Allende.

El 11 de septiembre se cumplen 40 años del golpe de Estado al presidente Salvador Allende. Hoy el país sigue dividido y las víctimas claman justicia.

María Inés Salgado tenía 19 años cuando ocurrió el golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973. Pero lo recuerda como si hubiera sido ayer. “Es como si se nos hubiera terminado un sueño, a los jóvenes pobres, muchos de los cuales eramos los primeros de la familia que entrábamos a la universidad, gracias al gobierno del presidente Allende, que nos dio mucha esperanza y nos hizo sentir dignos por primera vez”, dice a El País desde Santiago de Chile, cuando se preparan los actos para conmemorar el cuarenta aniversario de esos hechos. María Inés, como miles de chilenos, recuerda con dolor los duros años de la dictadura encabezada por Augusto Pinochet, que duró hasta 1990. “Mi experiencia personal fue muy dolorosa, porque nuestra familia vivió episodios muy difíciles, mi hermano mayor fue detenido desaparecido, Yo vivía en el centro del país y me vine a buscar a mi hermano, a quien después de una larga búsqueda encontramos en Santiago”. Desde entonces, María Inés empezó a participar en los movimientos de derechos humanos sufrió por lo menos cinco veces detenciones y continúa haciéndolo hoy, como integrante del Servicio Paz y Justicia, SERPAJ. Es que, 40 años después, las cicatrices que dejó el régimen de Pinochet no se han cerrado. Un país divididoEste lunes hay dos actos políticos separados para conmemorar la fecha: la candidata de la Nueva Mayoría, la expresidenta socialista Michelle Bachelet, realizará un acto en el Museo de la Memoria, al tiempo que el presidente de Chile, Sebastián Piñera, encabezará una ceremonia en el Palacio de La Moneda, el mismo que ardiera aquel 11 de septiembre con el cuerpo sin vida de Salvador Allende.El Mandatario chileno buscará enviar un mensaje “republicano y de unidad”, según él mismo detalló, proponiendo al país “no olvidar”. “El compromiso es muy simple: Nunca más queremos que en Chile se quiebre la democracia, nunca más queremos en Chile se quiebre la sana convivencia, nunca más queremos que en Chile se atropellen los derechos de ningún ser humano”, dijo.Bachelet centrará su discurso en la defensa de los derechos humanos y cuestionó que a 40 años del golpe militar se quiera imponer una verdad oficial. “Tras cuatro décadas del golpe militar, los chilenos y chilenas esperan una reflexión amplia basada en la verdad y condena de los hechos dolorosos, con una mirada de futuro y sin ventajas pequeñas, porque nuestra responsabilidad con la historia es sacar lecciones y aprendizajes que permitan construir un país mucho mejor”, dijo. Este aniversario es más polémico todavía, porque se celebra en medio de la campaña para las elecciones presidenciales y parlamentarias del 17 de noviembre, que tienen por protagonistas a dos mujeres: Michelle Bachelet, expresa política y exiliada, y la exministra del Trabajo, Evalyn Mattei, que representa a la Alianza por Chile, de derecha. Ambas son hijas de generales de la Fuerza Aérea. El padre de Matthei era director de la Academia de Guerra Aérea y llegó a ser comandante en Jefe y miembro de la Junta Militar, y el de Bachelet fue torturado en el sótano de la misma Academia, y falleció como consecuencia de ello.Las dos candidatas muestran la fractura de la sociedad chilena en este aniversario, durante el cual se ha reabierto la discusión sobre la necesidad de que pidan perdón quienes participaron o apoyaron la dictadura de Pinochet. Matthei dijo contundentemente: “Yo tenía 20 años cuando fue el golpe de Estado, no tengo nada por lo que pedir perdón”.El viernes, la Corte Suprema de Chile reconoció sus omisiones durante la dictadura cuando no acogió miles de recursos de amparo, aunque no pidió perdón a las víctimas. “Hemos llegado a la convicción de que no cabe otra actitud que no sea explicitar el reconocimiento de las graves acciones y omisiones que en ese entonces se incurrió”, dijo el presidente del máximo tribunal de Chile, Rubén Ballesteros. La Asociación Nacional de Magistrados -que reúne al 70% de los jueces del país- divulgó una declaración en que pide “perdón” a las víctimas de las violaciones de los derechos humanos. El senador socialista Camilo Escalona pidió perdón “en cuanto a que como dirigente estudiantil participé de una confrontación que escapó de control, y en lo que a mí cabe, tengo la disposición de pedir perdón, en lo que pudiese afectar a una tan dolorosa tragedia”.Se acabó el consenso“Chile vive estos días bajo lo que un psicoterapeuta podría describir fácilmente como la crisis de la edad madura. Los síntomas están a la vista. No hay certeza de los caminos tomados, el desapego ante las instituciones es frontal y la clase política está desacreditada después de 20 años de administración abusiva del modelo neoliberal”, escribió Roberto Brodsky, periodista chileno, profesor de la Universidad de Georgetown en Washington. Para Brodsky, es el fin de un ciclo iniciado en 1990, durante el cual los chilenos, apoyados en el crecimiento económico de esos años, parecieron querer olvidar el pasado dictatorial.Esta época parece haber llegado a su fin a partir de 2011, cuando los reclamos sociales largamente postergados empezaron a tomarse las calles, como lo demostraron las protestas estudiantiles. Por eso, la imagen de la dictadura y de Pinochet es cada vez más mala. Según una encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC) el 55 por ciento califica de “malo” al gobierno de Pinochet, el 76 % lo considera “un dictador”, un aumento de 10 puntos porcentuales respecto de la misma medición en 2009.La idea de que Pinochet fue “uno de los mejores gobernantes del Siglo XX, solamente es compartida por el 9 % de los chilenos, la mitad de los que había en 2009. Para el director del CERC, Carlos Huneeus, “ha empeorado la imagen del régimen militar y la figura del general Pinochet”, incluso luego de la llegada de la centroderecha al gobierno.La impunidad continúaComo cada 11 de septiembre, este año se repiten las protestas de los familiares de las víctimas de las miles de personas desaparecidas, torturadas o enviadas al exilio, y el reclamo de que haya una verdadera justicia. Solamente hay 64 exmilitares detenidos, tras ser acusados de crímenes de lesa humanidad, algunos con más de 300 años de condenas. “La búsqueda de justicia, verdad y reparación continúa siendo obstaculizada por retrasos en los procedimientos judiciales, sentencias que no reflejan la gravedad de los delitos cometidos, amnistías concedidas a los autores de graves violaciones de los derechos humanos y el hecho de que en ocasiones estos delitos han sido declarado prescriptibles, entre otras cuestiones de preocupación”, escribió Amnistía Internacional, que inició una campaña en la que pide al presidente Piñera y Congreso anular la Ley de Amnistía de 1978 y reformar el Código de Justicia Militar para asegurar que los abusos a los derechos humanos sean investigados y juzgados por los tribunales civiles.De ahí que los chilenos, los que padecieron el golpe y los que lo han conocido a través de sus familiares, amigos o la historia sigan reclamando justicia. “Ahora hay una gran conciencia del mundo joven que está viviendo las secuelas de la dictadura y exige que haya justicia y se sepa la verdad, para poder hablar luego de reconciliación. Hay una división muy grande entre la derecha y los que nos opusimos al golpe y a la dictadura. Todos los días estamos teniendo manifestaciones para que este anhelo de justicia se haga sentir fuerte. Esperamos que nunca más en ningún país latinoamericano tengamos que dejar nuestros sueños”, asegura María Inés Salgado, la mujer que espera que, 40 años después, se haga justicia.

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