Chilenos elegirán en segunda vuelta, al reemplazo de Sebastián Piñera

Diciembre 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y agencias.
Chilenos elegirán en segunda vuelta, al reemplazo de Sebastián Piñera

Michelle Bachelet, con una ventaja superior a los 20 puntos en la primera vuelta, es la más opcionada para vencer y alcanzar por segunda vez la Presidencia de Chile, por encima de su contrincante, la oficialista Evelyn Matthei.

La legislación chilena determina que la Presidencia se gana con un 50 % más uno de los votos, sin importar cuántas personas sufraguen.

Las cartas por la Presidencia de Chile parecen estar echadas y Michelle Bachelet, quien en la primera vuelta, el pasado 17 de noviembre, arrasó con el 46,7 % de los votos, sería quien, nuevamente, logre la victoria por encima de su contrincante, la oficialista Evelyn Matthei. Para los expertos, la experiencia de su primer mandato (2006 -2010), es la clave para que Bachelet, hoy la líder de la oposición por la Nueva Mayoría, alcance un segundo periodo en el Palacio de la Moneda. Si las elecciones presidenciales del domingo las gana la socialista Michelle Bachelet, como se prevé, deberá sortear enormes presiones para hacer cambios estructurales en el sistema electoral, los impuestos y la educación. La candidata tendría la histórica oportunidad de cambiar la Constitución chilena que legó el dictador Augusto Pinochet para sofocar las presiones populares y estudiantiles que quiere darle participación electoral a partidos minoritarios, aumentar jubilaciones, gravar con más impuestos a las empresas y reformar la educación superior para que sea pública, gratuita y de mejor calidad.La viabilidad de su programa depende de los votos que negocie en el Congreso y que se sumen a la mayoría parlamentaria que obtuvo en las elecciones legislativas de noviembre, pues algunas reformas tienen que superar un umbral de votación de dos tercios de los votos ya que la dictadura dejó amarrados los cambios constitucionales a esas altas votaciones. “Llevamos 23 años de democracia y los problemas de hoy no son los de la transición, mientras más avanzó Chile en el tiempo, los problemas eran mucho más estructurales y la gente quería cambios estructurales”, dijo el académico de la Universidad de Santiago de Chile, Bernardo Navarrete. La casi certeza del triunfo de la ex mandataria proviene del 47% de sufragios que obtuvo en la primera vuelta electoral de noviembre frente al 25% de su rival oficialista, Evelyn Matthei, que en su acto de cierre de campaña reconoció que si gana “va a ser un milagro”.Ante este panorama, Matthei se ha dedicado en el último mes a reforzar su presencia en las calles para seducir a los votantes con campañas como la “uno más uno”, orientada a que cada persona que la apoyó el 17 de noviembre lleve a alguien más para sufragar por ella. Sin embargo, para el internacionalista Enrique Serrano esto no sería suficiente debido a que “Bachelet representa la continuación del gobierno del presidente Sebastián Piñera y, en ese sentido, Matthei no supone ninguna innovación, por el contrario, es de un perfil más bajo”. Con respecto a los porcentajes, Serrano afirmó que “la diferencia porcentual seguirá proporcionalmente. Considero que la tendencia será de 52 % versus 35 % a favor de Bachelet. La perspectiva de que eso cambie significativamente, no será mucha”. Asimismo, el diputado José Auth, del bloque de centroizquierda Nueva Mayoría, que apoya a Bachelet, auguró que la expresidenta superará a Matthei por 1.600.000 votos. “Mi estimación es del orden de 3.800.000 contra 2.200.000 votos de Evelyn Matthei”, dijo. El presidente Sebastián Piñera prefirió no hacer predicciones pero señaló con humor que “de acuerdo con nuestros estudios y proyecciones electorales hemos llegado a la conclusión de que la elección la ganará una mujer”.Oposición a las reformasEvelyn Matthei se opone a las reformas constitucionales. Dice que la educación gratuita para el 10 % más rico de la población implicará un derroche de US$3500 millones anuales y que los cambios tributarios afectarán a pequeñas y medianas empresas. Otras políticas separan diametralmente a las candidatas como el aborto. Mientras Bachelet es partidaria de legalizarlo cuando la vida de la mujer corra peligro, o el feto no sobreviva o cuando el embarazo sea producto de una violación, Matthei se opone. El matrimonio homosexual no es rechazado por Bachelet, quien apoya legalizar y regular las uniones de personas no casadas, sean homosexuales o heterosexuales. Bachelet dice que someterá el tema a una consulta popular. Según los resultados, presentaría un proyecto de ley. Matthei lo rechaza. El primer gobierno de Bachelet, pediatra, agnóstica, separada y con tres hijos, se caracterizó por ampliar los beneficios sociales al dar salud gratuita a mayores de 60 años, aumentar las pensiones y ofrecer una jubilación a las amas de casa. Pero también enfrentó protestas de los estudiantes de secundaria cuyas demandas no resolvió porque desmovilizó el movimiento creando un comité que no satisfizo las demandas de aquella época. También enfrentó la ira de la Iglesia Católica por permitir la distribución de la píldora del día después. Sin embargo, parece que ninguno de los inconvenientes de su primer mandato representan un impedimento para que mañana Michelle Bachelet vuelva a obtener la victoria en un país de 17 millones de personas, cada vez más secular, antes considerado el más conservador de América Latina.

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