Centroamérica, un triángulo de miedo y muerte

Febrero 05, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Óscar Iraheta I Corresponsal de El País en El Salvador
Centroamérica, un triángulo de miedo y muerte

La mayoría de muertos en Centroamérica los pone el enfrentamiento entre las bandas delictivas por territorio y drogas. El 60% de los casos está relacionado con el tráfico de estupefacientes.

Honduras, Nicaragua y El Salvador son, según informes internacionales, los países más peligrosos del mundo.

Cada día las ‘maras’ y los narcotraficantes se expanden sobre el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras). Avanzan en su accionar delictivo y hacen que los planes de gobierno —en materia de seguridad— se debiliten y no tengan la contundencia esperada.En el Triángulo Sur (Nicaragua, Costa Rica y Panamá) la realidad es otra. No existen pandillas criminales como la Mara Salvatrucha y La 18, pero sí está la violencia provocada por la delincuencia común, robos y violencia intrafamiliar. En Nicaragua se ha detectado pequeños grupos, pero las autoridades los mantienen neutralizados y no pasan de la lucha de territorio y de cometer delitos considerados como mínimos. Los otros países a penas conocen sobre las estructuras delincuenciales.En Costa Rica las pandillas están formadas por menores de 14 a 17 años. Están en el municipio de Goicoechea, pero no representan peligro para el Gobierno. En Panamá tampoco pasan de pequeños grupos, sobre todo en los barrios pobres.Ese es, en síntesis, el panorama que vive Centroamérica, con una violencia que ha dejado 26.959 muertos en los últimos cinco años, según el Informe de la Carga Global de la Violencia Armada.Los narcos han hecho de las pandillas su brazo derecho para ganar territorio y aumentar sus ventas en el microtráfico. Y los carteles proveen a las pandillas de armamento y droga para su distribución. Los cabecillas se reunen cada cierto tiempo con todos los jefes de cada barrio y deciden qué delitos van a cometer.Esa es la modalidad delictiva. Se estima que en tres países de la región hay más de cien mil ‘mareros’. Un ejército que vive de la venta de drogas, del cobro de extorsiones, secuestros, robos y armas.Surgimiento de la violenciaLas pandillas nacieron desde hace 20 años cuando Estados Unidos deportó a muchos integrantes de bandas delictivas. Estas personas en algún momento huyeron de sus países de origen por conflictos armados en el Triángulo Norte. Como resultado, la Mara Salvatrucha y La 18 (originarias de Los Ángeles) se convirtieron en las bandas causantes de los principales sufrimientos de la región.Los maras, explican las autoridades, tienen sofisticados sistema de comunicación, poder económico y político y “corrompen las instituciones del Estado”.El crimen organizado también incrementa las cifras violentas. Los narcotraficantes son los responsables de cometer atroces delitos, como ataques en restaurantes, canchas de fútbol y otros lugares. El más reciente hecho de sangre ocurrió en Guatemala, donde cinco sujetos entraron a una discoteca y abrieron fuego contra sus ocupantes. El resultado: ocho personas muertas y más de una veintena de heridos.Coctel letalCentroamérica está localizada entre el mayor productor de drogas del mundo (Suramérica) y el mayor consumidor (Norteamérica).Los expertos en seguridad sostienen que, conforme México y Colombia sigan aumentando la lucha contra el narcotráfico, este problema se trasladará a Centroamérica. La guerra entre carteles y la demanda y oferta de droga son factores que están fuera de las manos de cualquier gobierno, según los analistas.En El Salvador por ejemplo, el ministro de Seguridad y Justicia, David Munguía Payés, explicó que un gran número de asesinatos que se cometen en el país son perpetrados por los pandilleros y muchos de los homicidios se deben a las disputas que hay por la venta de drogas y de territorio.Aunque las maras también están asesinando por distintas razones a estudiantes, secuestrados, amas de casa, transportadores y comerciantes. Cuentan que el principal motivo es la negativa al pago de extorsiones.La misma situación la padece Honduras y Guatemala. Pero en este último país, los carteles de droga provenientes de México se han establecido en zonas fronterizas y cada día ganan más territorio y se abren entre nuevos mercados de droga. A eso se le suma la operatividad de Los Zetas, un grupo de asesinos y narcotraficantes que surgió en México y que cada día se adentra en Guatemala, dejando a su paso decenas de víctimas quienes se niegan a colaborar.En Centroamérica, las autoridades calculan que el tráfico de drogas causa el 60% de los asesinatos, pero no siempre está claro quién mata a quién y porqué. En el ojo del huracánEl ex presidente de Guatemala, Álvaro Colom, dijo que su país estaba al límite de su capacidad para combatir a los narcos, quienes, según él, tienen mejor armamento y una estructura más fortalecida para adelantar operaciones criminales. “Creemos que los narcos son más capaces que la Fuerza Armada y la propia Policía Nacional Civil”. Honduras tampoco se aleja de esa realidad. El último reporte de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga (Unodc) es escalofriante. En promedio, cada día, la violencia se cobra 20 vidas.De ahí que la tasa de muertes, según este organismo de la ONU, sea de 82,1 por cada 100.000 habitantes, la más elevada del mundo. El país supera a otras naciones como El Salvador, Costa de Marfil, Jamaica y Venezuela.Recientemente un estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, ONG internacional, declaró que Tegucigalpa, capital de Honduras, es la ciudad más violenta del mundo.Ante la grave situación el presidente Porfirio Lobo buscó ayuda internacional. Hace dos semanas expertos de Estados Unidos, Chile y Colombia se reunieron para diseñar estrategias para luchar contra el crimen organizado.

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