Celebración por canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II se vivió en Latinoamérica

Celebración por canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II se vivió en Latinoamérica

Abril 28, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | AP
Celebración por canonización de  Juan XXIII y Juan Pablo II se vivió en Latinoamérica

Fieles rezan ante una estatua del papa Juan Pablo II en la catedral metropolitana para celebrar su canonización en ciudad de México.

En iglesias y plazas de todo Latinoamérica se realizaron homenajes y misas para celebrar la consagración de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II como santos.

Miles de latinoamericanos celebraron el domingo la consagración de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II como nuevos santos de la Iglesia Católica y lo hicieron con vigilias, música y rezos, sobre todo dirigidos al pontífice polaco, que debe al menos en parte a América Latina su canonización y que ha sido venerado incluso en la Cuba laica y comunista. El segundo milagro que se le atribuye a Juan Pablo II, necesario para convertirse en santo, le ocurrió a una costarricense y quizás por eso Costa Rica fue uno de los países que más gente reunió el domingo y tuvo que cambiar las iglesias o la catedral por el Estadio Nacional de San José para poder acoger a los cerca de 20.000 fieles que, procedentes de distintos puntos del país, quisieron seguir en vivo la ceremonia vaticana, que por la diferencia horaria en la región ocurrió de madrugada. Entre ellos estaba el sacerdote Sergio Valverde, amigo y párroco de Floribeth Mora, la mujer a quien le detectaron un aneurisma y que cuando vio una foto de Juan Pablo II el día en que fue beatificado, en el 2000, dijo haber quedado milagrosamente curada. "Yo soy testigo" , dijo Valverde. "Esa mujer se estaba muriendo, ya no caminaba, ya no se movía. Los médicos le daban un mes de vida y ella con una estampita del papa decía que no iba morir, que el papa la iba a sanar, y así fue" . Cantos, bailes y oraciones llenaron el Estadio Nacional desde las 10 de la noche para esperar el inicio de la misa de canonización en el Vaticano, que fue proyectada en las pantallas gigantes cuatro horas después. En las gradas, hombres y mujeres de todas las edades resistían el sueño y el frío de la madrugada, identificados con banderas, fotografías de Juan Pablo II y hasta con pequeñas figuras del nuevo santo que se vendían en las afueras por hasta 20 dólares. "Es una alegría inmensa que Dios haya escogido a este país tan hermoso para llevar acabo un milagro, es algo inexplicable y hay que celebrarlo por lo más alto" , dijo el joven Carlos Cruz a The Associated Press. La escena se repetía en varias catedrales del continente. En la Ciudad de México unos 1.500 fieles participaban en la que llamaron "Noche de la gratitud" , la vigilia en honor a los nuevos santos cuyo punto culminante fue hacia las 3 de la madrugada del domingo, cuando comenzó la retransmisión en vivo desde la Plaza de San Pedro del Vaticano, a más de 10.000 kilómetros. México fue el primer país que visitó el conocido como Papa viajero en 1979 y al que luego regresó en cuatro ocasiones. Entre los fieles que se pasaron toda la noche en la catedral entre rezos, cantos y fragmentos de las biografías de los nuevos santos estaba María Elena Alba, una mexicana de 76 años que portaba una cajita de cartón con fotografías de Juan Pablo II y una ranura. "Es para que todos metan sus peticiones y luego la dejaré en el altar, seguro las cumple porque el papa es muy milagroso. Yo lo vi cuatro veces y era como ver al mismo Dios. Logró que el Señor me perdonara tras haber matado a mi hijo" , afirmó en referencia a un aborto que se provocó hace 47 años, según dijo. "Es una bendición ser testigos de cómo se canoniza a gente de nuestros tiempos" , señaló otra feligresa, Norma Gallardo. También hubo festejos en Cuba, donde a las 9 de la mañana todas las iglesias de la isla se unieron en un toque de campanas mientras se ultimaban los preparativos centrales tanto en la Catedral de La Habana como en la ciudad de Santa Clara, donde por la tarde se celebró una misa en torno a la estatua de Juan Pablo II. El papa ahora santo visitó Cuba en 1998 y fue recibido por el entonces presidente Fidel Castro, el líder que antaño había promulgado el ateísmo, pese a ser educado en un colegio jesuita, y que fue excomulgado en 1961, paradójicamente por el otro papa también recién canonizado, Juan XXIII. "En Cuba se puede hablar de un antes y un después de la visita de Juan Pablo II. Tuvo un gran impacto en el corazón de los cubanos y fue muy importante en la imagen y la apertura de nuestro país al mundo" expresó Diego Fernández, de 75 años, al salir de una misa en La Habana. Las celebraciones continuaron todo el domingo por catedrales e iglesias del continente, incluida la Basílica de Santa María de Guadalupe, en la Ciudad de México. En Los Angeles, capital hispana de EEUU y la arquidiócesis más grande del país, unas 2.500 personas escucharon las palabras del arzobispo José H. Gómez, quien subrayó el papel de ambos papas. "Cada uno de ellos, a su manera, cambio el curso de la historia" , dijo. Y aunque los fieles latinoamericanos, estuvieran donde estuvieran repetían las bondades del papa polaco, que llegó a lugares donde ningún pontífice había llegado, como Panamá, y fue el papa de los jóvenes y la familia, los ministros religiosos aprovecharon las celebraciones para recordar la figura menos conocida de Juan XXI, "el papa bueno, sencillo, que abrió las puertas de la Iglesia para que entrara aire fresco" , en palabras del arzobispo panameño José Domingo Ulloa. En Brasil, el país con mayor número de católicos del mundo, 123 millones, se honró al nuevo santo Juan Pablo II nombrándole patrón de una parroquia en la norteña ciudad de Bahía, una iglesia inaugurada durante la vista del pontífice en 1981 y donde los fieles se reunieron el domingo por la mañana. En Bogotá, Colombia se repletó la iglesia Juan Pablo II del barrio La Isabela, construida hace nueve años en honor al pontífice polaco. "Mire qué belleza: no cabe un alma, es un honor para nosotros" , explicó Patricia Esparza, mientras otro fiel, Eliseo Granados, lucía orgulloso un chaleco con el nombre del nuevo santo al que muchos colombianos seguro ya le rezan para que se firme la paz en el país, un objetivo por el que el papa Francisco insta a seguir trabajando. De lo que ningún fiel quería hablar era de las críticas que el pontífice polaco ha suscitado sobre todo en México, donde organizaciones de católicos como el Observatorio Eclesial, que integra una decena de colectivos del país, se opusieron a su canonización. Según explicó este grupo en un comunicado, lamentan que se haga santo a quien encubrió a personajes como el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, que cometió abusos sexuales a menores, atacó a la Teología de la Liberación y no denunció a las dictaduras militares en la región.

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