Autistas: presos en otro mundo

Autistas: presos en otro mundo

Abril 03, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Autistas: presos en otro mundo

Los autistas permanecen aislados, tienen dificultades cognitivas y problemas para relacionarse con los demás. No les interesa comunicarse ni explorar su entorno.

El tratamiento de esta enfermedad neurológica busca integrar al niño a la sociedad. Cómo detectarla.

Viven desconectados de su entorno, inmersos en otro mundo en el que nadie entra, en el que los demás no existen y en el que nada despierta su atención.Mientras un niño normal está experimentando con el medio ambiente, explorando, interactuando con otros niños y jugando, los autistas tienen un proceso de desarrollo diferente, marcado por alteraciones en su comportamiento y limitaciones cognitivas, que usualmente se detectan después del cuarto mes de vida y antes de los 3 años.Y aunque parezca un mal extraño, lo cierto es que 21 de cada 10.000 niños padecen la enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud. De ahí que los especialistas recomienden que los padres de familia permanezcan atentos al desarrollo psicomotor de los niños durante sus primeros meses de vida. Cómo reconocerlosLos autistas no presentan alteraciones físicas ni motoras, a no ser que padezcan otras enfermedades como el síndrome de Down. Las características que más los definen son:1. Permanecen aislados. Sienten que nadie los entiende. De hecho, Santiago Cruz, neurólogo infantil del Hospital Universitario del Valle y de la Fundación Clínica Valle del Lili, explica que no hacen contacto visual ni auditivo con las personas, no atienden ninguna señal ni reaccionan frente a los estímulos, sino que se autoestimulan. “De ahí que no sientan la necesidad de comunicarse con los demás y como tal tienen ausencia o retraso en el desarrollo del lenguaje, tanto verbal como no verbal. Optan más bien por expresarse a través del llanto y la agresión. Otras veces, repiten las mismas palabras en el mismo tono, por lo que lucen artificiales y les cuesta trabajo mantener una conversación”.2. Sienten diferente. Las alteraciones que sufren a nivel sensorial los lleva además a percibir de manera muy fuerte las sensaciones o a no percibirlas. “Por ejemplo –comenta la terapeuta ocupacional y coordinadora técnica del programa de la Fundación Prisma, Nora Marmolejo--, pueden llegar a desarrollar una gran tolerancia al dolor que les impide percibir el peligro o a no tolerar ciertas texturas de los alimentos”. 3. Son repetitivos y rutinarios. “Se distinguen porque realizan movimientos estereotipados con su cuerpo que no son funcionales, como el aleteo, girar sobre sí mismos o llevarse objetos a la boca”, explica Eduardo José Bueno, neuropsicólogo del Centro Médico Imbanaco, quien agrega que además son personas muy limitadas en sus intereses, en sus actividades y su imaginación.Pueden ver la misma película durante todo el día. Y si aprenden a ir a la tienda por una ruta o a ver los muebles de la casa dispuestos de cierta forma, esto no puede cambiar, porque entonces se alteran, gritan y hacen pataletas porque no comprenden el cambio, lo que les genera gran ansiedad y frustración.4. Juegan de forma inadecuada. No le dan un uso funcional a los juguetes, es decir, que no los usan para lo que fueron creados, sino que a cambio los destruyen, los tiran al piso y los vuelven a recoger, se los llevan a la boca, etc. “También optan por jugar solos, con la boca, con la mano, aplaudiendo”, agrega el doctor Santiago Cruz.5. Tienen dificultades cognitivas. Según la terapeuta Marmolejo no desarrollan habilidades como la imitación, el seguimiento, la atención y el contacto visual. Son más hábiles en la memoria visual y la percepción que en el análisis, la asociación y el razonamiento abstracto que es lo que lleva al aprendizaje. “Por eso, la mayoría, con un buen nivel de desempeño llegan a culminar la primaria, y sólo una minoría llega al bachillerato, con la ayuda de tutores y terapias”, aclara la profesional.El tratamientoCuando se sospecha que un niño puede sufrir autismo, se realizan varias pruebas para confirmarlo, como el examen neurológico básico, pruebas de visión y de audición y electroencefalograma. “También está indicada una resonancia magnética, que permite observar las estructuras del cerebro para detectar posibles disfunciones, atrofias, alteraciones o malformaciones”, explica el doctor Cruz. A partir de allí se planea el tratamiento a seguir o programa de reconexión del que según la terapeuta ocupacional Nora Marmolejo, participan neuropediatras, psicólogos, terapeutas ocupacionales, psiquiatras, pedagogos, nutricionistas y fisioterapeutas.Para tratar estos casos, explica el doctor Bueno, se tienen en cuenta los nuevos paradigmas establecidos a nivel mundial que guían el abordaje de los pacientes con discapacidad intelectual como los autistas. “Estos están orientados a devolverles la dignidad, pues lo que normalmente se ha hecho médicamente es etiquetarlos, cuando la realidad es que todos no son iguales y hay que comprender esas diferencias. Por eso, resulta vital descubrir qué tipo de apoyos requiere cada niño, para que mejore su calidad de vida y logre la inclusión social y la autodeterminación”, explica el profesional. El pronóstico, de acuerdo con los especialistas, depende de cada caso y del espectro autista, es decir, de las diferentes manifestaciones o entidades que abarca la enfermedad.Programa de reconexiónEste plan de tratamiento busca que el niño aprenda a relacionarse con los demás, a ser lo más independiente posible y que se integre a nivel familiar y social Así describe la terapeuta ocupacional Nora Marmolejo, las áreas en las que se trabaja: Habilidades y destrezas: busca que puedan ser independientes, capaces de realizar labores de autocuidado, así como las de vestirse y alimentarse. Integración sensorial: se trabaja exponiendo al niño al estímulo para que aprenda a modular su respuesta. Esto a través de texturas diferentes, alimentos sólidos y líquidos y colores vistosos. Siempre dándole un refuerzo positivo que lo anime a colaborar.Comportamiento: busca modular los comportamientos que están alterados, para que logre adaptarse al medio. Se les enseña por ejemplo, que en lugar de llorar pueden pedir.Conocimiento: se les enseña a entender para qué sirve el conocimiento y cómo usarlo, así como a construir un proyecto de vida en áreas como el arte y el deporte.Juego: se basa en el uso del juego para lo que fue diseñado y en que dejen de jugar solos y lo hagan con otros niños cumpliendo las normas del juego.Consejos prácticosRecuerde que el recurso más importante con el que el niño cuenta para su tratamiento es la familia.“Aprenda a aceptar la enfermedad de su hijo y comprenda que sus comportamientos no se dan por capricho, sino como consecuencia de las dificultades que tiene”, sugiere la terapeuta Marmolejo.Conserve la calma ante los comportamientos del niño. Trate mejor de identificar la causa de la conducta para evitar que se repita.Mantenga una actitud positiva. Tal como lo recomienda el neuropsicólogo Eduardo Bueno, no se debe subestimar el potencial de estos niños ni asumir posturas restrictivas o sobreprotectoras”. “No les regale juegos de video, que hacen que estos niños se aislen más”, advierte el neuropediatra Santiago Cruz.Busque ayuda profesional en fundaciones como: Apha 5524567. Impronta 6822341 y Prisma 5525509.

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