Ataques del Talibán aumentan la crisis en Afganistán

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Salida de presidente Karzai y el atentado más mortífero en diez años de guerra aumentan la incertidumbre en el país.

Ataques del Talibán aumentan la crisis en Afganistán

Agosto 13, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Salida de presidente Karzai y el atentado más mortífero en diez años de guerra aumentan la incertidumbre en el país.

El reciente derribo de un helicóptero de la Otan en una zona estratégica muestra la creciente presión Talibán en un momento crucial en Afganistán, donde aumenta la incertidumbre con el anuncio de que el presidente Hamid Karzai no renovará su mandato.Karzai aseguró ayer que no se presentará en 2014 para un tercer periodo como presidente afgano, puesto en el que se ha convertido en fiel aliado occidental desde que lo ocupó a poco de la invasión de Estados Unidos y la caída del régimen talibán, hace casi una década.El Presidente explicó que la Constitución actual no permite servir más de dos veces en el cargo y descartó modificarla, pues hacerlo -argumentó- sería crear “un inconveniente” al país.“Mi mayor logro sería que todos apoyásemos para el puesto a una persona que sea aceptable para todo el pueblo afgano y un verdadero sirviente de este país”, subrayó Karzai.Su intención de retirarse de la escena política llega, no obstante, en un momento de recrudecimiento de la violencia y de gran volatilidad por el comienzo de la transferencia de la seguridad a las fuerzas afganas y la retirada gradual de las tropas extranjeras.La misión de la Otan en Afganistán (Isaf) sufrió el pasado sábado 6 de agosto el ataque más mortífero en diez años de guerra: 38 muertos -30 soldados estadounidenses, un intérprete y 7 militares afganos- por la caída de un helicóptero Chinook CH-47 en la provincia central de Wardak.La Isaf admitió esta semana, días después de que la insurgencia talibán reivindicara la acción, que el aparato recibió fuego enemigo desde varios puntos y que éste podría haber sido el detonante del siniestro.El suceso ocurrió unas decenas de kilómetros al sur de Kabul, en un valle de difícil orografía situado en el distrito de Saydabad, donde las fuerzas extranjeras -según su versión- llevaban a cabo una ofensiva contra un cabecilla insurgente.Pese a su proximidad a la capital afgana y no ser uno de los bastiones tradicionales de la insurgencia, ese valle se ha convertido desde hace tiempo en un nuevo refugio de los grupos insurgentes.El distrito de Saydabad, donde se estrelló el helicóptero de la Otan, es atravesado por una importante carretera que une Kabul con el conflictivo sur de Afganistán y su principal ciudad, Kandahar, considerada el centro espiritual del movimiento talibán.“La ciudad de Kabul está totalmente rodeada por los talibanes”, subrayó el observador político Wahid Muzda.Muzda dijo que en provincias como Logar o Wardak, situadas inmediatamente al sur de la capital, “ya se puede sentir mucho la presencia” de los talibanes, que han ido poco a poco aumentando el cerco desde sus feudos en la parte meridional del país.Según la fuente, el control de las vías es para ellos una importante “fuente de ingresos”, y “la carretera Kabul-Kandahar enlaza a su vez con una de las rutas hacia Pakistán”, país en el que los insurgentes encuentran “apoyos”.El propio portavoz del gobernador de Logar, Mohamad Darwish, reconoció que el tramo de la mencionada carretera que transcurre entre su región y la vecina Wardak “es más inseguro que el resto de esas dos provincias”.Más allá de estas provincias fronterizas con Kabul, la ruta que une la capital afgana con Kandahar discurre a lo largo de casi medio millar de kilómetros de inestable territorio pastún, la etnia propia de los talibanes.De hecho, ninguna de las siete zonas relativamente tranquilas cuyo control transfirió en julio la Alianza Atlántica al Ejército y Policía afganos están ubicadas en las proximidades de la “carretera de la muerte” o “del infierno”, como algunos la califican.La salida final de Afganistán de todas las tropas de combate de la Otan está fijada para 2014, mismo año en que el presidente Karzai concluye su mandato.No obstante, en este calendario de la transición está todavía sin marcar el momento en que las fuerzas afganas se responsabilizarán de algunas de las regiones más conflictivas del país: como aquellas que separan Kabul y Kandahar.

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