Asociación asiática pide a las dos Coreas aplicar el tratado de beligerancia

Asociación asiática pide a las dos Coreas aplicar el tratado de beligerancia

Noviembre 26, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | EFE

A dos días de las maniobras militares de Estados Unidos y Corea del Sur, la tensión continúa en la frontera del Mar Amarillo. Corea del Norte amenazó con atacar si se viola su soberanía durante el ejercicio.

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) pidió este viernes a las dos Coreas que respeten sus pactos con el bloque regional para reducir la tensión, tras la muerte de cuatro personas por fuego norcoreano el martes y que Pyongyang efectuase fuego de artillerÍa esta jornada en un ejercicio militar rutinario."Como Corea del Sur y Corea del Norte aceptaron el Tratado de Amistad y Cooperación en el Sudeste Asiático (TAC) y son miembros del Foro Regional de la Asean (ARF), les insto a no usar la fuerza o amenazar con el uso de la fuerza y a respetar el principio de solución pacífica de conflictos del TAC", dijo el secretario general de la Asean, Surit Pitsuwan, a través de un comunicado de prensa.La Asean está formada por Birmania (Myanmar), Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.El tailandés Pitsuwan también recordó a ambos países el "espíritu de buena voluntad y cooperación para el beneficio mutuo" que impulsa el ARF, un foro fundado en 1993 por la Asean para resolver asuntos de seguridad regional y que tiene entre otros socios a Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Corea del Sur, India y la Unión Europea.Corea del Norte no es miembro de pleno derecho del ARF, pero participa como observador en las reuniones que celebra el grupo todos los años.El martes pasado, cuatro personas murieron en la isla surcoreana de Yeonpyeong por un ataque de Pyongyang.En esa isla fronteriza se escuchó el sonido de explosiones provenientes de Corea del Norte, algo que en un primer momento causó alarma pero que finalmente se determinó procedía de un ejercicio militar rutinario de las fuerzas norcoreanas.Dentro de dos días, Estados Unidos y Corea del Sur iniciarán cuatro jornadas de maniobras militares en el Mar Amarillo, con la participación del portaaviones nuclear George Washington.El secretario general de la Asean solicitó a todas las partes implicadas que se abstengan de "hacer movimientos militares infrecuentes que aumenten la tensión".La secretaría general permanente de la Asean se encuentran en Yakarta.Corea del Norte mantiene la tensión en la frontera con Corea del SurA dos días de las maniobras militares de Estados Unidos y Corea del Sur, la tensión continúa en la frontera del Mar Amarillo (Mar Occidental) , alimentada por las continuas amenazas de Corea del Norte.Mientras Seúl elige sustituto para su dimisionario ministro de Defensa, el régimen comunista norcoreano redobló su beligerancia verbal contra esos ejercicios militares e hizo que esta jornada su artillería se escuchara en la isla surcoreana de Yeonpyeong, donde el martes 23 de noviembre cuatro personas murieron en un ataque de Pyongyang.En esa isla fronteriza se escuchó este viernes el sonido de explosiones desde el cercano territorio de Corea del Norte, algo que en un primer momento causó alarma pero que finalmente se determinó procedente de un entrenamiento militar rutinario de las fuerzas norcoreanas.Un portavoz militar surcoreano informó de que ningún obús cayó sobre la isla o en el Mar Amarillo, donde este domingo Corea del Sur y EEUU tienen previsto iniciar cuatro días de maniobras con la participación del imponente portaaviones nuclear George Washington, que se dirige ya a la zona.El general Walter Sharp, comandante de los 28.500 efectivos estadounidenses estacionados en Corea del Sur, visitó el viernes la isla objeto de un ataque que consideró una "clara violación del armisticio" con el que en 1953 se puso fin a la Guerra de Corea.Los ejercicios militares van a efectuarse entre el domingo y el miércoles en una zona donde cualquier chispa puede provocar un estallido de consecuencias imprevisibles y entre constantes amenazas por parte del régimen comunista norcoreano.Hoy, Pyongyang aseguró que está preparado para "aniquilar" Corea del Sur, si su soberanía es violada durante esos ejercicios militares e insistió en que responderá "sin piedad a cualquier provocación sobre nuestra dignidad y soberanía".En Seúl hubo oídos sordos a las bravatas norcoreanas mientras el presidente, Lee Myung-bak, buscaba nuevo ministro de Defensa.El anterior titular, Kim Tae-young, presentó el jueves su dimisión entre una ola de críticas por la reacción al ataque del martes, considerada tibia en numerosos sectores de Corea del Sur.El elegido fue Kim Kwan-jin, un general de 61 años que fue responsable de la Junta de Jefes del Estado Mayor de Corea del Sur desde 2006 hasta 2008, según la agencia local Yonhap.Varios sectores de la oposición y del propio Gobierno habían acusado al dimisionario ministro de Defensa de haber gestionado con escasa contundencia los disparos de artillería de Corea del Norte, que destruyeron gran parte de la isla de Yeonpyeong.El conservador Lee Myung-bak llegó al poder en febrero de 2008 abogando por mano dura hacia el vecino del norte, pero Corea del Sur ha sufrido este año dos graves ataques en su contra sin que de momento haya decidido una respuesta militar.En marzo, un torpedo lanzado desde un submarino norcoreano hundió una corbeta de la Marina surcoreana y causó 46 muertos en el Mar Amarillo, según la investigación dirigida por Seúl que Pyongyang no reconoce.A raíz de ese ataque, Seúl no logró una denuncia clara del Consejo de Seguridad de la ONU, que condenó el hundimiento pero no culpó directamente a Corea del Norte, y organizó junto a EEUU maniobras similares a las que van a realizarse este fin de semana.El último ataque de Corea del Norte sobre Yeonpyeong ha vuelto a disparar la tensión en una península coreana que sigue técnicamente en guerra después de que el conflicto de 1950-1953 terminara con un armisticio en lugar de un tratado de paz.Corea del Norte no reconoce la frontera en el Mar Amarillo marcada al final de la guerra de Corea por el comando de la ONU liderado por Estados Unidos, ya que considera que fue trazada unilateralmente demasiado cerca de sus costas.

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