Así fue el infierno que vivieron las tres jóvenes secuestradas en Cleveland

Mayo 12, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co | Resumen de agencias
Así fue el infierno que vivieron las tres jóvenes secuestradas en Cleveland

Amanda Berry regresó a su casa pocas horas después de haber sido liberada. Su madre falleció en 2006, mientras ella permanecía encerrada en el sótano de Ariel Castro. Hoy vive con su hermana y con su hija, que nació durante su cautiverio.

Ariel Castro le llevaba pastel a las tres mujeres que tuvo encerradas por casi diez años para celebrar el día en que las raptó. Una historia que conmocionó al mundo.

Se lo diría después a su mamá: ninguna de ellas quería separarse. Amanda Berry, Gina Dejesús y Michelle Knight querían permanecer siempre juntas tanto como deseaban estar junto a sus familias.Gina, en medio de lágrimas, acostada en su cuarto, abrazada a su madre a quien no había visto en nueve años, se lo confesó. Había sufrido tanto que hasta el infierno le parecía un sitio confortable. Y aunque estaba al fin libre de ese monstruo que se llama Ariel Castro, que la mantuvo encerrada en una casa por casi una década, solamente pensaba en sus dos compañeras de calvario. En estar juntas.La madre de Gina, Nancy Ruiz, dijo que su hija se sentía unida para siempre a Amanda y Michelle por un lazo tan fuerte como inexplicable: la supervivencia.Y es que las tres chicas fueron sometidas a un horror que parece demasiado cruel hasta para la ficción. Gina dijo que Ariel, ese gordinflón conductor de bus de quien sus vecinos hablaban tan bien, les daba un pastel en el aniversario del día que las secuestró.La chica le contó a su madre que durante los nueve años que estuvo encerrada en la que hoy se conoce como la casa del miedo, Castro le hizo olvidar el día de su cumpleaños. Pero, cada agosto le regalaba una torta y la obligaba a recordar el día en que la invitó a subir a su auto y la llevo a su casa y la encadenó en el sótano junto a las otras dos mujeres.Gina dijo que él siempre las humillaba. Y amenazaba con matarlas si no se mantenían calladas. Pero, no era así con Jocelyn, la niña de 6 años que Amanda Berry concibió durante su cautiverio. Ariel, según reportes de la Policía de Cleveland, actuaba como el padre de la menor (una prueba de ADN corroboró la paternidad el viernes pasado).Incluso, luego de conocerse la verdad sobre Castro algunos vecinos recordaron haberlo visto en los parques con la menor. El hombre llevó a Jocelyn a casa de su madre, Lillian Rodríguez, en varias oportunidades. Hasta le permitió pasar algunos fines de semana.Jocelyn llamaba abuela a Lillian Rodríguez. El hombre que escuchó gritar a Amanda y que derribó la puerta de la casa para que ella saliera contó que la niña lloraba y decía que quería regresar con su padre. El horror Las tres jóvenes liberadas concidieron en decir que, además de las cadenas y los seguros en las puertas, era el miedo lo que las mantenía calladas, quietas. Incluso cuando Ariel Castro recibía visitas, las mujeres mantenían un silencio inexplicable.Las autoridades de Clevelad aseguran que Castro sometió a sus rehenes a un lavado cerebral intenso. Que continuamente las amenazaba con torturas y con la muerte, si intentaban escapar. Y no solo las hacía temer por sus vidas. Les juraba que lastimaría a las otras mujeres si alguna lo dejaba. Castro operaba una auténtica casa de los horrores, golpeando con gran violencia a las jóvenes, hasta el punto de que Michelle Knight abortó cinco veces a consecuencias de las palizas.El experto en siquiatría forense, Óscar Díaz, afirma que, según la información que se ha dado a conocer en este caso, parece que el grado de intimidación al que este hombre sometió a sus rehenes las llevó a un alto grado de sumisión. “Debió de existir un detonante que rompiera en Amanda esa sumisión para que ese día pidiera ayuda”, agrega. El experto dice que personas como Castro se van especializando en lo que hacen, en este caso él se especializó en ocultar a sus víctimas, en no permitir que las descubrieran sus vecinos: aislar el ruido, tapar las ventanas... Hoy, el monstruo está tras las rejas. Pero, el proceso de recuperación de las mujeres, según Díaz, será lento y difícil y las huellas del infierno por el que atravesaron no se van a borrar fácil.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad