Al nuevo rey de España, Felipe VI, le esperan dificultades muy reales

Junio 22, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Diego Muñoz | Corresponsal de El País en Madrid

Principal desafío del nuevo Rey Felipe VI es mantener la unidad de España. Luego, combatir la corrupción, enfrentar la crisis económica y social y recobrar la confianza en la institucionalidad.

El día en que asumió el nuevo Rey de España, Felipe VI, la noticia de la eliminación en Brasil de la mejor selección española de fútbol de la historia, fue la única que compartió las portadas de los diarios. No hubo otra. La noche anterior en el escenario del Maracaná los hasta entonces reyes del mundo del balón habían perdido su encanto cerrando de manera triste un ciclo histórico quizá irrepetible. Esa misma tarde en Madrid, el rey Juan Carlos I, firmó su abdicación, y había cerrado también el suyo tras 39 años de reinado.¿Premonitorio? Es posible. El nuevo Rey recibía de su padre una España golpeada, a punto de la ruina, no solo económica sino también moral, con unos partidos políticos en decadencia, con el más alto índice de paro juvenil y con una institución como la Corona, antes la más valorada, hoy en sus horas bajas. Y de repeso, eliminada del Mundial de Fútbol, donde aspiraba llegar al menos a la fase final.El día que asumió el nuevo Rey no había nubes en el horizonte de Madrid, tampoco banderas republicanas, prohibidas durante los actos de proclamación. Pero el Rey sabe que el panorama que le espera no estará siempre tan despejado.Lo sintió en el mismo Congreso donde durante la ceremonia del jueves, ni Artur Mas, el presidente de Cataluña, ni Íñigo Urkullo, del País Vasco, como tampoco los representantes de CIU (Convergencia i Unio) y del PNV (Partido Nacionalista Vasco), aplaudieron su discurso. Y es que, como primera medida, además de poner su empeño en levantar el prestigio y la ejemplaridad de la Corona, cuya caída condujo a la abdicación de su padre, el primer reto que tiene que afrontar el nuevo monarca es sin duda, la unidad de España.Con las intenciones independentistas de Cataluña, la determinación de realizar del referendo para exigir la independencia en noviembre, Felipe VI deberá velar por que el país no se vaya a desmembrar. El Rey es el jefe de Estado, pero no gobierna. Sin embargo, su padre sirvió durante años de garante de la unidad del territorio. E igual camino tiene que seguir Felipe VI.“La cuestión catalana se ha dejado madurar - dice el periodista Marc González-, y se ha servido a la mesa como un plato caliente que no hay por donde cogerlo, y el Rey tiene poco tiempo y escaso margen de maniobra, pero debe actuar. El comunicador agrega que “falta diálogo, sobran amenazas y desplantes, no hay un solo atisbo de voluntad conciliadora, así que lo que se le viene encima es algo grande, que va a requerir de toda su dedicación, fortaleza y poder de convencimiento. Si logra al menos que las partes se sienten a dialogar, ha arrancado con buen pié. Este es su mayor reto, lo otro vendrá después”. En su discurso, el nuevo monarca se refirió a todos los males que tendrá que enfrentar: la crisis económica, que ha causado heridas profundas en el tejido social del país; la altísima corrupción, un mal peor que ha hecho perder la confianza de los españoles en la mayor parte de sus instituciones, incluyendo los partidos políticos.También la reforma de la Constitución que piden a gritos los ciudadanos, la pérdida de imagen del país a nivel internacional y lograr crear su propio estilo, muy aparte al de su padre. El papel del Rey parece más simbólico ya que su poder político es muy limitado, pero gracias a la Constitución de 1978, el monarca está autorizado a moderar el normal funcionamiento de las instituciones, es decir, interceder para buscar consensos a la hora de ayudar a resolver los problemas.“Creo que el Rey quiere formar parte activa del Gobierno, - dice el historiador Gonzalo García-Llanos-, de los cambios, de las soluciones y por eso va a querer ejercer su derecho de ser consultado. Y su primera medida tiene que ver con su propia institución, reformar la Corona, hacerla más transparente y luego, poco a poco irá llegando lo demás, como lo es el referendo de Cataluña que se hará el 9 de Noviembre, contrario a la Constitución y ya declarado ilegal por el Gobierno de Rajoy y la Corte Constitucional”.“¿Cómo lo va a hacer? Tratando de hablar en catalán con los catalanes, porque habla catalán, con Artur Mas que ya ha advertido que esperaba un cambio de discurso de la Corona frente al caso Cataluña, tratando también de acercar posiciones y moderando las existentes. El Rey tiene que ser un moderador activo, un árbitro”, explica el historiador. Si la situación en Cataluña empeora, es decir, los catalanes logran un consenso para exigir su independencia, se resentirá mucho el orden institucional de España. Y luego podría seguir el País Vasco.En cuanto a la Corona, basta con decir, que el miembro mas valorado ha sido durante mucho tiempo la Reina Sofía, cuyo sueño mas grande se vio cumplido el pasado jueves al asumir Felipe VI como nuevo rey.Tras de ella en las encuestas se ha ubicado siempre Felipe, no solo por ser el único Borbón que ha ido a la Universidad (licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y una maestría en Estados Unidos), sino también por que habla varios idiomas, entre ellos el inglés y el francés. Además porque ha ido formándose una imagen de persona decente, heredada de su madre, y porque ha apostado por los jóvenes y el deporte. Sabe que el futuro de su trabajo y de la monarquía, depende de conquistar a los jóvenes. Para salir adelante tiene su prestigio, su ejemplo, su palabra y su integridad.La imputación de su hermana la Infanta Cristina en el caso en el que se investiga por corrupción a su esposo Iñaki Urdangarín , ha sido la piedra en el zapato para la corona, lo que la ha llevado a perder imagen y prestigio.La investigación y la imputación de la Infanta Cristina y su esposo, han dividido también a la propia familia, ya que la reina, Doña Sofía, apostó por su hija, mientras su esposo, lo hizo por la institucionalidad. De igual manera, el caso sirvió para desvelar no solo los negocios de Juan Carlos de Borbón, sino la falta de transparencia que había con algunos de los gastos y los presupuestos asignados a la Casa Real. Abierta la veda, todos los ciudadanos han comenzado a pedir explicaciones.“Todo esto -agrega García-Llanos-, el caso Nóos de Urdangarín, las aventuras extramatrimoniales durante años del rey Juan Carlos, sus negocios, sus comisiones en los negocios en el extranjero, permitieron algo que nunca se esperaba en España: la pérdida de un especie de respeto y silencio que ocultaba todas las actividades oscuras del Rey. Destapada la olla, los medios de comunicación que antes le defendían, iniciaron una campaña que al final lo llevó a abdicar, cuando las encuestas populares estuvieron en el mínimo histórico. Al nuevo Rey le espera una dura tarea. De acuerdo con el Instituto Elcano, la mayor parte de los españoles espera más transparencia con el nuevo Rey, más austeridad y una mayor cercanía.“El Rey va a tener que tratar de convencer a los republicanos, que han cogido mucha fuerza aunque traten de ocultarlo, de que su trabajo es importante para la unidad de España, para la cohesión de la sociedad y de que la institución, una de las de mas bajo presupuesto en Europa (10 millones de euros al año) es garante de la Constitución. Sobre todo los jóvenes, que de manera simple, pasan de todo esto y quieren un sistema democrático, que si el Rey quiere ser Rey, que se someta a votación”, asegura Marc González. A nivel internacional, el nuevo Rey ha tenido una relación muy especial con América Latina, en la que ha estado infinidad de veces en la posesión de los mandatarios (69 presidentes). Hizo su debut en un acto oficial en Colombia, el 31 de Mayo de 1983, cuando representó a España en la conmemoración de los 450 años de Cartagena de Indias. No ha sido el único motivo que lo ha llevado a Iberoamérica, tanto él como la Reina han estado presentes en decenas de campañas solidarias tras los desastres naturales. Es decir, el nuevo Rey ya tiene un trabajo adelantado en América Latina, pero le falta consolidar el trabajo que ha hecho su padre en Oriente, en los países árabes.Felipe VI también tendrá que ser un rey austero. España no está para permitirse despilfarros y ya muchos ciudadanos consideran que sostener a la familia real lo es, máxime cuando hay un 26% de personas sin empleo y hay recortes en todos los beneficios sociales.Es decir, España se juega todo a su carta, la del Rey, convencida de que con ella tiene mucho por ganar. Y el Rey está preparado para el asumir el reto.

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