Además de buen Pastor, el nuevo Papa debe ser un eficiente gerente

Además de buen Pastor, el nuevo Papa debe ser un eficiente gerente

Marzo 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Además de buen Pastor, el nuevo Papa debe ser un eficiente gerente

En promedio al año el Vaticano es visitado por alrededor de cinco millones de personas de todo el mundo. En Europa es un paseo obligado, dicen agencias de viajes de Colombia. En sus almacenes se vende reliquias y objetos religiosos.

El Vaticano, el estado más pequeño del mundo, maneja un presupuesto superior a los 300 millones de euros anualmente.

Muchos ciudadanos del común asocian a la Iglesia Católica a una entidad que, además de brindar apoyo religioso ofrece a sus feligreses una labor social sin ánimo de lucro. Si bien esa apreciación es correcta, también es cierto que la iglesia opera como una empresa que maneja un gigantesco presupuesto a escala mundial.La casa matriz de esa organización que administra la fe de alrededor de 1.200 millones de católicos en el planeta está ubicada en Roma y es conocida como Ciudad del Vaticano, que alberga la Santa Sede, la máxima autoridad de la Iglesia. Y la cabeza de esa casa es, por supuesto, el Papa, así delegue muchas de sus obligaciones financieras en expertos del tema.Lo que muy pocos saben es que Ciudad del Vaticano funciona como un país y es el Estado más pequeño del universo, pero maneja un presupuesto superior a cualquier nación. Su presupuesto en el 2011 fue de 308 millones de euros, algo así como $710.000 millones, cifra superior al presupuesto de un municipio de más de un millón de habitantes en Colombia. Desde ese pequeño territorio, que no pasa de 44 hectáreas, similar a una mediana finca cafetera del Quindío, y en el que habitan 2.800 personas, se mueve la economía de esa enorme organización.¿Pero cómo funciona el ‘negocio’?La economía eclesiástica es financiada por contribuciones (conocidas como el óbolo de San Pedro) de católicos de todo el mundo, así como a través de la venta de postales y recuerdos a turistas, entradas a museos y venta de publicaciones.De igual manera, las finanzas del Vaticano se mueven a través de dos grandes instituciones: la primera es la Prefectura de Asuntos Económicos, que opera como el Ministerio de Hacienda de nuestro país. El segundo es el Instituto para la Obra de Religión, conocido como el Banco Central del Vaticano. Este último tiene la facultad de emitir monedas bajo la vigilancia del BCE (Banco Central Europeo).La principal fuente de ingresos corresponde a las contribuciones o donaciones. En el 2011 (las cifras más recientes que se conocen) las instituciones y fundaciones de todo el mundo aportaron 1.547 millones de euros, el doble de las donaciones que se hicieron en el 2010.Los feligreses no se quedaron atrás y en el 2011 donaron la no despreciable suma de 56,1 millones de euros, según el balance que la Santa Sede presentó a la prensa en Europa.Sin embargo, al cierre de cada año la Santa Sede y Ciudad del Vaticano separan sus resultados financieros.De acuerdo con el informe que se presentó el año pasado, la Santa Sede cerró el 2011 con unas pérdidas de alrededor de 15 millones de euros, mientras el Estado de la Ciudad del Vaticano registró un balance positivo de 21 millones de euros.Esos contrastes en los resultados tienen que ver, entre otras razones, a las investigaciones en contra del Banco del Vaticano y a la baja en número de creyentes y de donaciones. En razón a ello, el Papa deberá ser, además de un buen Pastor, un excelente administrador.¿Y qué pasa en Colombia?De acuerdo con el teólogo Diego Agudelo, de la Universidad Javeriana de Cali, cada país maneja sus propias reglas de juego y en el caso colombiano las finanzas de la Iglesia colombiana las manejan las Diócesis. Por ello no se conoce un balance consolidado en toda la Nación. “Si bien en las principales Diócesis operan los consejos de administración que tienen la facultad de generar presupuestos, muchas parroquias sobreviven de las ofrendas de sus seguidores, de los ingresos que se perciben de los camposantos y de arrendamientos de locales”, comentó.En el caso de la catedral de Cali, por ejemplo, los establecimientos aledaños pagan un arrendamiento, explicó el padre Rodrigo Riascos, de la iglesia La Merced.Adicionalmente, las parroquias gozan de ciertos estímulos tributarios que se acuerdan con los municipios. Por ello están exoneradas del pago de algunos impuestos, como el de predial y complementario y valorización.A ello se suma que los terrenos donde funcionan las iglesias han sido donados por empresarios o cedidos por las alcaldías. De allí que hay quienes piensan que el mayor negocio inmobiliario está en manos de la Iglesia Católica y que los sacerdotes gozan de muchos beneficios.“Eso no es cierto”, dijo el especialista en derecho Canónico, Hernán Olano. “Los sacerdotes manejan la pobreza con dignidad. No tienen lujos y viven con un salario mínimo. Los recursos para cubrir esos gastos provienen de los fondos que crean las Diócesis”, comentó. Aún así, las Diócesis también representan una unidad del negocio de la empresa llamada Iglesia Católica.

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