"A Maduro no lo quiero muerto, sino renunciado": María Corina Machado

Diciembre 07, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo | Reportera de El País

"Henrique Capriles es gobernador del Estado Miranda y tiene una enorme responsabilidad ante un régimen que quiere socavar su gestión. Eso consume mucho de su tiempo", dice María Corina Machado, diputada opositora del gobierno venezolano.

La diputada venezolana María Corina Machado asegura que Maduro y su régimen fracasaron. Pide más apoyo de la comunidad internacional para el retorno a la democracia.

Lejos de arrinconarla, la imputación de cargos que la Fiscalía le hizo a María Corina Machado esta semana catapultó la esperanza de la oposición venezolana de devolverle a sus compatriotas el país que, según ellos, el régimen chavista les arrebató.Por eso, desde el miércoles sus jornadas han sido aún más agotadoras. Las 2.273.922 personas que la siguen en Twitter dentro y fuera de Venezuela y una larga lista de medios de comunicación internacionales que querían conocer su reacción a la decisión judicial la mantuvieron muy ocupada.Pero está feliz. La diputada de 47 años cree que es momento propicio para contarle al mundo que “la transición en Venezuela ya comenzó”, que su país está “en una situación de absoluta ingobernabilidad” y que “Maduro y su régimen fracasaron”. “Por eso es esta escalada represiva, porque creen que con eso nos van a callar y no se dan cuenta que, lejos de prorrogar la transición y su conclusión, lo que logran es acelerarla”, dice con la misma vehemencia con la que agradece el apoyo de las personas de carne y hueso, pero reclama más solidaridad de los gobiernos americanos.¿Cómo ve su futuro tras la imputación de cargos de esta semana?Voy seguir absolutamente comprometida con la que es nuestra única opción, que es luchar y prepararnos para la reconstrucción de Venezuela. Se equivocan si creen que con cargos, amenazas o agresiones nos van a callar o doblegar. Por el contrario, tenemos hoy más razones para continuar luchando y estamos muy cerca de lograr un propósito, que es la transición a la democracia y a la libertad en paz.¿Cree que terminará en la cárcel?Mis abogados dicen que el riesgo es permanente, porque en Venezuela no hay justicia. Aquí hay sindicalistas presos, estudiantes presos, tuiteros presos y periodistas presos sin haber cometido delito alguno. De modo que esto es una decisión política y no una de orden jurídica.¿O sea que usted no confía en el aparato judicial que la está juzgando?Nadie confía en Venezuela en el sistema judicial. Esta semana se dio a conocer un informe de un ente muy reputado, Un Estado de Derecho, que hizo un análisis, en los últimos siete años, de las sentencias de la Sala Constitucional Político Administrativa y Electoral del PSJ: 45.000 sentencias y no hay una sola que sea contraria a los intereses del régimen.Otra persona en su situación hubiera huído del país...Le voy a responder lo mismo que les respondí a mis hijos cuando me hicieron la misma pregunta. Huir es una opción, callarme es una opción, claudicar es una opción. Esas opciones no existen. La única opción es luchar. Ahora con más fuerza, porque el régimen está en su punto de mayor debilidad. Hemos avanzado muchísimo los venezolanos y estamos cerca de lograr nuestro propósito, que es la transición a una Venezuela democrática, libre, próspera y justa.¿No teme por posibles retaliaciones con sus hijos?Siento terror de que mis hijos tengan que vivir, como el resto de los niños de Venezuela, en un país donde matan a los jóvenes en la calle por un celular o un par de zapatos, donde el sueldo mínimo es de 30 dólares, donde un muchacho que se gradúa como técnico o profesional no puede conseguir empleo y donde miles de venezolanos dejan su país, a eso es a lo que debemos tener terror. Por eso no les vamos a dejar un país de oscuridad, de escasez, de violencia. Sí tengo que decir que para mis hijos ha sido muy doloroso, pero ellos también son ciudadanos y entienden que esta lucha es por ellos. ¿Y cómo está su seguridad personal?Desde hace seis meses me prohibieron salir del país, pensando que de esa manera callaría nuestra voz fuera de Venezuela. También tratan de cercarnos, asfixiarnos. A las líneas áreas, como son del Estado, les tienen prohibído venderme pasajes dentro de Venezuela. Me persigue la Policía Política por donde ando. Hace un mes, en Barcelona, teníamos una asamblea de ciudadanos y, en un mismo día, tres veces me cortaron la luz pensando que íbamos a cancelarla. Por el contrario, la indignación hace que más ciudadanos se sumen.La Fiscalía dijo que tiene correos que prueban que usted hace parte de un plan para derrocar y matar a Maduro...Nadie en Venezuela puede creer una patraña de esa magnitud, una cosa tan absurda y obvia al extremo, pues la propia empresa Google, después de que yo declaré, dio evidencia de que eran correos falsos. Inventar correos es algo que este régimen no piensa dos veces. Incluso, fue objeto de chistes y burlas en las comedias en el país y, uno se reiría, sino hubiera vidas humanas en el medio. Obviamente, todo es falso, porque no pueden haber pruebas cuando no hay delito. Y yo ratifico lo que le dije a Maduro entonces: no le deseo la muerte, como puede ocurrir, lo que quiero es que renuncie y, aún más, que sea testigo de cómo los venezolanos unidos vamos a reconstruir nuestro país.Sigue convencida de que en Venezuela hay una dictadura...A esta altura ya deberían tener claro todos, fuera de Venezuela, lo que está ocurriendo en mi país. ¿Cuándo hay tuiteros presos por enviar mensajes que al Gobierno no le gustan, periodistas, activistas de derechos humanos, estudiantes, alcaldes, Leopoldo López, de qué estamos hablando? Lean el informe de esta semana del Comité de Torturas de la ONU, es demoledor. ¿Un país dónde hay censura, dónde no hay respeto a la propiedad, dónde no hay autonomía de poderes, dónde la Justicia está al servicio del régimen, dónde se ha destruido la institucionalidad de las Fuerzas Armadas, de qué estamos hablando? ¿Si esto no es una dictadura, entonces qué es una dictadura?Pero afuera algunos creen que la oposición ha bajado la guardia...No, lo que ha aumentado brutalmente es la represión. Mucha gente ve castigos ejemplarizantes en lo que me quieren hacer; es decir, el que diga la verdad, denuncie, se mueva por el país, organice o proteste, puede terminar corriendo la misma suerte que María Corina. Ahora, el principal interesado en dividir las fuerzas democráticas y transmitir esa imagen es el régimen. Pero nosotros somos una coalición democrática y, por lo tanto, debe ser plural. El que tengamos distintas estrategias no significa que no siga siendo una coalición sólida. Hay quienes creen que hay que esperar el calendario electoral y otros que insistimos en que la dictadura se enfrenta todos los días en todos los planos democráticos, incluyendo el electoral, pero que no podemos someter nuestra lucha a un cronograma que mueve la dictadura como le da la gana. ¿Qué pasó con los estudiantes que protestaron a comienzos de año?Ellos siguen organizados y están protestando. Aunque el mundo no se entere y muchos venezolanos tampoco, hay un país que se está rebelando. Hace dos semanas fueron las elecciones internas del Partido Socialista Unido, el partido de Gobierno, que dice que tiene más de siete millones de inscritos, usa todo el aparato comunicacional, a los empleados públicos y los recursos del Estado para presionar a la gente para que vote y se habla que acudió menos del 5 %. Aquí hay protestas todos los días, en todos los rincones del país, saben que Maduro y su régimen no van a cambiar y por eso la gente quiere que él se vaya por la vía democrática, pacífica y constitucional.Usted insiste en la salida democrática, ¿Hay garantías para eso?Los venezolanos y el mundo saben que Maduro no ganó las elecciones del año pasado, que fueron viciadas, pero eso demuestra que, cuando se enfrenta una dictadura que controla los poderes públicos, se puede tener una victoria electoral, pero no política. Por eso hay que lograr la derrota política previa y eso pasa por la organización ciudadana, la denuncia, la protesta, y por eso es que me quieren callar. Estamos construyendo una plataforma extraordinaria del congreso ciudadano, donde miles y miles de venezolanos estamos articulándonos para dar esa enorme lucha histórica. Pero necesitamos de nuestros hermanos colombianos, porque uno de los principales puentes de apoyo de este régimen fue la legitimidad de la comunidad internacional. Hoy, con lo que se sabe de Maduro, la tortura, la persecución, la violencia, la corrupción, sus vínculos con el narcotráfico, el paramilitarismo y los grupos guerrilleros, la indiferencia es complicidad, y nosotros le pedimos a los pueblos de América Latina que alcen sus voces y le hagan saber a sus parlamentos y a sus jefes de Estado que están con el pueblo de Venezuela.¿Entonces se sienten abandonados por la comunidad internacional?En estas horas hemos sentido un apoyo extraordinario, miles y miles de mensajes de ciudadanos, periodistas, intelectuales, activistas. En el caso de Colombia, cómo agradecerle al expresidente Belisario Betancur, a Álvaro Uribe, a Andrés Pastrana por sus manifestaciones de respaldo; representantes de distintos partidos han emitido voces de apoyo en Colombia y en todo el hemisferio. Sin embargo, debo decir que para nosotros es incomprensible que los gobiernos democráticos de la región, que tienen aún más información que los propios venezolanos sobre la naturaleza de este régimen, de sus aliados y de sus negocios, no tomen posiciones de firmeza en defensa de los valores y de los acuerdos suscritos entre las partes, porque Venezuela es signataria de la Carta Democrática Interamericana, como son todos los estados de la región.

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