18 candidatos se disputan la Presidencia de Haití

Noviembre 27, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee l El País

Un total de 18 candidatos pelean por los votos y los favores de una población entre indignada e indiferente, en las elecciones presidenciales de Haití que se celebran este domingo, junto con las legislativas.

Un total de 18 candidatos pelean por los votos y los favores de una población entre indignada e indiferente, en las elecciones presidenciales de Haití que se celebran este domingo, junto con las legislativas.Los comicios se desarrollarán en medio de la epidemia de cólera que ha cobrado más de 1.600 vidas desde octubre y de la miseria que dejó el terremoto de enero pasado. Del abanico de aspirantes, los favoritos son Jude Celestin, un ingeniero elegido por la élite de negocios y apoyado por el presidente René Préval; Mirlande Manigat, una profesora y ex primera dama que esgrime la educación como su arma para sacar a Haití de la crisis.También figuran Michel Martelly, un músico famoso por bajarse los pantalones en el escenario y que se ha hecho popular por su campaña contra todos los políticos y la corrupción, y Jean-Henry Ceant, un abogado apoyado por sectores del prohibido partido Fanmi Lavalas del ex presidente exiliado Jean Bertrand Aristide, que sigue siendo muy popular.Si ninguno gana más del 50% de los votos, habrá una segunda vuelta en enero. Este domingo también se elegirán 99 diputados por cuatro años y 11 de 30 senadores por un plazo de seis años. En privado, los funcionarios de las Naciones Unidas creen que la abstención será de más del 60%, minando de entrada el mandato del nuevo gobierno y extendiendo la inestabilidad política. DramaLos candidatos, que tienen escaso acceso a la televisión, la radio o los diarios, adelantan su campaña en camiones con parlantes y megáfonos, prometiendo que todo mejorará. Pero el panorama no puede ser más desolador.La epidemia de cólera que se desató en octubre pasado ya ha dejado más de 1.600 fallecidos y continúa sin ser controlada. Incluso, el Ministerio de Salud Pública y Población, Mspp, cifró en 69.776 los atendidos en los centros médicos por el brote, cuyo origen sigue aún sin establecerse.Mientras que el terremoto de comienzos del año que dejó entre 200.000 y 300.000 muertos, arruinó la economía del pequeño país. Casi 200.000 viviendas, 1.300 escuelas, 50 hospitales, el parlamento y el puerto, quedaron destruidos.En Port au Prince (Puerto Príncipe), la capital, cinco millones de personas sin vivienda se alojan en 1.300 campamentos, uno de ellos en Champ de Mars, frente a la casa de Gobierno, con 20.000 personas, sin servicios, al tiempo que el desempleo es del 90%. La mortalidad infantil ha subido a 72 niños por cada mil. Nada de extrañar que el cólera cunda entre tanta miseria y hacinamiento.La semana pasada, violentas protestas estallaron en Puerto Príncipe en contra de las fuerzas internacionales de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití, Minustah, acusando a los soldados extranjeros de propagar el cólera.Corrupción y proscripciónSegún el Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití, las elecciones pretenden “legitimar lo ilegitimable”. Es que el Concejo Provisional Electoral, nombrado por el presidente Préval, excluyó 15 partidos políticos, entre ellos, Fanmi Lavalás, del ex presidente Jean-Bertrand Aristide, el partido más popular, que ya había sido proscrito en las elecciones parlamentarias del 2009. Aristide fue electo presidente en 1990 con un 67% de los votos, en las primeras elecciones libres realizadas desde 1804, tras la caída de los gobiernos militares y de la dinastía Duvalier, que dominó Haití durante 30 años. Aristide fue depuesto en 1991, repuesto en 1994 con el apoyo de Estados Unidos, elegido nuevamente en 2000, y obligado a renunciar en 2004 en medio de un enorme descontento popular.Ese año ingresaron las fuerzas de la Minustah, formada por soldados de países latinoamericanos bajo mando brasileño, que se encarga de mantener la paz pública en Haití.El partido Fanmi Lavalás ha ganado todas las elecciones en las que se ha presentado, y si lo hiciera esta vez, su triunfo sobre el partido oficialista Inite, de René Préval, sería muy probable. El abogado de derechos humanos Ira Kurzban señaló que la exclusión de Fanmi Lavalas equivaldría a prohibir la participación de los partidos demócrata y republicano de Estados Unidos. “Nadie considerará estas elecciones justas”, advirtió.Wyclef Jean, el famoso cantante que se presenta con Shakira, está entre los 15 candidatos a quienes no se les permitió participar. Jean se vengó con una canción llamada Tiempo de Elección, en la que critica a Preval y llama a encarcelar a los funcionarios electorales. El terremoto destruyó 40% de los lugares de votación, miles de personas sin vivienda no tienen documentos de identificación, y la Oficina Nacional de Identificación no da abasto para cumplir con la fecha. Los votantes potenciales se tienen que registrar, pero existe una duplicidad de funciones entre distintos organismos. Además, muchos de los 200.000 a 300.000 muertos no han sido dados de baja del padrón electoral, porque no existen certificados de defunción de todos los que fueron enterrados en fosas comunes. Y la gente tiene miedo de votar por creer que la epidemia de cólera se puede contagiar más fácil entre los que se acerquen a las urnas.DesafíosEl nuevo gobierno no tendrá un panorama sencillo. El 70% del presupuesto es provisto por donantes, gobiernos extranjeros y ONG, que pretenderán imponer su voluntad al nuevo presidente, cuya autoridad nace cuestionada, por las múltiples denuncias de irregularidades y corrupción, pero fundamentalmente, por la proscripción de Fanmi Lavalás y otros partidos.Gran parte de la ayuda internacional ha sido aplazada hasta ver el resultado de las elecciones. El Congreso de Estados Unidos retuvo la ayuda durante varios meses, hasta que giró 120 millones de dólares en noviembre, un décimo de lo que prometió para el Fondo de Reconstrucción de Haití. Lo mismo hicieron otros países.El ganador en estos comicios presidenciales tendrá que restaurar la autoridad de un estado inexistente, que se ha diluido en la mirada de organizaciones no gubernamentales que funcionan como un gobierno en las sombras.Tendrá también la difícil labor de lidiar con el descontento cada vez mayor hacia la Minustah, que ha sido la encargada de reprimir las últimas manifestaciones de protesta, y que es vista más como una fuerza ocupante, que como una ayuda humanitaria. Además de reconstruir la economía, de parar la epidemia de cólera, tareas todas que parecen infinitas.

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