100 días de Trump, con más sombras que luces

Abril 29, 2017 - 12:05 a.m. Por:
Agencia EFE y Redacción de El País 
Donald Trump, construirá muro México

A lo largo de estos cien días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tenido que enfrentar protestas por su política contra los inmigrantes.

Agencia EFE

En medio de controversias y cuestionamientos y un país dividido por su gestión el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arriba hoy a sus cien días de mandato.

Fiel al estilo que mostró como candidato presidencial, Trump sigue dando de que hablar ya no solo en su país sino en la comunidad internacional donde ha generado incertidumbre por su radicalismo y el endurecimiento de su retórica en algunos temas e incluso por sus actuaciones, como ocurrió recientemente cuando ordenó el bombardeo a una base aérea en Siria.

Sus relaciones con Rusia, que llevaron a que uno de sus secretarios se viera obligado a renunciar también han ensombrecido su gestión, más aún cuando hay serias dudas sobre el papel que jugo ese país en los comicios presidenciales de noviembre.

El endurecimiento de la política migratoria también han marcado su primeros cien días, especialmente por las órdenes ejecutivas que ha emitido, entre ellas una para construir el muro en la frontera con México, u otra con la que pretendía impedir el ingreso de ciudadanos de algunos países musulmanes a Estados Unidos, que le fue bloqueda por varios jueces lo que lo llevó a enfrentarse con la justicia.

Y ni que decir de los ataques a la prensa con la que mantiene continuo enfrentamiento, al punto que ha descalificado y vetado a medios de comunicación.

Su forma de gobernar también se refleja en las encuestas. La más reciente fue realizada esta semana por encargo de The Wall Street Journal (WSJ) y la cadena NBC, muestra que el 54 % de los estadounidenses desaprueba la gestión del presidente Trump y solo un 40% la aprueba.

El desencanto en varios sectores es notorio, pues en un sondeo parecido realizado en febrero pasado, pocos días después de que Trump asumiera la Presidencia, el 20 de enero, la diferencia era de 4 puntos porcentuales.

Según el WSJ, el índice de aprobación que tiene Trump es el más bajo comparándolo con los últimos once presidentes en sondeos realizados en fechas parecidas del inicio de sus mandatos. Solo uno de ellos estuvo por debajo de una aprobación del 50 %, Gerald Ford.

Trump admite las complicaciones que le ha generado su labor. “No pensé que ser Presidente de EE.UU. fuera tan difícil”, dijo ayer mismo.

La economía

Aunque el presidente Donald Trump prometió impulsar el crecimiento de la economía con medidas como una agresiva reforma fiscal presentada esta semana, ayer sufrió un revés en ese campo.

La economía estadounidense solo avanzó a un ritmo anual del 0,7 %, el más lento en tres años, en el primer trimestre de 2017. El cálculo dado a conocer ayer es el primero de los tres que publica el Departamento de Comercio de EE. UU. sobre la evolución trimestral del producto interior bruto (PIB).

El incremento del PIB a una tasa anual del 0,7 % entre enero y marzo fue el más débil desde el primer trimestre de 2014 y supone una marcada ralentización con respecto al aumento del 2,1 % registrado de octubre a diciembre pasado.

El consenso entre los analistas era un incremento del PIB de alrededor del 1 % entre enero y marzo, tras ese avance del 2,1 % en los últimos meses del gobierno del expresidente Barack Obama y el crecimiento del 1,6 % con el que EEUU cerró el año 2016.

La debilidad del PIB en el primer trimestre del año se debió fundamentalmente a la brusca caída en el gasto de los consumidores, que representa dos tercios de la actividad económica del país y aumentó a un ritmo anual de apenas un 0,3 % frente al 3,5 % del periodo anterior.

Ese pobre avance del gasto de los consumidores entre enero y marzo fue el peor dato desde finales de 2009.

No obstante, los analistas prevén una recuperación del gasto en los próximos meses, dado que la debilidad en el primer trimestre se debió a factores temporales como la caída en la ventas de vehículos y un invierno suave que redujo las compras de ropa y la demanda de calefacción.

En contraste con la ralentización del gasto, la inversión produjo cifras positivas en el primer trimestre, con un alza del 13,7 % en la residencial y otra del 9,4 % en la no residencial, según el informe.

Trump ha prometido que la economía del país volverá a crecer de manera sostenida entre el 3 % y el 4 % anual bajo su mandato, aunque los pronósticos de organismos como la Reserva Federal (Fed) o el Fondo Monetario Internacional (FMI) son más modestos, al menos para este año y el siguiente.

Relaciones exteriores

Donald Trump se ha adentrado en el complejo entramado de relaciones exteriores de Estados Unidos con el aparente objetivo de esquivar cualquier doctrina y la convicción de que ser impredecible es su mejor arma, un enfoque que ha irritado a sus rivales y desconcertado a sus aliados tradicionales.

El lema ‘Estados Unidos primero’ que marcó la campaña electoral de Trump ha tenido reflejos en sus 100 primeros días, pero su agresiva pose ante Siria y Corea del Norte ha impedido confirmar el aislacionismo como un rasgo definitivo de su doctrina.

Trump también ha debilitado la diplomacia en favor de la fuerza militar, al recortar fondos y privar de personal al Departamento de Estado, con un desdén por las estrategias a largo plazo que encaja con su tendencia a buscar relaciones transaccionales y victorias rápidas.

Tampoco ha hecho ningún viaje al extranjero, y su desinterés por salir de Estados Unidos contrasta con el estreno en la Presidencia de Barack Obama, quien visitó 9 países en sus primeros 100 días, y George W. Bush, que se desplazó a México y Canadá.

Diecisiete líderes de distintos países han visitado en la Casa Blanca con la delicada misión de defender sus intereses mientras entablaban una relación con un presidente volátil y errático, capaz de proclamar un día su amistad con un determinado país y actuar el mes siguiente en su contra.

“Es muy difícil discernir una doctrina de Trump. No hay ninguna certeza, nada predecible”, dijo el analista Michael Shifter, presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano.

“Parece que Trump lo prefiere para mantener a todo el mundo en vilo. Eso puede ayudarle con los adversarios de EE. UU., pero no es útil para tranquilizar a sus aliados”, añadió.

México protagonizó el primer episodio de tensión internacional de Trump, con la cancelación de la visita del mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, a raíz de la insistencia de Trump de que el país vecino debe pagar el muro que él quiere construir en la frontera.

Pero a Trump le gusta sorprender, y en la última semana ha trasladado sus ataques de México a Canadá, protestando por las políticas comerciales del vecino del norte, incluso imponiéndole aranceles, y amenazando con retirarse del Tratado Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La relación con Europa también comenzó en un punto bajo, a raíz de críticas a la Unión Europea (UE) y la OTAN que Trump ha moderado en los últimos meses. También protagonizó un incómodo encuentro en la Casa Blanca con la canciller alemana, Ángela Merkel; y ha sido poco sutil en su apoyo a la candidata de extrema derecha a la Presidencia de Francia, Marine Le Pen.

Su relación con Rusia, caracterizada al principio por sus constantes alabanzas a Vladímir Putin, se ha enfriado a raíz del ataque con armas químicas en Siria a comienzos de este mes, tras el que Trump dijo que su opinión sobre Bachar al Asad había “cambiado” y criticó al Presidente ruso por apoyar a alguien tan “malvado”.

En su política hacia Oriente Medio han destacado su coqueteo con la derecha israelí y su duro discurso hacia Irán, con el anuncio de la revisión del acuerdo nuclear; además de su improvisada intervención en Siria y su acercamiento a figuras autoritarias como el líder egipcio Abdelfatah al Sisi y el turco Recep Tayyip Erdogan.

En cuanto a China, Trump abandonó su estrategia de confrontación directa al abrazar la política de "una sola China" y tratar de adaptarse al lenguaje de Pekín, pero su reunión en Florida con el presidente chino, Xi Jinping, se saldó sin grandes acuerdos.

La belicosa retórica de Trump hacia Corea del Norte no ha encontrado un claro eco en China, y puede acabar por alienar a los aliados de EE. UU. en la región, temerosos de “sentirse atrapados” en una guerra, según escribió Stephen Walt, profesor de diplomacia en la Universidad de Harvard, en la revista Foreign Policy.

Política migratoria

El endurecimiento de la retórica en inmigración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha marcado los primeros 100 días de su política migratoria, según aseguraron analistas.

Expertos del Instituto de Política Migratoria (MPI) explicaron que la dura narrativa contra la inmigración ha caracterizado el inicio de la Presidencia de Trump más que las acciones concretas, ya que las detenciones en la frontera, las deportaciones y los intentos de entrada de indocumentados al país disminuyeron.

“La parte más crítica del mensaje de la Casa Blanca, desde el principio es que la política migratoria va a ser una prioridad, a diferencia de lo que ocurría con (el expresidente Barack) Obama”, dijo Julie Myers Wood, que dirigió la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) durante parte de la Presidencia de George W. Bush (2001-2009).

“Si venías a este país -añadió- y cometías un delito, no eras una prioridad de detención y deportación con Obama, pero esto ha cambiado con Trump”.

Myers Wood afirmó que el mensaje a los inmigrantes por parte del Gobierno es “fundamentalmente diferente” y es “demasiado agresivo e inapropiado” aunque efectivo en su finalidad ya que ha provocado una disminución en el número de intentos de entradas al país de indocumentados y de detenciones en la frontera y de deportaciones.

Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), sus detenciones en la frontera con México durante el primero trimestre de 2017 han disminuido por primera vez en 17 años.

El número de deportaciones también bajó en poco más de un 1 %, a 54.741, desde cuando Trump tomó posesión, a los últimos datos recogidos a mediados de marzo, en comparación con el año anterior.

Sin embargo, la excepción en estos datos son los arrestos en el interior del país que se incrementaron en un 32,6 % en el mismo periodo, incluidos los de indocumentados que no cuentan con ningún antecedente penal.

Stewart Verdery, exsecretario adjunto del Departamento de Seguridad Nacional, defendió que Trump está implementando las promesas electorales sobre inmigración, que defendió que eran más concretas que en otras áreas como las políticas sanitarias o fiscales.

Sin embargo alertó que estas políticas podían tener efectos negativos en la economía, en particular en los sectores tecnológicos y académicos ya que desalienta la entrada de talentos extranjeros, e incluso en las posibilidades de que Los Ángeles sea elegida para los Juegos Olímpicos de 2024.

Desde el inicio de la Presidencia de Trump, el Gobierno aprobó dos órdenes ejecutivas contra países de mayoría musulmana que vetaban también la entrada de refugiados al país -aunque fueron frenadas por los tribunales-, ordenó la construcción de un muro con México para controlar la entrada de indocumentados -cuya construcción no ha comenzado- y prometió más presupuesto y agentes de inmigración.

Peleas con la prensa, mal ejemplo

Los ataques de Donald Trump a la prensa de EE. UU. dan un mal ejemplo al mundo y ponen en peligro el tradicional papel de defensor de la libertad de prensa global que ha tenido ese país, según el informe anual de la ONG Freedom House publicado ayer.

“El mayor peligro es que Estados Unidos deje de ser un modelo para otros países. La protección de la libertad de prensa en Estados Unidos continúa siendo vital para la defensa y la expansión de la libertad de prensa en el mundo”, indica el estudio.

“Cuando líderes políticos en EE. UU. arremeten contra los medios, eso anima a sus homólogos en otros países a hacer lo mismo. Cuando los líderes de EE. UU. dejan de promover la democracia y la libertad de prensa, los periodistas del resto del mundo sufren”, agrega. Trump ataca a la prensa desde su campaña electoral y ha seguido haciéndolo en la Casa Blanca, desde donde ha declarado a los medios “el enemigo del pueblo” y los acusa de divulgar “noticias falsas” e incluso los ha marginado de reuniones y conferencias de prensa.

Preocupa, dice la ONG, que Trump “esté dando licencia a los líderes políticos del mundo que han aplicado mano dura contra la prensa como parte de una estrategia autoritaria”.

“Los ataques de Trump a los medios y a su lugar en una sociedad democrática, primero como candidato y ahora como Presidente, hacen temer futuros reveses (de la libertad de prensa en el mundo) en los próximos años”, advirtió la entidad.

No es claro con América Latina

El presidente Donald Trump no ha definido una política clara hacia Latinoamérica. Permanece sin aclarar qué hará respecto al proceso de normalización con Cuba.

Tampoco da señales claras de apoyo al proceso de paz en Colombia.
Pero sí se ha pronunciado sobre Venezuela, un país que considera un “desastre” y del que ha hablado con varios líderes del continente, pero no hay señales de que tenga una “estrategia bien pensada” ante esa crisis a pesar de su “fuerte retórica”, según opinó Michel Shifter, del centro de estudios Diálogo Interamericano.

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