Que Lionel Messi toque el cielo en el Mundial de Rusia 2018 (opinión) - Mundial Rusia 2018
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Que Lionel Messi toque el cielo en el Mundial de Rusia 2018 (opinión)

Junio 10, 2018 - 09:37 a.m. Por:
César Polanía / Editor de Afición 
Lionel Messi

El jugador de la selección argentina Lionel Messi (c) celebra junto a sus compañeros la clasificación de su equipo al Mundial de Rusia 2018.

EFE/ El País

Nací en 1970, el año en que Brasil, con un Pelé inmenso y encaramado en el cielo, se coronaba tricampeón del mundo en México y se llevaba para siempre la copa Jules Rimet por semejante hazaña. Entonces, casi que por obligación, los colombianos éramos hinchas de Brasil, pues nuestra selección no tenía historia en los Mundiales. A esas alturas apenas había participado en una cita, la de Chile 62. Amar a los brasileños y odiar a los argentinos. Esa era la doctrina que los mayores promulgaban.

Pero pasa que crecí viendo a más argentinos que brasileños en el fútbol colombiano. De estos últimos recuerdo a Valdomiro, de Millonarios, y a Sapuca, del Tolima; y leí que por acá anduvieron Didi, Garrincha e Iroldo. Mi padre, fiel ‘torcedor’ brasileño, siempre me habló de ellos. Pero fueron los argentinos los que me ‘obligaron’ a querer el fútbol. Los primeros que vi en el Pascual fueron Pascutini, ‘Pinino’ Más, la ‘Fiera’ Cáceres’, el ‘Tola’ Scotta, el ‘Tigre’ Benítez, Ruiz Moreno, ‘Cococho’ Álvarez, ‘Pichón’ Rodríguez, Raúl Navarro… y después, con más conciencia futbolera, disfruté a Gay, Palavecino, Falcioni, Carnevali, Barberón, Gottardi, Bauza, Funes, Gareca, Ischia, Galván Rey… la lista es larga…

Ese respeto y amor por los jugadores argentinos me llevó a leer la revista El Gráfico, hoy inexplicablemente sepultada, donde encontraba historias extraordinariamente narradas —fantásticas, dirán otros— de un ‘tal’ Gatti, de un ‘tal’ Bochini, de un ‘tal’ Maradona. Maradona. Maradona. Si un pedazo de mi corazón había sido deliciosamente usurpado por los argentinos, el ‘Pelusa’ se lo robó todo. Cuando supe de él, ya había visto yo, en un televisor Sharp y a blanco y negro, a la Argentina del 78 coronarse campeona mundial en su casa, de la mano de Menotti, Fillol, Tarantini, Pasarela, Ardiles, Bertoni, Houseman y Kempes. De la mano de todos ellos, menos de Maradona, a quien Menotti le negó la posibilidad de ponerse la ‘remera’ de la Albiceleste en un Mundial de mayores. En España 82 Maradona tuvo su revancha, pero las sombras fueron más fuertes que las luces y el 10 regresó sin pena ni gloria a su casa. Expulsado, inclusive.

Pero llegó México 86. Tenía yo 15 años y seguí ese Mundial partido a partido, ahora sentado frente a un televisor Sony y a color. Vi a Maradona en la máxima expresión de su grandeza. Nadie lo paraba y todos los balones que tocaba tenían un feliz destino. Y si el estadio Azteca fue testigo de la inmensidad de Pelé en el 70, también tenía reservado un espacio para las gestas de Maradona en el 86. Muchos lo odiaron por marcarles a los ingleses ese gol con la mano que se hizo icónico como “la mano de Dios”, pero luego se pararon y lo aplaudieron cuando dejó regados y heridos de muerte en el campo a siete rivales y mandó el balón al fondo de la red para marcar el mejor gol de los Mundiales. Y justamente a los ingleses, como cobrando una deuda que, en otro campo de batalla, les había costado la vida a 650 soldados argentinos en la absurda guerra de las Malvinas.

Quienes vieron a ese Maradona, también inmenso y encaramado en el cielo, entienden lo que estoy diciendo. Porque yo supe lo que fue Pelé, pero no lo viví. Y supe y viví lo que fue Maradona. Como he sabido y estoy viviendo lo que es Lionel Messi. Nadie tan grande como él en la última década. Otro que araña el firmamento y al que solo le falta ganar la Copa Mundo para encaramarse también en él. En Brasil estuvo cerca. En Rusia puede ser.

Soy colombiano y nada deseo más que ver a James y a Falcao y a Ospina y a Cuadrado y a la ‘Roca’ alzando el trofeo el 15 de julio en Moscú. Pero nuestra historia nos dice que aún nos faltan escalones para llegar allá. Y la historia cuenta que Pelé y Maradona fueron los mejores en el 70 y el 86. Y Messi no puede irse del fútbol sin tocar el cielo.

@cjpolania

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