Zona Humanitaria, un territorio en Buenaventura que se resiste a la violencia

Junio 20, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Buenaventura.
Zona Humanitaria, un territorio en Buenaventura que se resiste a la violencia

La Zona Humanitaria se ha convertido en un territorio de paz, donde los niños juegan sin temor, pues los violentos fueron expulsados.

La población de esta calle de La Playita lucha para que los grupos armados no regresen.

Un territorio pacífico sobrevive en medio de la violencia y la barbarie de Buenaventura. “Somos una comunidad que intenta ser feliz dentro de una ciudad que da miedo”, dice un líder. Eso es hoy la Calle San Francisco del barrio La Playita, donde desde el pasado 13 de abril unos 1400 habitantes instalaron una puerta, de 2,70 metros de ancho y 2,89 de alto, para cerrarle el paso a los grupos armados que habían convertido su cuadra en un campo de batalla. En este sector, que se conoce como la Zona Humanitaria, la población dice sentirse aliviada. Ahora, después de muchos meses de estar sometidos a las órdenes de aquellos hombres armados que decían ser dueños del barrio, las mujeres pueden salir sin temor a ser agredidas, los hombres juegan tranquilos domino afuera de sus casas, los niños corren por toda la calle. La comunidad parece estar tan lejos de esa violencia que golpea al Puerto. Todos, sin embargo, saben que cada día deben luchar contra el asedio de esos violentos que no se resisten a dejar el vecindario. Y es que los delincuentes no les perdonan a sus vecinos su decisión de expulsarlos. Solo que los habitantes de este territorio dicen estar dispuestos a seguir defendiendo esta iniciativa de paz y a impedir que vuelvan a ocurrir los hechos violentos que se presentaban antes de la creación de la Zona Humanitaria. Uno de los que más temor causó entre la población fue el del pasado 22 de febrero, cuando tres personas humildes, oriundas del corregimiento La Bocana, fueron asesinadas de forma macabra. Según la investigación, las víctimas iban a ser picadas para no dejar huellas. Pompilio Castillo, líder de la zona, cuenta que “todo el tiempo los delincuentes quieren ingresar a la calle, pero cada día de resistencia que pasa, nos da fortaleza para afrontar estas amenazas e intimidaciones”. Castillo dice que, pese al asedio de los violentos, la situación de seguridad ha mejorado, pues varios de los miembros de esas bandas han sido capturados, y otros, gracias a la presencia de la Policía y la Armada Nacional, fallan en su intento de tomarse el sector. El último caso ocurrió hace tres días, cuando un sujeto armado entró a bordo de un vehículo, pero la reacción de la comunidad y las autoridades posibilitó su captura.“Estos personajes se hacen llamar miembros de la banda ‘Gaitanistas’, pero nuestra opinión es que se trata de muchachos que han perdido sus jefes y por eso buscan imponer algún control”, expresa Castillo.BlindadosLa puerta, construida en madera conocida como chanul, se cierra todos los días a la diez de la noche, pero hay una especie de puerta pequeña por donde salen y entran personas que trabajan o estudian, y que son conocidas por todos los habitantes. Asimismo, la Policía requisa constantemente a todo aquel que intenta entrar a la zona. Aunque hace unos días se generó un debate frente a la presencia de los policías, pues algunos afirmaban que no querían a los uniformados en su territorio, hoy muchos coinciden en que esta vigilancia sigue siendo necesaria. “Es mejor que los policías no se vayan, porque ellos nos protegen y nos ayudan a espantar a los violentos”, opina una mujer que se siente tranquila desde que sus vecinos declararon su calle como una zona de paz. Otros habitantes explican que, además de la puerta que impide el paso a personas no autorizadas, se ha logrado cerrar un sector aledaño a la sede de los directivos de la Zona Humanitaria, donde se han ubicado tablas que obstaculizan el paso desde la calle vecina de Las Brisas hasta el barrio Viento Libre.La calle San Francisco también era conocida como Puente de los Nayeros, porque allí residen muchos habitantes oriundos del río Naya. De hecho cerca del 90 % de la población de este sector proviene de esa cuenca.Esta Zona Humanitaria colinda también con la calle Brisas, otro sector de La Playita, donde se han cometido varios asesinatos.“Hay cinco entradas a la calle, por los puentes de madera colindantes y por la baja mar, aunque ahora hay más presencia policial y patrullajes de la Armada”, cuenta Orlando Castillo, otro líder de la zona que confiesa que ha sentido miedo por las intimidaciones, pero también fortaleza al verse rodeado de la solidaridad de la gente y de las ONG nacionales e internacionales que han fortalecido este proceso pacifista.Y es que la Zona Humanitaria ha contado con el apoyo de Conpaz (Consolidación de la Paz Comunidades en los Territorios), la Comisión de Justicia y Paz, el Perpetuo Socorro Parroquia y la Diócesis de Buenaventura, Witness For Peace, Peace Brigades International, WOLA, Asokatio, un Mundubat, Christian Aid, Lepala, Hernani, Poder Ciudadano, Red de Alternativas, entre otros organismos.Incluso, la misma Human Rights Watch ha estado acompañando este proceso, que se espera se repita en muchos sectores de Buenaventura. Su director, José Miguel Vivanco, conoció de cerca esta iniciativa de paz en su visita del pasado mes de abril al Puerto. Lo que sí le ha extrañado a la comunidad es que el alcalde de Buenaventura, Bartolo Valencia, siga “ajeno” a esta muestra de paz de los habitantes de La Playita, pues no ha aceptado visitar este sector.“Mientras todo el mundo apoya esta propuesta, el Alcalde la deslegitima. Eso es muy triste”, dice uno de los líderes del barrio, quien muestra la copia de la carta de invitación que se le envío a Bartolo para que asistiera a la inauguración de la Zona Humanitaria. Aunque el documento tiene un sello que evidencia que el 13 de abril fue recibido por el Gobierno Municipal, hasta el momento la comunidad no ha recibido ninguna respuesta.

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