¿Y, si por un error, su nombre estuviera en la lista de los más buscados?

Marzo 17, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País, Tuluá
¿Y, si por un error, su nombre estuviera en la lista de los más buscados?

Este es el cartel que repartió la Policía en el 2009 con los delincuentes más buscados.

Desde hace cinco años, Juan Francisco Moreno espera que la Policía rectifique el error, que afectó su buen nombre.

Cinco años después de que la Policía incluyera, por error, a Juan Francisco Moreno en el cartel de los más buscados de Tuluá, este mecánico de motos sigue esperando que se haga justicia y se repare su buen nombre. Todo empezó el 6 de noviembre de 2009 cuando la Policía, desde un helicóptero lanzó miles de volantes en Tuluá; también pegó afiches en calles y edificios de todos los municipios del departamento con los rostros de los delincuentes más peligrosos de la región. Juan Francisco Moreno, quien durante muchos años vivió del taller de mecánica ubicado en la Carrera 30, recibió una llamada de un amigo, que le dijo que su fotografía hacía parte de ese mosaico de criminales por el que las autoridades estaban ofreciendo una recompensa.La foto de Moreno aparecía con el nombre de Luis Eder Martínez Holguín. El verdadero presunto criminal también era natural de Tuluá y fue capturado en Saravena, Arauca, el 13 de junio de 2013. Actualmente, paga una condena en la cárcel de mediana seguridad, en Cómbita, Boyacá, por los delitos de homicidio y fabricación, tráfico y porte ilegal de armas de fuego o municiones.El error que se cometió, sucedió cuando la policía le solicitó a la Dirección Nacional de Identificación de la Registraduría, la tarjeta decadactilar de un hombre identificado como Luis Éder Martínez Holguín, un prófugo de la justicia y esa entidad confundió la información y envío la fotografía de Francisco Moreno para que la incluyeran en el cartel de los más buscados.A partir de ese momento, Moreno empezó a vivir un calvario, perdió su tranquilidad, pues permanentemente lo llevaban detenido, le buscaban antecedentes, los reseñaban y le hacían interrogatorios.“Durante ese tiempo me tuve que esconder en mi propia casa, cerré el taller porque los clientes no volvieron a buscarme, perdí cuatro propiedades por $ 300 millones y al final tuve que irme del país por temor a los caza recompensas”, dice Juan Francisco, con la voz entrecortada.“Más que una indemnización económica, lo que estoy pidiendo es que la Policía rectifique de manera pública el error que cometió conmigo, porque tengo derecho a recuperar mi buen nombre y mi imagen ante la sociedad, porque soy una persona que toda la vida se ha dedicado al trabajo honesto y jamás le hecho mal a nadie”, agrega.Juan Francisco recuerda que “una vez estaba en la Alcaldía de Tuluá, haciendo una diligencia en la oficina del Sisbén y alguien llamó a una línea gratuita de la Policía indicando que allí se encontraba uno de los delincuentes más buscados”. En otra oportunidad, este hombre se encontraba con su familia en un restaurante de la ciudad, cuando de repente se vio rodeado de varias unidades del Ejército, gracias a otra llamada que alguien hizo al reconocer su rostro con la fotografía del cartel.Por esa razón, decidió salir de Tuluá, cerrar su taller y refugiarse en Ecuador, donde permaneció dos años, trabajando de vendedor ambulante para sobrevivir. “Fue una época muy dura, porque estuve alejado de mis hijas, pasando grandes dificultades, en un país extraño y sin haber cometido ningún delito”, expresa. Una larga esperaJuan Francisco Moreno recurrió a la Procuraduría en donde fracasó un proceso de conciliación entre las partes involucradas.Luego, en enero de 2012, el abogado Orlando Lasprilla Vásquez, buscando que el Estado colombiano reparara los daños morales y económicos que le causaron a su cliente, entabló una acción de reparación ante el Juzgado Administrativo de Descongestión de Buga.Dos años después, el 23 de junio de 2014, a través de la sentencia 054, el juez Rogers Arias Trujillo negó las pretensiones al considerar que no hubo falsificación en la tarjeta decadactilar presentada por al Registraduría Nacional.Según el abogado, durante todo ese tiempo “la policía ni la Registraduría accedieran a hacer una prueba pericial para hacer una prueba morfológica, en la cual podíamos demostrar que Juan Francisco Moreno y el señor Luis Éder Martínez Holguín, eran dos personas totalmente diferentes”.El fallo fue apelado y se espera que el Tribunal Administrativo del Valle del Cauca resuelva la segunda instancia.

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