Violencia en Cali da un respiro gracias a toque de queda para menores de edad

Febrero 12, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Violencia en Cali da un respiro gracias a toque de queda para menores de edad

En el 70% de los hechos violentos que se registran en las comunas del Distrito de Aguablanca están involucrados menores de edad. Los operativos del toque de queda han reducido a más de la mitad las riñas entre pandillas de adolescentes.

Según la Policía, en las comunas donde se aplicó la medida, crímenes bajaron un 25%. Cerca del 70% de los hechos violentos que ocurren en estas zonas están involucrados menores.

¿Ha sido efectivo el toque de queda para menores de edad? La madre de José Alejandro se apresura a responder. Cuenta con asombro que en los últimos fines de semana su hijo de 15 años ha entrado a la casa antes de las 10:00 p.m. Todo un milagro, confiesa la mujer que desde hace 20 años vive en el barrio Manuela Beltrán (Comuna 14), el cuarto con más homicidios en Cali. A pocos kilómetros, en las calles de El Vallado (Comuna 15) don Fredy Quiñones, padre de una niña de 14 años, califica la medida como un alivio. Se levanta de la silla desde donde atiende su panadería y señala con la mano derecha varias esquinas. “En esos sitios se reunían unos diez menores los viernes y sábados. Mi hija vivía desesperada por estar en esos parches y yo ya no sabía qué hacer”. Don Fredy y la madre de José Alejandro aclaran que su intención no es mantener a los menores “encarcelados”. Es sólo que en las comunas del Distrito de Aguablanca la mayoría de los padres de familia coincide en una afirmación: sus hijos están en alto riesgo de ser víctimas o victimarios del drama de la delincuencia.Las cifras les dan la razón. De acuerdo con los estimados de la Corporación El Señor de los Milagros, que trabaja con niños y adolescentes vulnerables, en cerca del 70% de los hechos violentos que ocurren en estas zonas están involucrados menores.Debido a este panorama, el pasado 12 de enero el Gobierno local implementó en las comunas 13 y 15 el toque de queda los fines de semana, desde las 11:00 p.m. hasta las 5:00 a.m. Luego lo extendió a la 14, 16 y 21 y desde el viernes la Comuna 18 (del Sur) también entró en la lista de intervenidas.Los enfrentamientos a muerte entre pandillas, el tráfico de estupefacientes, el sicariato y los atracos son algunos de esos riesgos que a diario acechan a los adolescentes de estos sectores. Reducción en númerosAunque los padres de familia dicen haberse quitado una enorme preocupación, lo que hoy se preguntan los ciudadanos es si la medida ha logrado disminuir la ola de violencia que el año pasado dejó 1.870 muertos en la capital del Valle.Para el general Fabio Alejandro Castañeda, comandante de la Policía de Cali, los resultados son contundentes: con el toque de queda la criminalidad en estas comunas ha bajado un 25%.En la Comuna 14 se habla de una reducción en las muertes violentas. Entre el 1 de enero y el 8 de febrero se cometieron siete crímenes, cuatro menos que en el mismo período del 2011. El comandante (e) de la estación de El Vallado, el teniente Andrés Silva, también ha sentido un ambiente más pacífico en los barrios de la Comuna 15. En lo que va corrido del 2012 van 16 asesinatos frente a 22 del año pasado. A pesar de que en otras comunas como la 13, la cifra de crímenes sólo ha variado en un caso, los uniformados que cubren esta zona sostienen que la aplicación del toque de queda ha reducido a más de la mitad las riñas entre adolescentes. Antes de la medida, entre viernes, sábado y domingo se registraban un promedio de 250 peleas entre pandillas que se disputan a sangre y fuego el territorio, “pero ahora la cifra es menos de 100, la mayoría entre adultos”, señala el teniente Sergio Torres, comandante de la estación de El Diamante.Alivio en UrgenciasEsa reducción le ha dado también un respiro a los hospitales que cada fin de semana colapsaban debido al alto número de menores heridos. El doctor Laureano Quintero, de la Unidad de Trauma del Hospital Universitario del Valle (HUV), se declara satisfecho con la medida. Explica que en el 2011 la entidad recibió a diario unos seis pacientes con impactos de armas de fuego, pero desde enero la cifra bajó a tres. “Ahora tenemos un promedio que desde hace años no se veía en Cali”. Otros centros asistenciales, ubicados en el corazón del Distrito, también han visto una reducción en la llegada de heridos durante los fines de semana. La jefe de enfermeras del Hospital Carlos Carmona (Comuna 16), Ximena Arcila, lo confirma. Cuenta que la congestión de pacientes en la sala de urgencias ha bajado un 20% los fines de semana.En el Hospital Isaías Duarte Cancino, del barrio Mojica (Comuna 13) -el tercero con más asesinatos en Cali-, uno de los hombres que atiende el servicio de emergencia también reconoce la disminución. “Ya no se reciben ocho ni diez pacientes diarios, sino dos o tres”. Estos resultados se deben -según el secretario de Gobierno, Carlos José Holguín- a la aceptación que ha tenido la medida entre la comunidad. “Los padres están adoptando un autocontrol e, incluso, los menores están colaborando”. La hija de Teresa, habitante del barrio El Retiro (Comuna 15), es una de esas adolescentes que ahora dedica las noches de los viernes y sábados a ver televisión. “Antes nos quedábamos hasta la medianoche hablando en la calle con mis amigas, pero ya no salimos ni a la tienda. Qué miedo que nos lleve la Policía”. Sin embargo, los uniformados reconocen que no todos son tan obedientes. Algunos menores que están involucrados en grupos delincuenciales poco respetan la restricción de horario. “Cuando nos ven entran disparados a la casa muertos de la risa y apenas nos vamos, vuelven a la calle”, cuenta un policía. Esta situación se debería a que la medida se ha aplicado sólo de forma pedagógica. El mayor Andrés Chacón, comandante (e) del Distrito 4 (que cubre todo Aguablanca), está de acuerdo en que se incorporen acciones coercitivas como llevar a los adolescentes a un albergue. Pero el director regional del Instituto de Bienestar Familiar (Icbf), John Arley Murillo, recuerda que el déficit de estos sitios impide aplicar sanciones. Los cupos están a reventar. Actualmente el Centro de Rehabilitación Valle del Lili tiene 344 adolescentes y el Buen Pastor alcanza los 216 internos.A pesar de los evidentes resultados que ha logrado la medida, los líderes de las comunas intervenidas advierten que hasta el momento sólo se ha atacado la consecuencia del problema. “El toque de queda es bueno para enfrentar la violencia, pero qué estamos haciendo por la causa, esa que nace porque los jóvenes no tienen oportunidad de estudiar ni trabajar”, insiste Carlos Cuero, de la Corporación El Señor de los Milagros.Don Fredy y la madre de José Alejandro también recuerdan que en sus barrios se requieren proyectos sociales, pero confían en que atacar esa consecuencia parece ser un paso efectivo hacia la pacificación de los territorios más violentos de Cali.

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