Una alianza que rinde frutos en el Pacífico

Diciembre 26, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Una alianza que rinde frutos en el Pacífico

Coordinación. El comandante del Comando Conjunto Pacífico, general Jorge Antonio Herazo, ultima detalles de operaciones con el brigadier general Raúl Torredo de la Escuela de Aviación Marco Fidel Suárez y el contralmirante Hernando Wills de la Fuerza Naval del Pacífico.

El 23 de diciembre del 2009, en medio de un panorama preocupante, se activó el Comando Conjunto Pacífico, integrado por la Tercera División del Ejército, la Fuerza Naval y el Comando Aéreo de Combate N0. 3 de la Fuerza Aérea. En su primer año, ha cumplido, pero siguen los retos.

Estaban perdiendo la guerra. A diario recibían noticias de hombres muertos, heridos y mutilados. Hace un año, en esos días de derrota, las Fuerzas Militares entendieron que debían cambiar de estrategia, porque los grupos ilegales hacían fiesta en regiones como Cauca, Nariño y Valle.Los constantes ataques de la guerrilla con minas, francotiradores y granadas fueron el detonante para el Gobierno, que finalmente decide unir sus fuerzas. Entonces en la mañana del 23 de diciembre del 2009, en medio de un panorama preocupante, se activa el Comando Conjunto Pacífico, integrado por la Tercera División del Ejército, la Fuerza Naval y el Comando Aéreo de Combate N0. 3 de la Fuerza Aérea.El reto había comenzado y ahora, aquellos uniformados que poco se conocían, debían compartir personal y todos los recursos para ganarles la batalla a los grupos guerrilleros y a las bandas criminales en Caldas, Risaralda, Cauca, Valle, Quindío, Nariño y otros cuatro municipios del Chocó.Hoy, después de un año de operaciones en una región manchada por la violencia, el jefe y líder del Comando, el general Jairo Antonio Herazo, dice sentirse satisfecho con el trabajo de esta terna de combate, que según sus cálculos aumentó la efectividad en la región en un 70%.“En estos primeros doce meses, el balance es positivo. Hemos dado golpes contundentes al narcotráfico porque al trabajar en conjunto el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea las operaciones se hacen con más movilidad”, explica. Las últimas estadísticas dicen que en su primer año de lucha el Comando realizó 1.173 capturas, destruyó 1.100 artefactos explosivos y lideró la entrega voluntaria de 275 guerrilleros. La pregunta es si estos resultados han sido suficientes para frenar la ola de inseguridad que se vive en la región con más problemas de narcotráfico y seguridad en el país.Tres piensan más que unoCompartían los mismos sitios de operación, incluso en muchas ocasiones se chocaron entre ellos. Pero ni la Armada ni el Ejército ni la Fuerza Aérea compartían sus planes de guerra en el Pacífico. “Cada quien hacía sus propios trabajos de inteligencia. Estábamos trabajando doble y los recursos que teníamos se desperdiciaban. Pero ahora yo puedo disponer de militares, aeronaves y embarcaciones y así planear mejor las operaciones”, explica el general Herazo.El brigadier general Raúl Torredo, comandante de la Escuela de Aviación Marco Fidel Suárez, asegura tener pruebas de aquella optimización de recursos.“Antes de la activación del Comando Conjunto, la Fuerza Aérea, a través de la Escuela, realizaba en promedio 27 operaciones anuales, pero este año ese número ascendió a 79 trabajos conjuntos, en los que hemos destruido 24 campamentos terroristas”, cuenta el General.Con los mismos recursos del 2009, la Fuerza Aérea dice haber hecho mil horas más de sobrevuelos de inteligencia: 5.611, frente a las 4.524 del año anterior.Para el contralmirante Hernando Wills, de la Fuerza Naval del Pacífico, aunque no hay un cambio sustancial en las cifras con respecto al año anterior, este año con la unión sí hay un gran avance en la percepción de seguridad de la región.“Hay una integración de esfuerzos y un sistema de apoyo fuerte entre los tres y por eso hemos sido más efectivos. Además se ha logrado un acercamiento con la comunidad”, declaró el Contralmirante.En medio de esa coordinación de la que hoy habla el Comando, también los líderes del grupo reconocen que ha sido difícil unificar tres fuerzas con distancias tan grandes en su filosofía. Incluso adaptarse a la forma de hablar, de tratarse y de actuar de cada organismo se convirtió en otra batalla para los uniformados.El general Herazo reconoce tímidamente que existía mucha prevención en el grupo. “Todos estaban muy reacios al cambio porque cada uno estaba acostumbrado a un determinado tipo de relación y llegar a combinar eso fue difícil”. Lo cierto es que para el general (r) Harold Bedoya, ex comandante de las Fuerzas Militares, a pesar de aquellas diferencias, hoy el comando cuenta con un envidiable respaldo militar. “Todas las entidades están muy conectadas con el Comando y eso ha facilitado su proceso de adaptación. Hoy me parece que tienen un buen balance en una zona que ha sido la más abandonada por el país”. “No ha sido suficiente”La guerra desatada por la fuerte presencia de las Farc, del ELN y de las bandas criminales al servicio del narcotráfico siguen marcando un destino violento en el Pacífico, uno que para muchos sectores pone en aprietos al Comando Conjunto. Y el talón de aquiles es el control del territorio en Cauca y Nariño, dos de los seis departamentos del país con presencia del ELN. Otro enemigo para el Comando. Además del karma que cargan con las Farc, que este año en el Cauca propiciaron 27 hostigamientos a 20 municipios. Diego Arias, asesor del Programa Presidencial de Derechos Humanos, advierte que a pesar de las acciones del Comando, aún hay muchos vacíos en la seguridad. “Las Farc han creado una estrategia ofensiva en estas regiones, una guerra de guerrillas difícil de combatir. El reto está en ser más efectivo y desarticular esos grupos guerrilleros y criminales”. Los informes de seguridad revelan más preocupaciones para el Comando. Según las cifras del Observatorio del Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arco Iris, por las rutas del Pacífico sale más del 40% del total de la droga que se mueve en el territorio nacional, y la región enumera la lista de cultivos ilícitos: del 2003 al 2010 pasó de 15.000 hectáreas a 25.167.Para Ariel Fernando Ávila, analista de la Corporación, la pregunta no debe ser si el comando ha fallado en el control de esta situación, sino qué habría pasado si no se hubiera creado. “El Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea han trabajado bien juntas, pero la situación sigue siendo muy crítica, entonces es bueno que se haya creado, pero aún falta mucho. Todavía hay muchas alarmas en el Pacífico, por ejemplo que es la zona del país donde se han infiltrado más miembros de las Fuerzas Militares por bandas que no han sido tan golpeadas, como Los Ratrojos”.Para monseñor Héctor Epalza, obispo de Buenaventura, y Monseñor Gustavo Girón, obispo de Tumaco, el narcotráfico tiene postrados a estos puertos. “Las masacres y desapariciones y ver el mar convertido en un vertedero de cadáveres hacen pesar que el conflicto sigue igual de grave”.Los religiosos y líderes comunitarios denuncian que las cuencas de los ríos Patía, Mira, Naya, San Juan, Baudó y Atrato y zonas como el paso de Las Garrapatas y el Plateado en Tumaco se han convertido en el refugio de la droga y de los delincuentes. Al gestor de Paz y Convivencia del Departamento, Frangey Rendón, lo que más le preocupa es la vulnerabilidad de la población. “Hay que mejorar la protección a los ciudadanos porque el Comando está trabajando en objetivos específicos, pero cuando éstos se cumplen se abandonan los territorios y no hay un seguimiento a la comunidad, que luego se enfrenta a los grupos armados que regresan a cobrarles su colaboración con la fuerza pública”. El ex ministro de Defensa Camilo Ospina coincide con la apreciación de Rendón y recuerda que la falta de judicialización contribuye a que luego de operaciones militares, aún queden espacios de inseguridad. “Mientras que no se encierre a los delincuentes, la violencia siempre volverá”.Pero el general Herazo sigue siendo optimista e incluso promete que el próximo año el comando acabará con algunos enemigos. “El gran reto para el 2011 es desarticular esas cuadrillas de las Farc que se mueven en Valle, Cauca y Nariño”.

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