Una agenda ‘distinta’ es la apuesta de Gobierno y las Farc en este proceso de paz

Octubre 15, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Hugo Mario Cárdenas López, Reportero de El País

Analistas destacan que en este nuevo acercamiento entre el Gobierno y las Farc hay pedidos conciliables. La carta de navegación de este proceso solo contiene cinco puntos concretos de discusión.

Ninguna de las agendas que fueron discutidas en las fallidas negociaciones de paz de administraciones anteriores había despertado tanta expectativa entre la opinión pública como la que este lunes empezarán a discutir en Oslo, Noruega, los delegados del Gobierno Nacional y los representantes de las Farc. A diferencia de esas sábanas extensas cargadas de retórica y deseos inalcanzables, esta carta de navegación contiene sólo cinco puntos concretos de discusión, algunos de los cuales no demandarían un gran esfuerzo porque hacen parte de iniciativas y proyectos que ha impulsado ya el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, consideran algunos analistas.El exprocurador Jaime Bernal Cuéllar, quien tomó parte en varios de los anteriores diálogos de paz, destacó la discreción con que se inició el proceso previo y que haya una agenda con propuestas concretas y delimitadas “lo que es una muy buena base para iniciar los diálogos”.“Creo que en el pasado se manejaron agendas mucho más abstractas, más generales, que permitían extender en tiempos esos temas y creo que aquí se logró algo mucho más concreto”, dijo Bernal.El expresidente Ernesto Samper, por su parte, dijo en diálogo con El País que “la mejor agenda es la que acuerden las partes” porque son ellos quienes consideran la importancia de cada uno de los temas que se deben discutir.“No se puede convertir la agenda de la paz en una especie de lista de mercado, para meter todos los temas. Si esos son los puntos que las partes han acordado, pues es esa la mejor agenda”, indicó el ex mandatario liberal.Sobre los cinco puntosEl llamado ‘Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera’, que es la base de la negociación que se inicia en Oslo, fue aprobado por delegados del Gobierno y las Farc en varias reuniones secretas en La Habana y ha sido considerado por las partes como una agenda “realista” y “realizable”.Para muchos ya la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras facilita el acercamiento en los puntos uno y cinco de la agenda, que contemplan el desarrollo agrario integral y la atención a las víctimas del conflicto, respectivamente.Sin embargo Lázaro Viveros, asesor de paz durante el gobierno de Andrés Pastrana, se mostró muy prudente frente a los resultados y aseguró que no habrá nada fácil en las discusiones y que el tema de las tierras es tan importante para las Farc en su agenda, que por allí se podría afectar la negociación.“Se ha mostrado la Ley de Víctimas como un avance en el proceso, pero fíjese que la normativa no está funcionando y que la misma guerrilla no está de acuerdo con la ley. Mucha gente cree que esto va a ser como en el Congreso, a pupitrazo limpio, pero va a ser todo lo contrario. Yo que conozco la actuación de la guerrilla creo que hoy la posibilidad de paz es casi ninguna”, dijo Viveros.Los otros tres puntos que estarán contemplados en la mesa de los diálogos son: el fin del conflicto armado, la desmovilización y participación de los jefes guerrilleros en política y la solución al problema del narcotráfico.Este último elemento, considerado como uno de los temas álgidos a los que deberán hacer frente las comisiones negociadoras. Sobre la reinserción de guerrilleros a la vida civil, el analista y politólogo Alejo Vargas destacó que es un tema que genera también mucha expectativa porque “por primera vez se incluye en la agenda, de manera expresa, la dejación de armas y la finalización del conflicto”.También será importante para bien del país, aseguró el expresidente Samper, lograr los mecanismos que les permita a las Farc, en una eventual desmovilización, participar en procesos democráticos.“El hecho de que ellos (las Farc) cambien la lucha armada para defender sus ideas mediante la lucha democrática, me parece que es un gran negocio para la democracia y para el país”, aseguró el exmandatario liberal. Coinciden todos en que el proceso no será fácil y que seguramente va a experimentar altibajos, pero el simple hecho de sentarse a dialogar será siempre una renovada esperanza de acabar con cerca de 50 años de conflicto armado.

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