Terminaron las honras fúnebres a sacerdotes asesinados en Roldanillo

Septiembre 30, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Luis Gerardo Castro Castañeda y Redacción de El País Cartago

Con una misa celebrada por los obispos de Cali, Palmira, Buga, Pereira, Buenaventura y Medellín, este lunes terminaron las honras fúnebres de los dos sacerdotes que serán enterrados en Cartago y Zarzal.

Hacia el mediodía de este lunes salieron del templo de San Sebastián de Roldanillo los cuerpos sin vida de los sacerdotes Bernardo Echeverry y Héctor Fabio Cabrera para ser sepultados en Zarzal y Cartago.Los sacerdotes fueron despedidos con una eucaristía presidida por el obispo de Cartago, Monseñor Alejandro Castaño Arbeláez y más de 200 sacerdotes del Valle y Colombia que llegaron a despedir a sus compañeros sacerdotes. La celebración también contó con la presencia de los obispos de Cali Monseñor Darío Monsalve; Palmira, Monseñor Edgar; obispo emérito de Cali, Monseñor Francisco Sarasti; Pereira, Monseñor Rigoberto Corredor; Buga, Monseñor Roberto Ospina; Buenaventura, Monseñor Héctor Epalza y de Medellín, el obispo auxiliar Monseñor Edgar Aristizabal.La ceremonia inició a las 10:00 de la mañana con el templo totalmente lleno. Miles de personas no pudieron ingresar y se quedaron en el parque de manera silenciosa esperando el final de la ceremonia. Todo era tristeza y llanto. El silencio en todo el pueblo era notable. Nadie quiso quedarse en casa. “Exigimos justicia”, dijo Miguel Echeverry, hermano del padre Bernardo Echeverry. “En Colombia, la vida no tiene valor alguno, “como hermano de uno de los sacerdotes asesinados, hago un llamado a la sociedad para que nos sacudamos esto no puede seguir pasando”, añadió Miguel Echeverry, hemano del padre Bernardo.Para el padre Fabio Jaramillo, vicario de la Diócesis de Cartago, "Dios es el que juzga, él premia y castiga. Seguiremos recordando a nuestros padres, a ellos nos los han quitado de la tierra, pero no del corazón". “Es una vergüenza, es una injusticia y esto Dios lo tiene que castigar muy severamente. Estamos muy desconsolados. Exigimos que las autoridades encuentren a los culpables”, manifestó Daniel Rojas, un amigo cercano de los sacerdotes.Alfredo Aragón habló por la familia del padre Héctor Fabio Cabrera, quien manifestó que Dios ya tiene a su lado al padre Héctor y agradeció el acompañamiento y solidaridad de la comunidad. “Reclamo justicia”, puntualizó Aragón. “Que este hecho tan luctuoso para la iglesia católica, nos sirva para abrir espacios para la Paz. Le pedimos al Estado que tenga más acciones contundentes con relación a la justicia, para que estos crimines no queden impunes como tantos crímenes aquí en Colombia”, anotó Monseñor Edgar García Gil, Obispo de Palmira.En su momento, el alcalde de Roldanillo, Julián Cabrera, dijo: “Pedimos Justicia en Roldanillo. Como alcalde y con todas las autoridades hemos tomado todos los protocolos para dar con el paradero de los asesinos. Este crimen no quedará impune. Le pedimos perdón a Dios por este crimen tan terrible.” Frente a las investigaciones, el alcalde de esta localidad dijo que pronto se dará con los culpables.“Estamos en eso, no puedo decir nada más para no afectar las investigaciones que las autoridades están adelantando. Pero estamos trabajando muy duro en el tema”, agregó el mandatario. Entierro en Cartago La bóveda No. 1975 del cementerio Diocesano de Cartago es desde hoy la última morada del padre Luis Bernardo Echeverry Chavarriaga, asesinado la noche del viernes en la casa cural de la que fue su parroquia en Roldanillo durante los últimos tres años.Su féretro llegó al camposanto a las 3:00 de la tarde, en medio de centenares de feligreses, amigos, sacerdotes, familiares y de beneficiarios de los programas que apoyaba desde la parroquia San Sebastián, quienes reprocharon el crimen.Monseñor Jairo Uribe, director de la Corporación Diocesana en Cartago, fue el encargado de darle el último adiós a su compañero y amigo. Varios sacerdotes de la Diócesis de Cartago, lo acompañaron.Monseñor señaló que el padre Echeverry se caracterizó por “su fraternidad con el presbiterio y su celo pastoral”, asimismo recordó que apoyó la construcción de nuevas parroquias e iniciativas en beneficio de la comunidad.Alberto Echeverry, hermano del Padre Luis Bernardo, dijo por su parte que siempre estuvo entregado a los feligreses, que a la familia la acompañó en los buenos y malos momentos y que la investigación está en manos de las autoridades. “Que sea lo que Dios quiera, pero que no vuelvan a repetirse estos hechos”, recalcó.Personas de Medellín, Roldanillo y Cartago llegaron hasta el cementerio para darle el último adiós a este párroco que el pasado 5 de septiembre cumplió 69 años de edad y que fue ordenado sacerdote el 1 de marzo de 1969, a los 25 años de edad, por Monseñor José Gabriel Calderón, primer Obispo de la Diócesis de Cartago.El padre Luis Bernardo Echeverry estudió derecho canónico en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma entre 1981 y 1983, fue párroco de las parroquias San José en La Unión y el Perpetuo Socorro en Cartago. Además fue vicario y miembro del consejo presbiterial y del consejo económico de la Diócesis de Cartago.Uno de sus proyectos más grandes en Roldanillo fue Acepaz: Alimento, Convivencia, Esperanza y Paz, que beneficia a 72 familias de la zona urbana y 40 de la zona rural.Hernándo García, coordinador del proyecto, explicó que Acepaz trata de establecer huertas caseras para crear una convivencia alrededor de estos cultivos agroecológicos.“Ahora la idea es seguir con el proyecto en memoria del Padre Echeverry, porque él era la cabeza de esto”, indicó.Al final, en medio de aplausos, algunas banderas blancas y el llanto de quienes compartieron con él, el Padre Echeverry fue despedido en la última bóveda de uno de los bloques del ala derecha del cementerio Diocesano desde donde esperan siga velando por sus feligreses en el norte del Valle.

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