“Tengo esperanza por la fuerza de las colombianas”: Margot Wallström

“Tengo esperanza por la fuerza de las colombianas”: Margot Wallström

Agosto 09, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra S. | Editora de Orden
“Tengo esperanza por la fuerza de las colombianas”: Margot Wallström

Margot Wallström, quien fue la Representante Especial de la ONU para la Violencia Sexual.

Margot Wallström, quien fue la Representante Especial de la ONU para la Violencia Sexual, visitó Cali y habló de la importancia de las mujeres en el proceso de paz.

Octubre de 2010. El Congo.Margot Wallström está reunida con un grupo de mujeres de un pueblo del Congo. Una de ellas llora. “Mamma, somos nosotras quienes hemos parido los soldados, pero mujeres viejas son violadas por muchachitos (...) ¡Haz todo lo que esté en tu poder para ahuyentar al enemigo que se esconde en el bosque, porque nosotras sufrimos! ¡Lloramos, a mi hija!”.La cámara enfoca a Margot. La rubia llora. Esta mujer, de origen sueco, de ojos verdes y rostro dulce, ha recorrido el mundo como la Representante Especial del Secretario General de las Naciones unidas sobre la Violencia Sexual en conflicto hasta el 2012. Actualmente es Presidente de la Universidad de Lund en Suecia. Marzo de 2012. ColombiaMargot llega a un casa de madera en algún lugar de Colombia. En una humilde habitación están sentadas un grupo de mujeres en sillas plásticas. “Ellas empezaron a hablar y todas querían ser escuchadas. Eran historias de violencia, de abuso, de secuestro, de asesinatos, de violaciones. Había mujeres jóvenes, viejas, sin dientes, pero sobre todo valientes.Una de ellas relató que -‘él me pega cuando está borracho. Ha tratado de ahorcarme y se que algún día lo lograra. He ido a la Policía, pero no ha hecho nada’.-Otra mujer me contó: ‘no se dónde está mi hijo, se lo llevaron hace algunos años. ¿Me puedes ayudar a encontrarlo?-Y una joven dijo: ‘A mi me violó las Farc cuando tenía 10 años’. Entonces, al escuchar todas estas historias, dije, ya no hay más aire en la habitación y solo podemos llorar un poco juntas y reirnos cuando alguien propone que las mujeres se organicen en una guerrilla rosa (un grupo de mujeres que con un sari rosa luchan contra el maltrato y las injusticias) como la de India”.6 de agosto de 2014. Cali.Margot está sentada en la sala de espera de un hotel de Cali. Llegó a Cali para asistir al Foro de Víctimas del Conflicto Armado, como una de las invitadas especiales. Por casi una hora le dio una entrevista a El País. Compartió sus historias. Su dolor. Pero, pese a todo lo que ha visto y escuchado, tiene esperanza. Margot, usted ha recorrido el mundo, ha visto y escuchado el dolor de estas mujeres, ¿cómo hace para quitarse tanto dolor de encima al llegar a su casa, al cerrar los ojos e intentar dormir?No puedo. Todo eso te deja con un corazón más pesado o con problemas para dormir. También a estas mujeres. Como olvidar esas historias, como la que me contó una mujer aquí en Colombia con la que hablé en el 2012.Ella fue recogida por unos hombres en un jeep cuando esperaba el bus. No está segura de quienes eran, lo único que sabe es que era hombres en uniforme, se la llevaron a una cabaña, eran cinco o seis. La expusieron a las cosas más horribles. La torturaron, la violaron y todo lo que uno se puede imaginar. Y la lanzaron desnuda en el río helado. Ella se despertó en esas aguas y decidió que iba a vivir, a contar esa historia y se iba a vengar.-Silencio. Margot estira su mano, con un gesto de parar. Su rostro está mojado por las lágrimas. Su voz de rompe-.Esta es su segunda visita al país. La primera fue en el 2012 como representante especial de la ONU, ¿cuál es su percepción actual del tema de víctimas?Antes de que se terminara mi mandato en la ONU fui invitada por el Gobierno. Creo que el tema de la violencia sexual, que está en la agenda internacional del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ha escalado en la agenda política del país. Aquí se ha adoptado una agenda legislativa muy ambiciosa y la Corte Constitucional hizo un fallo sobre este tema. Y lo que está pasando hoy, en esta reunión con las víctimas, es importante. En la violencia sexual se tiene una concepción equivocada de que no hay nada que hacer porque es inevitable que ha ocurrido en todas las guerras. Pero hay que saber que la violencia sexual si se puede evitar y eso es lo que tenemos que explicar.En este momento con el proceso de paz en La Habana, usted cree que si va a ver justicia y verdad para las víctimas de violencia sexual...No tengo la información suficiente para opinar sobre el proceso de paz, pero es en un foro como este es y en la discusión que se da en las organizaciones para que las mujeres sigan ejerciendo presión y sean parte del proceso.Hay que garantizar que se oiga a las mujeres, a las víctimas, para que sus temas estén en las conversaciones de paz. La principal razón por la que yo tengo esperanza es por la fuerza de las mujeres colombianas. Hay un principio rector: Nada para las mujeres sin las mujeres. Entre 1992 y 2011 ha habido 35 procesos de paz, con menos del 3 % de los mediadores y solo el 4 % de los firmantes mujeres. Los diálogos de paz son una prueba del rol de las mujeres en la paz.En Colombia se ha tenido la percepción o el imaginario que los paramilitares cometieron abusos sexuales contra la población, pero en el caso de la guerrilla estos son cometidos a las mismas guerrilleras...No importa quien sea el victimario sino el daño que hace en sus víctimas, los efectos en la sociedad son infortunadamente los mismos. En la sentencia de la Corte Constitucional se dice que en el conflicto armado colombiano, la violencia sexual era ejercida por todos los grupos armados ilegales y, en casos aislados, por integrantes de las fuerzas armadas del país. Es una realidad invisible, generalizada y sistemática.En la visita que hice a Colombia hablé con una joven exguerrillera, que me contó que cuando los jefes lo solicitaban ella tenía que ir donde ellos a mantener relaciones. Pero ella sentía que no había sido violación.Lo que hemos visto en Colombia es que la mayor parte de los agresores tienen uniformes, sean guerrilla, bandas criminales o miembros de la Fuerza Pública.En el proceso de Justicia y Paz, en las versiones de los paramilitares muchas de las víctimas de abuso sexual pueden ver a la cara a su agresor, para que éste reconozca lo que le hizo...Pero es algo en lo que se debe tener mucho cuidado, por la víctima. Es ella la que tiene que decidir si quiere ver a su agresor para no ser revictimizada.En Bosnia, donde se dio la violencia sexual como una limpieza étnica, se dio un proceso en el que las víctimas debían enfrentarse a sus agresores, y hay que tener cuidado.Usted decía que el Congo era la capital de abuso sexual, ¿cuál es la realidad de la violencia sexual de países como el Congo, República Centroafricana y Sudán del Sur?Repetí esa frase de un periodista. Lo que quería decir al citar esa frase era que el Congo y otros países, en los que la violencia sexual ha sido una plaga por tanto tiempo, tienen que escribir y crear una nueva historia. Una nueva realidad.No es muy diferente allá que en otras partes, para las víctimas de violencia sexual la historia es igual. Yo encuentro los mismos tipos de sufrimiento de estas mujeres en los países que he visitado. Las caras pueden cambiar, el color de la piel puede cambiar pero las historias son muy similares y los efectos en la sociedad también los mismos. No creo que se pueda comparar y clasificar el sufrimiento. Lo que tenemos es un registro histórico de ese sufrimiento.¿Y la misma impunidad?Si hay impunidad. Aunque no la misma, hay diferentes niveles de avances a la hora de luchar contra la impunidad. Hemos visto que la impunidad ha sido la razón principal para evitar que este fenómeno no se detenga porque si no hay consecucencias de las acciones de la violación pues las violaciones siguen. Pero hemos empezado a ver avances muy importantes, incluido en el Congo, donde ha habido procesos judiciales que han llevado a la gente a la cárcel por violaciones sexuales. Es por eso que digo que hay razones para tener esperanza.

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