Suroccidente, el nuevo centro de operaciones de las Farc

Julio 18, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Suroccidente, el nuevo centro de operaciones de las Farc

El Cauca es uno de los departamentos del país donde más se registran acciones de las Farc. Hace unos días 460 casas quedaron destruidas por chivas bomba en Toribío, el 9 de julio del 2011.

En los últimos tres años las acciones terroristas de las Farc se incrementaron, hasta junio del presente año ya se contabilizaban 1.115. El Cauca, uno de las regiones más afectadas.

El suroccidente del país es el nuevo centro de operaciones desde donde los miembros de las Farc estarían planeando y ejecutando su arremetida militar. Así lo explicó a El País el analista León Valencia, director de la Corporación Nuevo Arco Iris, que el pasado domingo presentó un informe acerca de la realidad del grupo subversivo. “Cali es la ciudad más importante para las Farc, debido a que su ubicación e importancia económica les sirve para la logística y consolidación de su movimiento político”, declaró León. Según el experto, luego de que las Farc fallaran en su intento de tomarse Bogotá se desplazaron a la zona de Cauca, Valle y Nariño, donde operan con varias estructuras del Comando Conjunto Occidente, como los frentes 30 y 6. Durante el primer semestre de este año en el norte de Nariño y el sur del Cauca las Farc y ‘Los Rastrojos’ han registrado 31 acciones militares de enfrentamiento, según lo reveló el informe. Urge cambio de estrategia León Valencia hizo un llamado de atención para que las Fuerzas Militares cambien la estrategia que utilizan para enfrentar a las Farc. “La guerrilla ahora tiene una nueva forma de combatir que le ha permitido sobrevivir, pero la Fuerza Pública no ha podido adaptarse a eso. Ya es hora de que se reconozca que el fin de las Farc no está cerca y, al contrario, están reacomodándose”. Según el analista, las Fuerzas Militares deben fortalecer sus métodos de combate en tierra, pues actualmente casi toda la ofensiva se concentra en la parte aérea. El País presenta las seis conclusiones más importante del reciente informe de la Corporación Nuevo Arco Iris. Golpes a afiles no es el finLa muerte de ‘Alfonso Cano’, que se ha convertido en lamisión de las FF.MM., sería un golpe fuerte para la estructura de las Farc, pero no supone su desaparición. Así lo advirtió el informe que explica que a pesar de que parte de la estrategia se ha enfocado en blancos de alto valor, sobre el terreno dichas bajas no causan los efectos esperados.Tal es el caso de la muerte del ‘Mono Jojoy’ que, aunque obligó al grupo subversivo a hacer cambios, no generó desmovilizaciones masivas ni desapariciones de frentes armados. Según lo explica el informe, una de las estrategias de la guerrilla ha sido abandonar las zonas de periferia para regresar a los centros urbanos. El salvavidas de ‘Cano’El análisis de la Corporación Nuevo Arco Iris explica que luego de la muerte de ‘Manuel Marulanda’, ‘Alfonso Cano’ llegó a la comandancia de las Farc con el propósito de crear una estrategia para contrarestar las acciones de la Fuerza Pública. “El Plan 2010, concebido en el 2008, es el modelo de ‘Cano’ para la guerra. De ahí que los primeros resultados positivos se hayan dado en los frentes comandados por él, como el Comando Conjunto de Occidente y el Comando Conjunto Central”, señaló el informe. Es así como ‘Cano’ le dio al grupo subversivo una novedosa estrategia militar y un nuevo rumbo político que permitió que los bloques no se desarticularan.Corrupción y desconfianzaOtra de las conclusiones señala que los hechos de corrupción en los que han incurrido algunos miembros de la Fuerza Pública han generado desconfianza en el país y han impedido la consolidación de algunos territorios con presencia de las Farc. La Corporación aseguró que “la baja de guardia no es el problema, lo es el cansancio, la corrupción y las voces que hablan de una guerra jurídica contra los militares. Estas últimas no hacen más que pedir impunidad por hechos que son violatorios de los Derechos Humanos”. Una de las preocupaciones son los supuestos nexos de algunos militares con bandas criminales como ‘Los Urabeños’ y ‘Los Rastrojos’.Ofensiva no se debe a Santos El incremento de las acciones de las Farc no se debe al cambio de Gobierno ni a que las Fuerzas Militares hayan bajado la guardia en la lucha armada, como se había especulado en los últimos meses. Esa es una de las principales conclusiones del informe de la Corporación Nuevo Arco Iris, que indica que la arremetida de la guerrilla inició desde finales del 2008, aún con el gobierno del presidente Álvaro Uribe (ver gráfico). En el primer semestre del 2011 el total de acciones fue de 1.115, un incremento similar al que tuvo el mismo periodo del 2010, con respecto al 2009. De acuerdo con los estimativos de la Corporación, este año podría culminar con unos 2.200 ataques de las Farc.Cambios en la táctica De acuerdo con el análisis de los expertos León Valencia y Ariel Ávila la resurrección de las Farc se debe a los cambios que hizo el grupo guerrillero en su estrategia militar, luego de hechos como la muerte de su jefe máximo, ‘Manuel Marulanda’, y el abatimiento de ‘Raúl Reyes’ y el ‘Mono Jojoy’. La nueva táctica, apoyada en el Plan 2010, le apostó al uso indiscriminado de explosivos y a hostigamientos sorpresivos con pequeños grupos denominados Unidades Tácticas de Combate. De esta forma, las Farc regresaron a la guerra de guerrillas, evitando los combates. Del total de sus acciones en el primer semestre del 2011, 319 fueron hostigamientos y 228 campos minados.Triunfo anticipado A pesar de que el informe descarta que exista una desmotivación en las tropas de las Fuerzas Militares, sí revela que habría un desgaste, sobre todo en el Ejército Nacional, pues desde el 2008 ya se estaba anunciando el ‘fin del fin’ de las Farc y a la fecha las acciones del grupo guerrillero han aumentado. Incluso, en el documento de Nuevo Arco Iris León Valencia y Ariel Ávila recuerdan que el general Padilla, ex comandante de las Fuerzas Militares, hace tres años indicó que para finales del 2009 las Farc sólo tendrían unos 2.000 hombres y actualmente el número de combatientes supera los 8.000, pues se disminuyó el índice de desmovilizados y aumentó el reclutamiento de jóvenes.

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