¿Surgieron nuevos grupos armados?, la alerta que aún suena tras el atentado en Bogotá

Junio 25, 2017 - 07:45 a.m. Por:
Redacción El País
Atentado en Bogotá

Las personas que resultaron afectadas el pasado sábado tras el atentado al Centro Comercial Andino en Bogotá, emprenderán acciones legales por daños y perjucios. El hecho dejó tres mujeres muertas y nueve más heridas.

EFE 

La explosión de una bomba en uno de los baños de mujeres del Centro Comercial Andino de Bogotá, que dejó a tres personas muertas y nueve más heridas el pasado sábado, y las hipótesis que han surgido desde entonces, hicieron que el país se plantee algunas preguntas necesarias: una vez las Farc se concentraron en las zonas veredales, por ejemplo, ¿qué sucedió con los territorios que dominaban? ¿Están surgiendo acaso nuevos grupos armados? Y si es así: ¿estos podrían estar tras los atentados en el centro comercial de la capital?

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Hay muchas teorías al respecto, pero lo cierto es que el ‘mapa’ del crimen en Colombia está cambiando tras el acuerdo de paz con las Farc.
“Nuevos grupos armados ilegales no hay. Lo que está surgiendo son organizaciones criminales, que es distinto. En el bajo Cauca antioqueño han surgido grupos por todo lado, en el Valle está el caso de La Empresa, de Buenaventura, que está llegando a Tumaco. Hay más o menos 25 organizaciones criminales de diferentes denominaciones, pero no son grupos armados ilegales. Después de las negociaciones de paz se ha dado un ‘copamiento’ de los nuevos espacios que dejó las Farc por parte del ELN y el Clan del Golfo; no tanto el surgimiento de nuevos grupos”, dice Ariel Ávila, director de la Fundación Paz y Reconciliación.

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Algo similar plantea Camilo Montoya, investigador de la misma entidad. “En Putumayo está por ejemplo ‘La constru’; en el Valle de Aburrá, ‘Los Pacheli’, en Santa Marta ‘Los Pachenca’, toda una serie de organizaciones emergentes. También habría desertores de las Farc que están adoptando nuevos nombres para asumir las actividades delincuenciales. En Tumaco está el caso de las Guerrillas Unidas de Colombia, que es algo que estamos investigando, y el grupo Nuevo Orden. Mejor dicho: hay un sin número de nuevas organizaciones que están operando y que obedecen a la salida de las Farc de sus territorios”.


Para Cely, en todo caso, era previsible que esto se diera tras el acuerdo de paz con las Farc.

“Es normal que, cuando sale un grupo armado hegemónico, se dé una suerte de reorganización criminal. Si repasamos el proceso de desmovilización de las Autodefensas, recordamos que habían todas las Águilas de todos los colores y un sin número de grupos muy locales que, finalmente, en una reestructuración, terminaron siendo Rastrojos, Clan Úsuga, entre otros. Entonces digamos que estas nuevas organizaciones que vemos hacen parte de la reconfiguración que están viviendo los territorios dejados por las Farc”.

En todo caso, tras el atentado en el Andino, la sospecha de que pudo ser cometido por el Movimiento Revolucionario del Pueblo, MRP, hizo que el país se preguntara sobre el origen del mismo. Y de momento se conoce poco.

Hay intermediarios de carteles internaciones en el país que están nego-
ciando direc-
tamente en Colombia sin la regulación de las Farc, pero con la injerencia de disidentes
y narcos.

El MRP se dio a conocer en septiembre de 2015, en Bogotá, cuando en la Calle 76 y en la Calle 19 con Carrera 10, distribuyeron panfletos y mostraron sus banderas. En enero de este año, cerca a la Dian, también en Bogotá, hicieron estallar un artefacto, supuestamente, en protesta por la reforma tributaria. También son los responsables de explosiones en Cafesalud en mayo pasado. En un comunicado, además, se presentaron como un grupo “político” y negaron ser disidencias del ELN o de las Farc. Según fuentes militares, hacen presencia en Pereira, Medellín, Cúcuta, Palmira y Bogotá.

“El MRP en realidad son milicias urbanas que se crearon hace más o menos dos años. Son radicales. Y generalmente estas milicias duran lo que dura una flor. En cuestión de meses las van a desarticular”, sospecha Ariel Ávila.

El analista Eduardo Álvarez, de la Fundación Ideas para la Paz, explica por otra parte, que las organizaciones criminales existentes están mutando, reestructurándose, lo que puede desencadenar en nuevas estructuras.

Atentado Bogotá La Macarena

Bogotá pareciera estar en el blanco de los terroristas. El 19 de febrero, 31 personas resultaron heridas en una explosión cerca de la plaza de toros.

Elpaís.com.co / Colprensa


“Es lo que estamos viviendo con el Clan del Golfo. El Clan del Golfo tiene dos tipos de presencia: una armada, sostenida, principalmente en la zona del Urabá Antioqueño, bajo Cauca antioqueño, y Chocó. Y tiene, además, otro tipo de presencia a través de la subcontratación. Contrata a grupos locales para ‘vueltas’ puntuales. Esto ha sido una forma de adaptación a la acción del Estado. Como no pueden hacer presencia en los Llanos, en ciertas zonas de Nariño y en ciudades capitales, contratan a otras organizaciones para trabajos puntuales, acciones sicariales, extorsión, amenazas, lo que pueda dar pie a nuevas estructuras locales”.

Sin embargo, al igual que otros analistas, Álvarez considera que no existen nuevos grupos armados con presencia sostenida en el país como lo eran las Farc. “Lo que sí estamos viendo es que, pese a que la confrontación se ha limitado tras el acuerdo de paz, sigue afectando a la población civil en distintos territorios. ¿El acuerdo de paz va a impactar entonces en todo el territorio nacional o será un impacto fragmentado? Esa es una pregunta por resolver”.

Del Clan del Golfo se sospecha por cierto que hay conflictos en su interior. De un lado está el ala de Dairo Antonio Úsuga , alias Otoniel, el gran jefe de esta estructura narcoparmilitar, quien tiene la intención de iniciar un proceso de sometimiento a la justicia.

Y por otro lado está el sector de ‘Gavilán’, otro de los altos mandos, quien está tras el plan pistola contra la policía y según información de inteligencia tendría intención de atacar ciudades como Bogotá y Medellín y de allí la sospecha de que pudo haber participado en el atentado en el Andino. ‘Gavilán’ no está interesado en iniciar un proceso de sometimiento.

“Esto también genera fisuras al interior de las organizaciones criminales que inciden en la generación de nuevas grupos, pero también en acciones que alteran el orden público”, comenta el investigador Camilo Montoya Cely.

Una visión muy opuesta tiene el general retirado Jaime Ruiz, presidente de la Asociación de Oficiales Retirados, Acore.

Según Ruiz, tras el proceso de paz, las Farc estarían interesadas en montar organizaciones armadas fachada mientras hacen política y eso podría explicar el surgimiento de las nuevas denominaciones de los grupos ilegales.

El investigador Ariel Ávila no cree, sin embargo, que aquello se esté dando. “Esas son suposiciones de los militares. Pero si tienen pruebas deben presentarlas. En las investigaciones que hemos realizado no hemos encontrado que eso esté ocurriendo. Las Farc tienen un afán de participar en política y no van a dejar ningún cabo suelto para que los capturen o los extraditen. Ahora, hay disidencias rurales, pero las Farc no las patrocinan. La disidencia más grande de las Farc está en el Guaviare y Vaupés”.

¿Spoilers de la paz?

Tras el atentado en el Andino no se descarta en todo caso que, más que un grupo armado, el responsable haya sido un ‘Spoiler’ de la paz, un saboteador.

“El atentado quería causar pánico y mandarle un mensaje a los colombianos: pese a los acuerdos no se va a vivir en paz. El mensaje de que se necesita gente de mano dura para garantizar la seguridad. Son saboteadores de la paz que pueden ser de izquierda o derecha. Ahora, los spoilers son comunes en los procesos de paz. No es una particularidad en Colombia, aunque en el país se habían demorado en aparecer. Pero los hubo en Irlanda del Norte, en Centro América, en África. Lo del Andino era predecible que pasara, aunque no justificable. Lo importante ahora es que las investigaciones avancen”, concluye Ariel Ávila.

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