Suárez, el pueblo que escogió ‘Alfonso Cano’ como su último refugio

Noviembre 06, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Laura Marcela Hincapié S. Reportera de El País
Suárez, el pueblo que escogió ‘Alfonso Cano’ como su último refugio

Los habitantes de Suárez confiesan que en las últimas semanas la tranquilidad del pueblo se esfumó con los rumores de la llegada de ‘Alfonso Cano’ a la zona. El día de su muerte en el municipio se vieron hasta 22 helicópteros.

Hace un mes, la tranquilidad empezó a cambiar en este municipio: se veían hombres extraños y los combates aumentaron.

La guerra llegó sin avisar. Hace un mes en Suárez, Cauca, ese pueblo de novedades ausentes, el estruendo de disparos y el sonido inquietante de helicópteros despertó el miedo de la población. Hombres extraños empezaron a rondar las escasas calles del municipio que antes sólo eran invadidas por vendedores de productos agrícolas. Hombres —cuentan los habitantes— disfrazados de civiles, pero que apuntaban con la mirada. Entonces, el rumor parecía ser cierto. La zozobra venía del brazo del máximo jefe de las Farc. ‘Alfonso Cano’ había elegido a Suárez como su refugio. El pueblo estaba a unos cuantos kilómetros de uno de los hombres más buscados del mundo.Un fantasmaDos días después de que las Fuerzas Militares dieran de baja en esta zona a ‘Cano’, don Arturo dice sentir un alivio. Cómo no. Su negocio está cerca a la estación de la Policía: el blanco más apetecido por la guerrilla. El hombre de pelo blanco descarga las manos en una vitrina. Confiesa que ‘Cano’ era invisible, pero desde hace unas semanas su presencia se sentía como un fantasma que vigilaba a todo el pueblo. El primer susto sucedió a finales de septiembre cuando varios guerrilleros hostigaron la base militar de Salvajina, a unos cuantos kilómetros de Suárez, y asesinaron a un soldado. El pueblo que antes sólo era noticia por la minería ilegal o la presencia de turistas que visitaban la zona antes de llegar al embalse se convirtió en el nuevo corazón de la guerra. Los ataques de la guerrilla obligaron el desplazamiento de unas 400 personas de la zona rural del municipio. “No estábamos preparados”. Confiesa el secretario de Gobierno, Geiber Trujillo. Recuerda que el rumor de la llegada del jefe de las Farc no sólo desató desplazamientos. Los habitantes del casco urbano también tomaron medidas. “A las 6:00 de la tarde todas las personas se metían en sus casas o se iban a dormir a otros municipios por temor”. Los policías no fueron inmunes a la incertidumbre. Con timidez uno de los hombres de la estación relata que la tranquilidad del pueblo se esfumó y el temor de un ataque era el tema de conversación en la plaza de mercado, la iglesia, la Alcaldía, el parque...Tensa calma Son las 7:00 de la mañana del sábado 5 de noviembre y Suárez luce en una aparente calma. Los vendedores de mercado descargan sus productos de las chivas y las señoras de los buñuelos y arepas empiezan a hacer sus primeras ventas.A simple vista, pareciera no ser el pueblo donde acaban de dar de baja al máximo jefe de las Farc. Los habitantes sólo cuentan haber visto la noticia de su muerte, pero sus rostros permanecen inmóviles, cuidadosos de revelar cualquier expresión frente al hecho. “¿Qué le puedo decir? Lo mataron y ya. La guerrilla sigue y nosotros también seguimos aquí?”.Pero el día anterior sí fue anormal. Y esa calma que pueblo intenta mantener se desvanecía con la llegada de cada helicóptero que sobrevolaba la zona. Un hombre que hace 40 años vive en Suárez recuerda que nunca sus ojos negros vieron algo parecido. Desde las 6:30 a.m. hasta las 11:00 p.m. del viernes logró contar 22 helicópteros en el cielo gris de su pueblo. “Parecía un desfile. Todos sabíamos que algo grande estaba pasando, pero no llegamos a soñar con tanto....”En las escuelas de las veredas los alumnos suspendieron las clases por la curiosidad de seguir el destino de aquellos pájaros metálicos que advirtieron noticias. La incertidumbre se mantuvo hasta la noche cuando el presidente Juan Manuel Santos dio el anuncio que paralizó al país: “alias Alfonso Cano ha muerto”. El Secretario de Gobierno dice que en el casco urbano no se presentaron desplazamientos ni la población entró en pánico. Pero el nerviosismo se mantiene y el silencio y la tensa calma que se respira en el municipio lo demuestran. Patricia, una mujer de 50 años, de las pocas que se atreve a dar una opinión, cuenta que la venganza es la preocupación. “Cuando suceden estos golpes, la guerrilla se desquita con el pueblo. Ahora todos estamos asustados. Así nadie diga nada, todos temen que nos lancen explosivos o hasta se metan al pueblo”. La espera parece eterna. Ayer Suárez despertó con el alivio de saber que el máximo jefe de las Farc, ese que se había convertido en un huésped indeseado, fue dado de baja. Pero la población dice no estar tranquila. Temen que la guerra regrese otra vez sin avisar.El Cauca, el Macizo de la guerraEl departamento del Cauca se ha convertido en el epicentro del conflicto armado que se libra en Colombia entre la guerrilla de las Farc y el Ejército Nacional.Analistas, autoridades civiles y militares y hasta la población coinciden en que hay un factor histórico que transformó la región en la tierra de la discordia.Se refieren a que los primeros grupos guerrilleros colombianos surgieron en esta región del país, alimentados por el grado de abandono en el que el Estado la tuvo durante décadas y se diseminó a todos sus departamentos circunvecinos, como Huila, Caquetá, Tolima, Chocó, Nariño y Valle del Cauca.De allí que grupos como las Farc hicieron de este departamento una especie de finca, donde históricamente los guerrilleros han formado parte del paisaje. Esto, sumado a la intrincada geografía del Macizo Colombiano, donde nacen las tres cordilleras de los Andes que atraviesan el país, hizo de este territorio un nudo de montañas indescifrables y de difícil acceso para la Fuerza Pública por la falta de vías de comunicación, pero un escondite fácil para los alzados en armas. Luego, con el auge del narcotráfico en las últimas dos décadas, el Cauca, por su cercanía al mar Pacífico y a países fronterizos como Ecuador y Perú, se constituyó en el corredor estratégico para que las Farc desplegasen sus acciones delincuenciales hacia los territorios vecinos, entrar a sus campamentos armas, alimentos e insumos para el procesamiento de la cocaína y la heroína, en alianza con bandas de narcotráfico, y para sacar la pasta de coca y marihuana, su fuente de financiación. De ahí la lucha encarnizada que han librado en los últimos años por mantener el control de municipios como Toribío, Cajibío, Jambaló, Caldono, Mondomo, Corinto, Caloto, Miranda, entre otros, sobre la cordillera Central; y Morales, Suárez, Buenos Aires, sobre la cordillera Occidental; y Argelia, Balboa y otros al sur.En este contexto, la estrategia de las Farc en los últimos años se centró en realizar constantes tomas, hostigamientos, combates, actos terroristas con explosivos, retenes, quemas de buses, secuestros, extorsiones y hasta toma de la población civil y sus casas como escudos, para burlar los operativos del Ejército.Así fue como el Cauca se convirtió en el corazón de la guerra y donde las Fuerzas Militares tuvieron que desplegar una ofensiva militar intensa con el Batallón de Alta Montaña para retomar el control. Fruto de ello son los múltiples golpes a esa guerrilla, incluido el último que acabó con la vida de su jefe máximo, ‘Alfonso Cano’.

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