Soldados que terminan servicio militar denuncian anomalías en ropa de dotación

Diciembre 07, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera, reportera de El País
Soldados que terminan servicio militar denuncian anomalías en  ropa de dotación

Soldados muestran las prendas que pudieron sacar con el bono de licenciamiento, en una entrega que ellos perciben con muchas irregularidades.

Jóvenes se quejan de la ropa que por ley les deben dar al salir del servicio militar.

Su mayor anhelo era llegar a ‘la mocha’. Así le llaman los soldados que prestan el servicio militar obligatorio al día de licenciamiento, el regreso a la vida civil.La alegría invadía a un contingente de 150 muchachos que salía con la ilusión de reencontrarse con sus familias en la ceremonia en la que les entregan su libreta militar de reservista de primera y su certificado de conducta. Además, tendrían un almuerzo especial. Y recibirían el bono que les dan para reclamar ropa, por los servicios prestados a la patria, en cumplimiento de la Ley 48 de 1993 que ordena al Estado dar una dotación de ropa civil por valor de un SMLV ($585.501) a soldados campesinos y regulares licenciados para facilitar su ingreso a la vida laboral.Pero al llegar a lo que sería el ensayo de esa ceremonia, encontraron una sorpresa: “Nos dijeron que si hacíamos todo bien nos sacaban ese mismo día con bono y todo”, dice uno de los licenciados, a quien llamaremos el soldado Z para proteger su identidad.“Nos organizaron en el rancho de la tropa, pusieron tres banderas y nos sacaron rapidito. El almuerzo especial fue arroz con cilantro, pollo frito, ensalada de papa y jugo de guayaba”, dice el soldado X, otro de los licenciados.Los cinco licenciados coinciden en que les entregaron el bono para reclamar la ropa, les hicieron firmar y aunque decía que era válido del 27 de septiembre al 27 de octubre, el ejecutivo les ordenó que debían reclamar las prendas ese fin de semana en el almacén Roott.Co de Cosmocentro y en el de Palmetto, solo el calzado.En la formación también les dijeron que allá estaría un sargento asesorándolos, pero no vieron a nadie de la institución. Sí notaron que los vendedores del almacén cerraron la puerta al público, para atenderlos solo a ellos en grupos. “Al ingresar, nos decían ‘esta es la ropa que da el Ejército’ y nos mostraban una ropa fea, con telas de mala calidad, pasada de moda”, dice uno de los afectados refiriéndose a los kits de ropa que entrega la institución en cumplimiento de la Ley 48 de 1993. Por ello, los jóvenes optan por cambiarla por otra del mismo almacén, pero dicen que el bono no les alcanza para mucho por los sobreprecios. “Son camisas que en el centro uno las puede conseguir en $20.000 o $25.000, allá costaban $60.000 o $70.000. O jeans que uno compra a $40.000 o $50.000 en el mercado común, allá registraban $100.000 o $120.000”, dice el soldado X.Igual les pasó con las gorras de $15.000 o $20.000, allá aparecen como hasta de $39.000. Ni qué decir de las zapatillas: unas cuyo precio comercial es $60.000, allá se las descontaban por el doble.Al que más le alcanzó, sacó 2 jeans, 3 buzos, 2 gorras y un par de zapatillas. “Esa ropa tal vez en su tiempo pegó, pero en ese mismo almacén hay ropa más moderna, más bonita y hasta más barata, pero de esa no podíamos escoger”, dice el soldado W.Los jóvenes opinan que en ese almacén sacaron todo el ‘cañengo’ que no vendieron, pues luego confirmaron que en esos tres días a todos los atendieron a puerta cerrada para el público, haciéndoles firmar el bono antes de escoger la ropa y sin darles comprobante o factura. “Pregunto, si la ropa que nos dieron es igual a la que le venden al público, ¿por qué cierran la puerta?”, cuestiona el soldado W.Los cinco uniformados denuncian que ellos perciben que esta cadena de irregularidades obedece a una contratación amañada o “arreglada” de antemano. “Esto está trabajado así, como saben que la ropa del kit no nos va a gustar, entonces nos dicen que la podemos cambiar, pero con prendas que tienen unos sobreprecios. Ese es el negocio”, declara el soldado Z. “La injusticia es que después de haber servido a la patria, con buenos resultados y felicitaciones de buena conducta, así de mal nos paguen”, dice el soldado Y. “Pero allá (en el Ejército) nos dicen ‘agradezcan que les dieron algo o que salieron bien’; pero si salimos bien fue porque fuimos disciplinados ”, agrega.“Eso (el bono) no es un regalo, eso nos lo hemos ganado, lo hemos sudado, lo hemos luchado, pero a veces en el mismo batallón no se dan cuenta de lo que le toca vivir a uno en la zona de operaciones”, dice el soldado Y. Y relatan los casos de sus amigos que murieron ante el estallido de una mina, el que perdió un pie, un ojo y el día en que cada uno estuvo cerca de morir. Entonces comienzan a hablar de pasar la noche bajo aguaceros demenciales, de esquivar la muerte filtrada en los hostigamientos de la guerrilla, de la vez que escaparon del plan pistola o el día que los iban a ‘tatuquiar’, la noche que casi borran a todo el pelotón con una mina en cadena y hasta rechazar las ofertas de los bandidos.Se refieren a ese retén donde vieron un camión muy pesado. “Le dije a mi sargento, ‘eso está muy raro’. Llamamos por radio para que lo detuvieran más arriba. Allá el conductor no quería parar, pero mi teniente lo frenó, iba cargado de acetona y amoníaco (insumos para procesamiento de cocaína)”, cuenta el soldado Z. Entonces el conductor, cuenta, le ofreció $30 millones al teniente y $25 millones al soldado que estaba con él, “pero nadie se torció porque todo nos gusta a lo legal y porque uno lo hace por amor al Ejército y al país, no nos gustan esas vueltas porque entre cielo y tierra nada queda oculto”. Pero pese a que varios tenían felicitaciones, mérito para que los inviten a seguir el curso de suboficiales o ser soldados profesionales, a ninguno de ellos los invitaron a seguir en la institución, se queja el soldado V.Y aclaran que no denunciaron antes porque no pueden mientras estén en las filas, “porque a uno lo manipulan con el cuento de la conducta. Si uno reclama, lo amenazan: ‘¿Ah, quiere salir de aquí sin conducta?’ y uno va es por eso, sino eso sería tiempo perdido”. De ahí que ahora que ya salieron se atreven a declarar. “Algunos superiores lo han intentado, pero apenas otros mandos sienten que ellos van a hablar, los trasladan a zona roja”, dice V.“Uno de ellos, que sí sabe qué es estar en la guerra, él iba a denunciar esto, pero lo mandaron lejos para callarlo”, dice. “En medio de todo, estamos agradecidos con los buenos comandantes, los que nos dieron formación para obrar bien y pensar siempre en el bienestar de la familia y del país”, concluye Z."Todo es una mentira de alguien que está fuera del negocio": César Adolfo Ramos, de Root.CoCésar Adolfo Ramos, de Roott.Co, firma proveedora de la ropa de dotación civil, respondió a El País sobre las denuncias de los soldados.¿Cómo obtuvo Root.Co la licitación para ser proveedor de ropa del Ejército?En una subasta pública de la Bolsa Mercantil Colombiana, en la que participan empresas grandes que tengan la capacidad de respuesta, planta instalada importante, puestos de venta nacional.¿Qué productos proveen al Ejército?Proveemos al Ejército ropa con unas características y unas cantidades específicas, mediante un bono que les entregan a los soldados y ellos van a reclamarlo en nuestras tiendas. O donde no las hay, llevamos almacenes móviles y se les dice: cada uno tiene derecho a tantas camisetas, tantos jeans, correas, zapatos, etc.Pero ellos no quedan conformes...Esos kits los tenemos armados por tallas. Uno de clima cálido y otro de clima frío. Uno les enseña a los soldados el kit, que tiene un año de garantía, pero ellos dicen: ‘No, quiero llevar ropa diferente, de mejor calidad’, escogen otras prendas de moda, de precio mediano y claro, esa vale más; dicen ‘no quiero dos jeans iguales, cámbiemelo por otro con rotos o con desgaste, le decimos ‘listo, llévelo’, pero ese vale más porque no es del kit,entonces los precios se descuadran.Ellos dicen que esas prendas tienen sobrecosto... Es una mentira, el mismo pantalón nunca lo van a conseguir al mismo precio, puede conseguir una prenda que subjetivamente para ellos puede ser parecida, pero de la misma calidad, no. ¿Porqué no les dan factura o recibo o copia del bono firmado?Ellos firman un bono que es como el efectivo. El documento comercial de venta no se los podemos entregar porque le estamos vendiendo es al Ejército Nacional. A ellos sí se les da una copia de lo que se les está entregando y los valores.No, no les dieron nada.Esa es la palabra de ellos, pero lo entregamos siempre, es el procedimiento establecido: se les hace la cuenta, inclusive terminamos dándoles unos pesos de más porque tuvimos una queja de que a alguien le quedaron faltando unos centavos, entonces se dio la orden de que, si le faltan 20 cvs., damos ropa por encima del valor del bono y no por debajo cuando no da exacto. Si ellos llevaran el kit tal como es, daría exacto, pero se antojan de otros productos, dicen: ‘quiero cambiar estos zapatos del bono por estos otros que ustedes tienen en la tienda’, les decimos, ‘listo cámbielo’, pero entonces se generan esas diferencias (en los precios).Insisto, a ellos no les dieron esa copia...A ellos se las dieron, que digan que no, es otra cosa. Son argumentos que se caen, hay mucha gente detrás de este negocio y cuando alguien se lo gana comienzan a mandar gente que diga una cosa, que diga otra para desacreditar el trabajo de nosotros, que se ha hecho bien y que es transparente.¿Porqué les hacen firmar el bono antes de escoger la ropa?Cuando ellos van a la caja, entregan el bono, pero firmado. En el momento de recibir la ropa es que lo firman.Pero en Cali sucedió lo contrario...No, esa es otra gran mentira, él no se desprende de su bono hasta que no le entregan la ropa. Eso es mentira, es una falsedad, escogen y pagan con ese bono.¿Porque dieron dos días y medio para redimirlo si tenía vigencia de un mes?El bono tiene una vigencia porque el Ejército así los hace timbrar, pero por servicio al cliente y no tener inconformismos, los bonos del Ejército se reciben todo el año. Porque hay gente que está enferma, que está en la selva, que hizo el curso de no sé qué, y no les ponemos problema porque entendemos que se puede mover los tiempos. La logística de 17.000 hombres a veces se retrasa porque no pudieron moverlos de la zona de operaciones, etc.Ellos dicen que los precios de las prendas que licitan no coinciden con los precios de los productos que entregan... Esa es otra de las mentiras que están diciendo. Nosotros les decimos este es el kit de prendas básicas: jeans básicos, camisetas básicas, y vale tanto cada prenda, pero siempre quieren llevar prendas de la marca Roott.Co Moda. Pero cualquier soldado puede pedir las prendas que licitamos con los precios que dice el bono. Son 25 prendas por $585.501 que vale el bono.¿Quién vigila este proceso?El Ejército muy juicioso está haciendo visitas en cada entrega y durante el tiempo que no hay entregas, van a los almacenes, supervisan que estén todas estas prendas, nos hacen visitas en las plantas de producción. Nos revisan desde que compramos la tela, terminamos el producto y hasta que está en la tienda. Los días de entrega tienen auditores.Ese día no hubo auditoría...Se puede presentar que estemos haciendo entregas en 60 sitios diferentes y el Ejército dispone de un personal de auditoría que pasa por un almacén, pero no se puede quedar allí todo el día, después va al del otro centro comercial, después a Palmira y así, se tienen que mover. Dicen que la ropa es hecha en China...Esa es otra falsedad. Solo el calzado lo traigo de China porque allá están fabricando el mejor calzado deportivo del mundo para marcas como Adidas, Nike, Puma, y los morrales también los traemos de China.¿Por qué Roott.Co no aparece como oferente o proveedor en la Bolsa Mercantil Colombiana?Roott.Co no ganó la licitación, la ganó la Unión Temporal Estilo y Moda, conformada por Leonel Rodríguez Ramos y la empresa Root.Co. Roott.Co es una empresa con una planta de 12.000 mts.2 en Ibagué, con 600 empleados y presencia en más de 25 ciudades en el país (43 tiendas), somos una marca posicionada y que lleva más de 20 años en Colombia. Tenemos certificaciones, hemos exportado y entregado dotaciones a 17.000 soldados y se nos han quejado doce o 15 de ellos. Es más, ojalá los soldados lleven la ropa del kit porque cuando la comienzan a cambiar por la otra, nos desabastecen el almacén.¿Cuántos puntos de venta tienen?Tenemos 43 puntos en el país y para esta licitación tenemos alianzas con otros almacenes para darles a los soldados la alternativa de que si quieren reclamen sus prendas en otro almacén con otra marca. Por ejemplo, en Cali tenemos una alianza con una empresa que es fuerte en ropa juvenil masculina porque sabemos que los soldados son hombres y jóvenes. De ciudades capitales, solo nos falta Riohacha y Pasto, que ya lo vamos a abrir. ¿Por qué cree Ud. que surgen estas denuncias?Esta es la estrategia de quienes se han visto afectados porque ahora se hizo una sola contratación nacional que me parece mucho más transparente. Pero quienes quedaron fuera están jugando muy sucio, quieren meter cizaña, desprestigiar las empresas. Eso le pasó a Armi Pronto también en una ocasión y no lo comparto porque he invertido mucho esfuerzo en mi empresa para que algún competidor molesto, que siente que ya no está en el negocio, se ponga a difamar de ella, es delicado porque afecta a 600 familias que dependen de esta empresa.Versión de un oferente que quedó marginado de la licitaciónUn empresario que dijo haber participado en la licitación, anotó que él ve “algunas irregularidades en la contratación porque ninguna entidad del Gobierno vigila ese proceso, con el argumento de que la Bola Mercantil Colombiana, BMC, es una entidad privada y nadie la controla, ni la procuraduría ni la contraloría ni nada”.La otra irregularidad que él declara es que desde 2012, dijo, se están presentando dos oferentes únicamente a la puja y se turnan, “un año gana el uno, después gana el otro y así sucesivamente. El otro licitante es Termoda (dueños de almacenes Armi y Pronto). Primero ganó el consorcio o unión temporal de Roott.Co, luego ganó Termoda y en 2013 volvió y ganó Root.Co y allí ellos se ponen de acuerdo”. Aparte de eso, declaró que en las entregas de mercancía, el bono que firman los soldados no es específico en las cantidades que dicen los contratos y la especificación técnica de los productos (prendas).“Ese oferente licita un pantalón en $40.000, pero cuando va el usuario que es el soldado, ese pantalón le vale 140, $160. Con las zapatillas deportivas pasa igual. Los precios son diferentes a los contratados. Igual pasa con la calidad de las prendas. Entregan prendas totalmente diferentes a lo que ofertaron”, argumentó el oferente que habló bajo reserva de su identidad.Según la fuente, el contrato lo firma el Mindefensa con la BMC y ésta a su vez hace un contrato con el oferente que supuestamente ganó, “pero nadie conoce ese contrato, ninguna Brigada tiene copia del contrato, nadie sabe qué le deben entregar al joven soldado, en las distintas unidades militares nadie sabe qué están comprando, en qué cantidades, a qué precios, nada”.En la página web del Ejército, en el Plan de Compras, aparece un contrato por el concepto de vestuario por Ley 48 de 1993, por valor de $33.042.729.909 este año, pero sin fecha específica. El empresario aceptó que él vendía prendas a las unidades cuando se manejaba en forma directa en cada uno de los batallones, pero como ahora se hace una sola negociación a nivel nacional, quedó por fuera de la bolsa. “Esos son negocios muy grandes que se nos salen de las manos por los altos valores que implican. Mi capital no da para hacer un negocio de 19.000 millones como el contrato de dotación que acabaron de entregar”. Al ser preguntado, si por ser parte interesada, esto podría ser una retaliación de su parte, dijo que "lo que me parece extraño es que antes a nosotros nos exigían hasta pruebas de laboratorio para cotejar con la mercancía que uno llevaba, había un control muy estricto, ahora no. Les entregan a los muchachos un bono y les dicen, ‘mire, vayan a estos almacenes’. ¿A qué tengo yo derecho preguntan ellos? y les responden: ‘No, vayan que allá les dicen’, pero no sabe qué les van a dar. Los productos que les quieran entregar. Es algo que está totalmente fuera de cualquier tipo de negociación". Finalmente declaró que cuando él era oferente, las prendas y zapatos eran fabricados por empresas de Bogotá y otras prendas las mandaba a confeccionar a talleres conocidos del país. “Ahora tengo entendido que la gran mayoría es de origen chino. Están arrasando con la industria nacional y quitándonos la oportunidad a los pequeños proveedores. Y de paso es un atropello con los jóvenes que le están prestando su vida a la patria”.Lea aquí la declaración del Ejército Nacional sobre esta denuncia

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