“Sí hay una disminución en el robo de celulares”: Francisco Lloreda

Enero 13, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alfonso Ospina Torres | Colprensa
“Sí hay una disminución en el robo de celulares”: Francisco Lloreda

Francisco Lloreda, alto consejero para la Seguridad y Conviviencia.

Francisco Lloreda, alto consejero para la Seguridad y Conviviencia, explica por qué son más confiables las cifras de la ENV y de operadores, que indicadores de la Policía.

El alto consejero para la Seguridad y Convivencia, Francisco José Lloreda Mera, le salió al paso a la interpretación de datos, según la cual durante el 2013 aumentó el robo de celulares en Colombia. Lloreda reconoce que el robo de celulares sigue siendo el delito de más alto impacto a la seguridad ciudadana, sin embargo, insiste, en que “hay una reducción en los hurtos y contamos con la estrategia adecuada, en la que hay componentes que debemos apretar y lo vamos a hacer”. ¿Cómo trabaja la Alta Consejería para reducir los robos de celulares? Desde el 2011 el Gobierno estableció una estrategia integral. Esa estrategia tiene tres componentes básicos: desestimular la compra de celulares robados dificultando la activación de esos equipos, desarticular las estructuras criminales y concientizar a la gente de que comprar equipos robados es un delito.Pese a eso, recientemente se ha dicho, incluso por la misma Policía, que el año pasado aumentó el robo de celulares. ¿Qué está pasando? No es cierto que exista un incremento del hurto de celulares. Hay tres formas de medir este delito: una es con los indicadores de Policía que se basan en la denuncia y otras con la Encuesta Nacional de Victimización (ENV, que hace el Dane) y con la base de datos negativa construida con las compañías operadoras. Los indicadores de Policía mostraron que en 2012, 32.000 equipos fueron robados, y 44.000, en 2013. Pero esos datos salen de un número similar o menor de denuncias. Debido a que la mayoría de la gente no denuncia el robo del celular, el indicador puede reflejar o que hay un incremento o simplemente más gente denunciando aunque el delito suba o baje, por lo que debemos ir a otras fuentes. ¿A cuáles? Cuando se toma la ENV, hecha en 20 principales ciudades y que compara dos periodos (mediados 2011 - 2012 y mediados 2012 - 2013), ese estudio dice que en el primer periodo fueron robados 1.453.000 celulares (lo que demuestra que las denuncias de robos apenas son por el 2 % de los casos) y que en el último periodo los robos fueron 1.159.000. Eso quiere decir que hubo una reducción, que 294.000 ciudadanos menos fueron víctimas del robo de sus celulares. La otra fuente es la base de datos negativa de las compañías celulares, es decir, el listado de personas que llaman a decir “me robaron o extravié el celular”. Esta información la usaban las compañías solo para efectos de reposición y apenas desde el año pasado empezamos a usarla para saber qué pasa con el delito, por eso aún no podemos hacer comparaciones estadísticas, pero según este dato, en 2012 quienes llamaron a decir que el celular se les perdió o se lo robaron fueron alrededor de dos millones de personas y el año pasado fueron 1.224.000 personas. Ahí también se ve una reducción de más de 700.000 celulares, son cifras que coinciden con la tendencia que muestra la ENV. ¿Para qué sirve esa nueva recolección de información en las compañías sobre los robos? Ya se separa la información de cuando el celular fue extraviado y cuando fue robado; en este último caso se amplían las preguntas y esa información nos está dando luces. Por ejemplo, sabemos que en Cali, Medellín o Bogotá, los sitios que hay que vigilar mejor son los sistemas de transporte masivo, así la Policía puede hacer trabajos más especializados. Usted dice, entonces, que la diferencia en el número de robos verdaderos con las denuncias que contabiliza la Policía no es confiable. Las cifras de la Policía son muy confiables para algunos delitos: homicidios, hurto de vehículos asegurados, accidentalidad vial, pero para otros son menos confiables porque dependen principalmente de la denuncia y la denuncia en el país es baja, de alrededor del 24%. Para este tipo de delitos es mejor usar otras fuentes, porque cuando sube el indicador de denuncias en la Policía, no necesariamente es porque aumenta el delito y cuando el índice baja, lo que hay es menos denuncias, no necesariamente menos delitos. Si no usamos otras fuentes no logramos identificar ni conocer la criminalidad oculta, que no se denuncia. ¿Hay un estimado de cuánto dinero mueve este delito? Sí. Un equipo robado es revendido en el mercado ilegal a unos $200.000 y se estarían negociando unos 3.000 equipos diarios, lo que quiere decir, $600 millones diarios. Y este es un estimativo conservador. Estamos en el país ante una verdadera industria y cadena criminal. ¿Hay organizaciones criminales? El hurto de celulares es un negocio criminal transnacional, del que muchos se lucran. La Policía ha desmantelado 21 organizaciones delictivas, en la que han caído ciudadanos de otros países. Somos conscientes, sin embargo, que debemos ir más al fondo del negocio e identificar todos los eslabones, redes, y estructuras. Ello demanda más investigación e inteligencia, más cooperación internacional, crear más grupos élite. Buena parte del énfasis que hizo el Gobierno el año pasado fue para que la gente inscribiera sus celulares y construir las bases positiva y negativa. ¿Eso funcionó? Hay que entender la importancia de esas bases de datos. Cuando a alguien le roban un equipo de inmediato llama al operador, la empresa incluye el dato en la base negativa y procede a bloquearlo, pero a algunos equipos robados se les puede reprogramar el IMEI para volverlo a sacar al mercado, lo que hace inservible ese primer bloqueo. Así, la única manera de que funcione la estrategia es tener también la base de datos positiva, con los datos de todos los equipos legales que hay en Colombia, porque solo en esa medida podremos tener el doble control y así evitar la clonación (que aparezca dos veces el mismo IMEI) y saber cuándo un celular viene de robos o de mafias internacionales (si no aparece el IMEI). Pero elaborando esa base de datos de todos los equipos es, justamente, en lo que hemos tenido más dificultades. Esos bloqueos deben ocurrir para los equipos que no estén registrados en la base positiva, ¿cómo ha avanzado esa obligación de la gente, que tanto se impulsó con campañas? En Colombia tenemos aproximadamente 47 millones de equipos celulares; de esos, unos 10 millones están en planes postpago y unos 37 millones están en planes prepago y con tarjetas SIM intercambiables. De los 10 millones en postpago, el 100% están registrados, tiene cara, porque es un trámite que hace la compañía con el contrato; de los demás, con el 38%, es decir unos 14 millones, se logró que estén registrados, pero tenemos el resto, unos 23 millones de celulares, que no están registrados. Sobre esos, empezamos a trabajar con la Comisión de Regulación de Comunicaciones, para informar que íbamos a bloquear los equipos y eso es lo que no se ha hecho con la celeridad que quisiéramos. Queremos forzar ese registro, que a la gente le llegue un mensaje avisando que en quince días va a ser bloqueado, que en efecto ello ocurra y que así las personas se vean obligadas a ir a la compañía para registrar y reactivar su equipo. ¿Qué ajustes cree que debe hacérsele a la estrategia general para hacerla más efectiva? La Policía está haciendo un gran trabajo, ha hecho capturas, ha incautado equipos y ha desmantelado 21 organizaciones criminales. Pero, para dar un ejemplo, la Policía capturó el año pasado a más de 10.000 personas y terminaron judicializadas apenas un poco más de mil. En buena hora la Fiscalía ha decidido priorizar las investigaciones de hurto de celulares. Así que ahora debemos ver cómo fortalecer el trabajo de la Policía, especialmente en la fiscal y aduanera en las fronteras, cómo hacer un mayor control a la venta, y cómo focalizar la labor de vigilancia ciudadana. En esto se está trabajando. También en lograr más acuerdos en la región para controlar el tráfico y para hacer trabajos conjuntos de inteligencia. Y lo más importante: es que la gente no compre celulares robados. ¿Podría haber cambios legislativos o normativos? Ya es un delito reprogramar equipos, este robo se considera un hurto calificado, y en el Código de Policía se incluirán sanciones duras, multas altas, a quien compre, alquile, use, venda, almacene, celulares robados. Pero siempre habrá nuevas cosas por hacer; de hecho, hoy haremos una reunión con todas las entidades del gobierno relacionadas, para evaluar el desarrollo de la estrategia, ver cómo impulsar cada uno de sus componentes y revisar qué se requiere mejorar.

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