Reporteros Sin Fronteras habló sobre el secuestro de Roméo Langlois

Reporteros Sin Fronteras habló sobre el secuestro de Roméo Langlois

Mayo 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Laura Marcela Hincapié S. | Redacción de El País
Reporteros Sin Fronteras habló sobre el secuestro de Roméo Langlois

En esta fotografía, captada por Tejido de Comunicación y Relaciones Externas para la Verdad y la Vida - ACIN, el periodista Roméo Langlois aparece realizando un documental sobre minería en el norte del Cauca.

El francés Benoît Hervieu, representante para América de Reporteros Sin Fronteras, dice que Colombia sigue siendo uno de los países más peligrosos para los periodistas.

No duda. Benoît Hervieu responde de inmediato que él también habría usado un chaleco y un casco militar de estar en los zapatos de Roméo Langlois. El periodista y representante para América de la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF) se declara molesto por la polémica que se ha generado en el país acerca de las prendas que vestía el reportero -hoy secuestrado por las Farc- y por su presencia en una acción militar. “¿Cómo va ir Roméo solo en su moto a cubrir un operativo en Caquetá? Era lógico que debía estar con el Ejército”. Desde París, Benoît Hervieu habló de las implicaciones que tiene la detención del periodista francés para la libertad de prensa en Colombia. Sostuvo que a pesar de que en el país han bajado los asesinatos de periodistas, ha aumentado el número de reporteros exiliados por amenazas, en su mayoría, de grupos paramilitares. ¿Cómo cubrir el conflicto en un país con una guerra de más de medio siglo?El secuestro del periodista francés Roméo Langlois ha desatado un debate acerca de las violaciones a la libertad de prensa en el país, ¿como ve a Colombia en ese sentido?Yo diría que el caso de Roméo Langlois, que cubría una operación de los militares y fue detenido por las Farc, no resume las tendencias que constatamos nosotros de la situación de los reporteros en Colombia. Precisamente, el Día de la Libertad de Prensa (3 de mayo) actualizamos la lista de depredadores, es decir, los principales enemigos que coartan la libertad de expresión y atacan físicamente a los periodistas. Las Farc hacían parte de esa lista, pero hace un año las retiramos porque después de derrotas militares y una reducción de sus tropas no aparecieron más como un peligro mayor, aunque siguen siendo una amenaza.Pero la lista se hizo antes de conocerse el secuestro de Langlois, ¿han pensado en incluir de nuevo a las Farc como “depredadores”?No, el secuestro de Roméo no nos ha hecho tomar esa decisión. Por supuesto, si se repiten este tipo de episodios, sí lo haremos, pero por el momento no porque consideramos que son circunstancias excepcionales. Creo que al principio los guerrilleros no sabían quién era él, no imaginaban detener a un periodista francés, es un caso muy particular; aunque las Farc todavía son una amenaza. Usted ha dicho que el caso de Langlois no resume la situación de los reporteros en Colombia, entonces ¿cómo está la libertad de prensa con respecto a lo que se veía hace años? En Colombia hay una amenaza que permanece y es la de los paramilitares, que además matan, aunque las Farc también lo pueden hacer. Pero las últimas amenazas a periodistas que han tenido que huir de su región o país vienen en mayor parte de los paramilitares, en particular de las bacrim. La verdad es que las operaciones de la guerrilla para sabotear antenas de radio o los ataques contra los medios locales y regionales casi que se han acabado. Reporteros Sin Fronteras denunció que las ‘Águilas Negras’ son uno de unos depredadores más peligrosos de la prensa, ¿cuáles son los otros enemigos de este derecho en el país?También lo pueden ser ‘Los Rastrojos’ y ‘Los Paisas’, pero las ‘Águilas Negras’ se convirtieron en una marca de fábrica del terror contra periodistas de alcance nacional, local y comunitario. Es decir, hubo varias campañas con la firma de este grupo que constituyen una presión, una amenaza y un miedo para las víctimas. En los últimos años hay una cosa que debemos reconocer en Colombia y es que durante el segundo mandato de Uribe hubo una caída en el número de periodistas asesinados, en un país que tradicionalmente tenía muchos. Pero digamos que la contraparte de esa situación es que el número de exilios, de casos de presión y que obligan a un periodista a huir de su región, sí aumentó mucho. Eso es una tendencia dominante en Colombia, comparada con otros países donde hay un número de muertos continúo, como México y Honduras. Colombia todavía está dentro de los países más peligrosos para los periodistas y hay asesinatos, pero no tantos como antes.¿Qué casos ha conocido RSF? En el 2011 hubo un asesinato de un periodista en Colombia. Este año tenemos dos casos, pero todavía no se conoce exactamente el vínculo que tenía la profesión con el crimen. Uno es el de Argemiro Cárdenas Agudelo de Metro Radio Stereo, director de un medio comunitario en Dos Quebradas. El otro fue en Sábana Larga (Atlántico), Jesús Martínez Orozco, pero nos parece que no hay una relación porque se dedicaba a programas de entretenimiento en una radio cultural y privada. Los dos murieron en marzo. Eso quiere decir que hay un alto grado de inseguridad y una situación de violencia que permanece. Las Farc anunciaron como condición para liberar a Roméo Langlois hacer un debate sobre el papel de los periodistas en el conflicto armado, ¿usted cómo califica esa propuesta?Es bastante difícil verificar si se trata de una provocación o si es un procedimiento dilatorio para ganar tiempo, pero creo que de todas formas nuestra reacción, y la de la mayoría de los colegas, es decir que cómo se puede imaginar un debate sobre la libertad de informar en Colombia con Roméo Langlois preso, cómo sugerir eso cuando se detiene a un periodista que no participaría. Eso es una broma de niños. En un país como Colombia, que libra una guerra de hace más de 50 años, ¿cómo se debe cubrir el conflicto? En el caso de Roméo Langlois -yo no lo conozco personalmente pero sí a sus amigos-, él es una persona que citan como ejemplo de trabajo, un periodista muy serio que trata de dar una cobertura lo más amplia posible de un conflicto que en más de medio siglo llega a ser muy difícil de entender. En la Guerra Fría, cuando había guerrillas frente a gobiernos y dos bloques ideológicos en el mundo, la situación era bastante fácil de leer, pero ahora es mucho más complicada porque hay una lucha económica para el control de la droga y aparte de los actores directos del conflicto armado también hay narcotraficantes y paramilitares, que oficialmente son desmovilizados pero no desarmados. Además, las Farc a qué corresponden ahora y cuál es su objetivo, es más una banda como otras. Hay quienes sostienen que en el país no se está cubriendo el conflicto, porque se tilda a los periodistas de estar con un bando o con el otro, lo que hace que se pierda la imparcialidad...Es verdad que en Colombia hay una cobertura limitada del conflicto por parte de los medios de comunicación porque hay un cansancio, pues éste ha durado años y años y nadie lo entiende ahora. Creo que allí hay una deficiencia y por eso me parece que un debate sobre la cobertura del conflicto sería importante, pero con Roméo. Además, te digo en serio que no me gusta para nada y me quedo muy a distancia de la polémica que hay, incluso dentro de la prensa colombiana, sobre el hecho de que Roméo estuviera con el Ejército. Precisamente, luego de que las Farc calificaran al periodista francés como un “prisionero de guerra” porque usaba un casco y un chaleco militar, en el país el debate se ha centrado en si Langlois fue imprudente o no. ¿Usted cree que eso es un pretexto para limitar la labor de los reporteros?Mira, como creo absurda esa exigencia del debate sobre la libertad de informar, creo mucho más absurda la polémica sobre que Roméo vestía un chaleco del Ejército. ¿Eso hace de él un militar? No, eso no es argumento para decretar que sería un preso de guerra o un enemigo. ¿Cómo Roméo podría cubrir un operativo antidroga en el Caquetá que hace el Ejército, sin acompañar al Ejército? Creo que hay que evitar alimentar esta polémica estúpida sobre el color del chaleco que tenía. ¿Cómo va ir Roméo solo en su moto a cubrir un operativo? Era lógico que él debía estar con el Ejército, no tenía otra opción. Usted, que es periodista y sabe lo que se vive al hacer un reportaje, ¿también hubiera usado un casco y un chaleco del Ejército para protegerse? Por supuesto que sí, evidentemente lo hubiera hecho. De todas formas, nadie me dejaría ir al terreno sin eso. ¿No cree que ha faltado un mayor compromiso de los directores de los medios de comunicación para ofrecer medidas de seguridad a los periodistas que cubren el conflicto, y así no se vean obligados a utilizar la protección de las Fuerzas Armadas?Creo que evidentemente hay una responsabilidad de los medios de comunicación y la verdad es que en muchos casos, pero no este en particular, constatamos que hay poco apoyo a los corresponsales o periodistas que cubren el conflicto. Además, a los que son ‘freelance’, es decir independientes, se les dice queremos tu información, pero tu protección la veremos más tarde. ¿Es posible que luego del debate que generó la detención de Roméo en un operativo militar, en Colombia se restrinja la libertad de prensa, sobre todo a la hora de cubrir el conflicto?Es difícil responder esta pregunta como si fuera un precedente, pero puede ser. Creo que de todas formas el debate va a llegar. Lo que temo un poco es que con este episodio los periodistas se nieguen a ir más al terreno, por miedo o porque hubo esta polémica. Y, al contrario, creo que es importante que los reporteros sigan haciendo este trabajo, con condiciones de seguridad y solidaridad dentro del medio. Las Farc siempre han acusado a los medios de comunicación de no ser independientes al Gobierno, ¿están pasando una cuenta de cobro con el secuestro de Langlois o sólo buscan visibilidad mediática?Hay de las dos, es decir hay una visibilidad y una acusación regular de las Farc contra medios de comunicación, que serían secuaces del Gobierno y enemigos ideológicos. Pero, precisamente, el desafió para los periodistas es demostrar su independencia. El ejemplo de Langlois y los reporteros colombianos es que todavía están movilizados sobre la cobertura de este conflicto.

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